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Detenido
Octubre, 2026
Fragmento sobre la historia de la sección política del diario El Financiero, escrita en febrero de 2014, que pronto aparecerá en un libro sobre temas políticos que su autor, Carlos Ramírez, nos ha autorizado reproducir.
Carlos Ramírez
El periódico El Financiero nació en octubre de 1981 como un diario dirigido a inversionistas. El grupo promotor tenía ya el servicio de distribución de información a inversionistas —sobre todo casas de Bolsa y bancos— a través de teletipos. Contó en esa época con una estructura periodística formada básicamente por dos periodistas profesionales: don Rogelio Cárdenas, un veterano reportero formado en Excélsior, y el reportero Alejandro Ramos, quien se había desarrollado en la agencia Notimex. Los reporteros salían a buscar información financiera y la redacción centralizaba los boletines e informes y hacían varios cortes informativos para distribuir a sus suscriptores, todos ellos con intereses en las noticias económicas y financieras.
En 1981 el periodismo mexicano se encontraba en una intensa transformación que tuvo como punto de inflexión el golpe gubernamental contra el periódico Excélsior para deponer a su director, Julio Scherer García, en julio de 1976. Votado como director del diario en 1968, antes de la represión estudiantil de octubre, Scherer desarrollo un periodismo de información, redacción y sobre todo denuncia de la descomposición del sistema político priista. A pesar de haber mantenido el diálogo con el poder, la relación llegó a la ruptura en el contexto político-electoral de ese año: la votación presidencial se había realizado el domingo 4 de julio y el candidato oficial del PRI, José López Portillo, había arrasado no sólo por el poder de la estructura electoral priista, sino por la ausencia de un adversario visible: una severa crisis en el PAN había impedido candidato presidencial del principal partido opositor y el candidato presidencial del Partido Comunista Mexicano, el legendario líder ferrocarrilero Valentín Campa, carecía de registro legal y por tanto no se contabilizaron sus votos. La elección se había dado en medio de una severa crisis económica, creciente fuga de capitales y condiciones que condujeron a una devaluación el 30 de agosto de 1976, luego de veintidós años de relación peso-dólar libre, baja y estable.
La mano presidencial se notó detrás de la junta de la cooperativa Excélsior. Sin espacios para recuperar la dirección, Scherer y un grupo de colaboradores salieron del diario, estuvieron a punto de recuperarlo por decisión del presidente electo López Portillo —primo lejano de Scherer—, pero una filtración reventó la posibilidad y en noviembre salió el primer número de la revista Proceso dirigida por el propio Scherer. De 1976 a 1981, el ambiente periodístico se movió no sólo por razones sexenales sino por el reacomodo de grupos de poder producto de la falta de control sistémico de López Portillo, quien no había salido de las tradiciones escalafonarias del sistema político priista sino que había sido empujado por Luis Echeverría en la burocracia del poder hasta hacerlo candidato. Por primera vez un candidato presidencial carecía de experiencia sistémica y de control de los niveles oscuros del poder. Este perfil administrativista de López Portillo comenzó a aflojar un poco las tensiones autoritarias y los medios ampliaron sus espacios de crítica. El venero de Excélsior llevó a la fundación de unomásuno con Manuel Becerra Acosta, ex subdirector del diario con Scherer como director y luego, en 1984, a La Jornada. Entre Proceso y La Jornada nació El Financiero.
El origen de El Financiero fue explorar el periodismo financiero, aún más especializado que el periodismo económico; como servicio de Noticias SEFI, su objetivo de mercado eran los inversionistas en bolsa de valores y los bancos. Don Rogelio Cárdenas venía de una especialización en periodismo político, había fundado la columna “Frentes Políticos” en Excélsior en la que se incluían las notas políticas y algunas otras que carecían de fuente pero eran sólidas; luego fue jefe de prensa de Petróleos Mexicanos durante la gestión de Jesús Reyes Heroles en el sexenio del presidente Díaz Ordaz. Su hijo Rogelio Cárdenas Sarmiento había estudiado economía con especialización en los Estados Unidos y Londres. Y Alejandro Ramos, entonces reportero de confianza de ambos, había estudiado ciencias políticas y periodismo en la UNAM y trabajaba como reportero en la agencia de noticias Notimex cubriendo la información presidencial. Cubierto el periodismo político con Proceso, unomásuno y el propio Excélsior con nueva dirección, los Cárdenas decidieron por el periodismo especializado y dentro de él en la especialización de la especialización.
El periodismo económico prácticamente no existía como tal; las secciones de los periódicos grandes tenían una sección de negocios o de información económica pero con escasa atención a los datos bursátiles, quizá porque en ese entonces la bolsa de valores y los bancos eran cotos de poder alejados de los medios. La crisis económica de 1976, que había comenzado en 1973 con el alza en los precios de petróleo y el impacto en México por su condición de país importador de crudo, no había encontrado en la prensa escrita ninguna posibilidad real de explicación. Y el hecho de que el candidato presidencial López Portillo hubiera salido de la Secretaría de Hacienda y no de la Secretaría de Gobernación tampoco había provocado algún reajuste en las políticas informativas de los medios. Los reporteros que se encargaban de la información económica eran todos ellos producto del trabajo diario, sin estudios profesionales en economía y sólo apoyados por su experiencia en el área. A diferencia de devaluaciones posteriores, la de 1976 no fue prevista por los medios. A ello se debe precisar el hecho de que hacia 1976 los medios de comunicación eran más noticiosos que de opinión, más políticos y sociales que especializados en finanzas y si acaso le daban espacio al reportaje y a la crónica. Los editorialistas enfatizaban lo político porque al final de cuentas los editores no se metían con las finanzas.
De hecho, el concepto de periodismo económico comenzó a adquirir cierto rasgo especial de presencia en los medios hasta 1982, a través de una iniciativa que tomamos el economista David Colmenares Páramo —entonces en un área fiscal del gobierno pero con márgenes universitarios para escribir de economía— y yo como reportero de Proceso en el área de información económica y financiera. En 1983 creamos la Asociación de Periodistas y Economistas pero la verdad fue que sólo duró como una semana: organizamos un ciclo de conferencias sobre el tema con el apoyo del columnista Manuel Buendía y las relaciones de Colmenares en la UNAM. Y Colmenares, entonces coordinador de seminarios en la Facultad de Economía de la UNAM, abrió en el área de seminarios del sector público la materia de periodismo económico que yo di —sin estar titulado ni en periodismo ni en economía— durante tres semestres; de hecho, diría que casi inventamos el curso.
Hacia 1981 los Cárdenas tomaron la decisión de convertir la agencia de noticias en periódico, una determinación de suyo audaz, sin ningún espacio publicitario y con expectativas de circulación bastante escasas. Por mi amistad con Alejandro Ramos yo estuve enterado de todo el proceso e inclusive aporté por ahí algunas opiniones en realidad sacadas de la nada, pero sobre todo de mi experiencia como reportero de asuntos económicos de Proceso desde 1977; en 1981 existía cuando menos una publicación económica pero sin funcionamiento formal y más bien dirigida a un lector interesado en los temas: Boletín Financiero y Minero de México. Para su fundación, El Financiero amplió su redacción. Ni don Rogelio ni Alejandro Ramos tenían la especialización realmente de periodismo financiero o económico, pero ahí participó, para llenar ese hueco, Rogelio Cárdenas Sarmiento, que estaba terminando la carrera de economía en el Tec de Monterrey.![]()



