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Las siete décadas y media de Carlos Ramírez

“Los youtuberos, influencers y tuiteros no generan opinión sino pasiones”

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Octubre, 2026

Con más de medio siglo en el oficio, ha pasado por prácticamente todos los escalones del periodismo: ha sido reportero raso, también ha ejercido de coordinador o jefe de información, asimismo ha sido subdirector o director, e, incluso, ha llegado a fundar un par de medios. Así, transitó en su momento por las redacciones del El Heraldo de México, El Día, El Universal, El Financiero o Proceso. De igual forma ha sido comentarista político en programas radiofónicos y profesor universitario (en la UNAM y la Ibero). Además ensayista y escritor de cuentos, en este 2026 Carlos Ramírez cumple siete décadas y media de vida. Víctor Roura ha conversado con él para celebrarlo.

El destacado periodista Carlos Ramírez nació en Oaxaca el 29 de noviembre de 1951, de manera que está cumpliendo, este 2026, sus siete décadas y media, ocasión celebratoria para conversar con este autor de más de una docena de libros entre los cuales cabe mencionar Cuando pudimos no quisimos, El asesor incómodo, Salinas de Gortari: candidato de la crisis, La devaluación de 1982 y La psicosis del dólar, y por salir se hallan un análisis de la prosa periodística de Manuel Buendía y los apuntes sobre la mafia intelectual. Ha figurado en medios notables como Proceso, El Universal, El Financiero (donde no sólo fungió como jefe de información sino fue creador de la sección política) y emprendido proyectos personales como la revista La Crisis. Su columna “Indicador Político” ha sido una necesaria referencia periodística, acaso como la “Plaza Pública” de Miguel Ángel Granados Chapa y la “Red Privada” de Manuel Buendía.

“La prensa crítica de 1976 en adelante la abrió Scherer”

—Sumergirse en la prensa hoy no es nada parecido a la de ayer que, aunque no ha cesado el soborno, las tácticas eran diferentes. Carlos Ramírez, por ejemplo, se trasladaba de Proceso a El Financiero que, si bien con dos direcciones distintas (una con un nombre de peso, Julio Scherer, ambicioso y dependiente de los dineros del gobierno, y otro, con un nombre modesto, Rogelio Cárdenas Sarmiento, de honestidad sin par), no dejó de agudizar su sentido crítico con sendas columnas políticas que, a decir de Juan Villoro, debían leerse para entender al país. ¿En qué básicamente ha cambiado la prensa nacional?

—La prensa no es sino el reflejo de la realidad. Cambia cuando decide tomar las riendas de sus posibilidades. Se critica hoy a Scherer por una línea editorial que respondió a la dependencia publicitaria (recordar el boicot del empresario Juan Sánchez Navarro contra Excélsior), pero la línea crítica de aquel Excélsior desquebrajó la unidad informativa. Intelectuales fueron llamados a abrir los espacios críticos que después potenció Proceso y luego La Jornada, unomásuno y El Financiero.

“Mi cambio de Proceso a El Financiero respondió a desacomodos internos dentro de la revista. Y fui a El Financiero como reportero de asuntos económicos al principio, con una columna semanal de análisis precisamente económico: “Indicadores”. Luego llegaría la columna “Indicador Político”, cuya historia ya la escribí en un texto aún inédito. Pero debemos reconocer que la prensa crítica de 1976 en adelante la abrió Scherer”.

“La crítica era una llave de la despresurización”

—Igual que otro director de prensa como Scherer García lo fue Carlos Payán, mencionado y halagado por López Obrador como un periodista progresivo no siéndolo, sino los dos directores, mitificados ya, dependían, y lo declaraban sin tapujo alguno, de los dineros de los gobiernos en turno. ¿No será, Carlos, que, aunque nos duela aceptarlo, que el PRI y el PAN permitían airear las críticas por conveniencia tolerante política a diferencia del morenismo?

—En realidad, todos los regímenes políticos semidemocráticos mantenían la tolerancia con la crítica porque era el camino más seguro para evitar represiones brutales. La crítica era una llave de la despresurización. Y ésta fue, creo, la lección política del 68 estudiantil y popular que han sabido manejar los gobiernos posteriores del PRI, el PAN, el PRIAN y Morena. El punto de partida era la lógica del poder: ni Díaz Ordaz en sus momentos más autoritarios, ni Echeverría en su demagogia populista, ni la arrogancia de López Portillo desdeñando la crítica, ni el desdén neoliberal, ni mucho menos el posneopopulismo lopezobradorista temieron nunca que la prensa crítica pudiera derrocar o destronar al poder institucional. La coartada democratizadora se basaba en una crítica que se convertía de manera paradójica en legitimadora autoritaria.

“Pero a cambio también hay que señalar que la crítica periodística apenas pudo debilitar las estructuras autoritarias del presidencialismo como la estatua de Lenin y del PRI como el muro de Berlín. Y en la habilidad del poder público, la aceptación de la crítica a despresurizar las tensiones sociales y políticas fue un instrumento de control del debate político público”.

“Ahora el problema está en que la crítica de la prensa comercial quiere competir en adjetivos con las redes”

—El soborno, Carlos, ha sido la manutención informativa en México, que ha sabido controlar la dirección política que ha regido a México. Ahora, con la transformación digital, ¿la información ha podido superar su atadura o la situación se ha modificado en el aspecto manipulador?

—Más que la transformación digital, lo que aligeró a la prensa del soborno fue la decisión de De la Madrid a Sheinbaum Pardo de despreocuparse por la prensa, comprender que la prensa no tumbaba gobiernos y la lógica neoliberal de que pagar a la prensa era más costoso que tener una prensa domesticada que no servía para nada.

“Los youtuberos, influencers y tuiteros no generan opinión sino pasiones, y la sociedad, al final de cuentas, necesita de reflexiones críticas. Por eso ha sobrevivido la prensa crítica, aunque ahora el problema está en que la crítica de la prensa comercial quiere competir en adjetivos con las redes y la sociedad requiere regresar al periodismo de reflexión, análisis y crítica.

“Y el problema sigue latente: en los hechos, la prensa depende de la venta de ejemplares o de servicios pagados en medios electrónicos, pero la sociedad que no quiera pagar en esa medida la prensa crítica seguirá padeciendo posibilidades de existir.

“Ahí nos encontramos”.

“La prensa crítica en los tiempos de la 4T quedó etiquetada como defensora del establishment del PRI”

—Ciertamente, los “periodistas digitales”, tal como ya se ha visto, o se convierten en apólogos de la denominada 4T para contar con publicidad oficial o de plano quedan fuera del presupuesto gubernamental. ¿La permisividad política no ha cambiado las reglas del anterior juego, Carlos?

—El viejo régimen priista administraba la crítica como una forma de controlarla, porque la represión de esa crítica afectaba el consenso. El neoliberalismo priista sencillamente desdeñó la crítica y recortó la publicidad como el único sostén de los medios. El panismo se aprovechó del efecto psicológico de la alternancia pero mantuvo acorralada a la prensa crítica. Y el lopezobradorismo convirtió a la crítica en el adversario de la sociedad populista parapetada detrás de los marginados y entonces la prensa crítica en los tiempos de la 4T (aún con sus enfoques de defensa de los intereses populares como lo hacía en viejos tiempos priistas) quedó etiquetada como defensora del establishment del PRI.

“Una pasión desdichada”

—Como periodista eres de los casos excepcionales que se atrevieron a denunciar a la mafia intelectual cuando todos le temían, nadie habló ni escribió como Carlos Ramírez de los vínculos de poder entre, digamos, Carlos Fuentes, García Márquez u Octavio Paz y los políticos. La mafia de Fernando Benítez jamás imaginó que un periodista de altura como Carlos Ramírez estuviera enterado de sus horrendos cochupos. ¿Hubo alguna consecuencia grave tras denunciar aquellos delitos?

 —No. No hubo ninguna consecuencia grave, salvo el enojo sobre todo de Héctor Aguilar Camín porque fui de los que reveló buena parte de su alianza con Carlos Salinas de Gortari. Ahí están los textos que por cierto estoy recopilando en un libro que se basa en una de las frases memorables de Octavio Paz sobre la relación de los intelectuales con la política/el poder/el gobierno/el Estado: “Una pasión desdichada”.

Carlos Ramírez, en una transmisión de julio de 2020.

“Sigo esperanzado de Fahrenheit 451, de Bradbury”

—Los libros ahora están feneciendo por la desmesura digital, ¿qué opinión te merece esta desvalorización cultural?

—En efecto, los libros han perdido varias batallas, pero todavía no la guerra: ante la superficialidad social, el cine, de una política educativa que se ha olvidado de la lectura, del costo de los libros y ahora lo que podríamos llamar sin mucho convencimiento la cultura digital. Pero a pesar de todo, los libros siguen vigentes, aunque con algunos indicios preocupantes: acabo de leer en algún lado que, en términos promedio, la mitad de la producción editorial en un país como España (creo que la más alta en el mundo hispano) se lee apenas la mitad. Pero sigo esperanzado de Fahrenheit 451, de Bradbury: que los libros se destruyan intencionadamente por bomberos de un Estado enemigo de la cultura bibliográfica y sobrevivan los hombres-libro que hayan memorizado las obras y se dedican a platicarlas entre sus seguidores.

“La política de comunicación de la 4T ha sido priista”

—Nadie se había confrontado con los periodistas de la corrupción como lo hizo López Obrador, pero acabó siendo, para los que sí creíamos en un cambio significativo, partícipe de lo mismo. No estoy de acuerdo con las iras y las soberbias exhibidas por el retiro de la publicidad oficial morenista, pero tampoco acepto la modificación de la gata nada más revolcada, sin una sola transformación social. La situación ahora es la categórica eliminación de los no apologistas de la 4T. ¿Qué piensa Carlos Ramírez de este nuevo arribismo?

—López Obrador se forjó en el PRI, en sus estilos y en sus formas de ejercer el poder. En la oposición dentro del PRI, le tocó padecer el ejercicio de las prácticas periodísticas priistas. Cuando llegó al poder, López Obrador supo que tenía que generar su propio estilo y funcionó como una suma las formas de Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo, De la Madrid, Salinas, Zedillo y los presidentes opositores Fox y Calderón, y también sumando el modelo mexiquense de la corrupción de la prensa al estilo Peña Nieto.

“La prensa fue tratada por López Obrador como opositora y simplemente la desdeñó y creó su propio grupo de periodistas blogueros en las mañaneras.

“Fue lo mismo, pero revolcado: el uso arbitrario del poder para someter a la prensa.

“La presidenta Sheinbaum quiere imitar a López Obrador, pero sin estilo y sin entender el papel que juegan los medios en el debate político.

“En suma, la política de comunicación de la 4T ha sido priista”.

“Desde 2018 la prensa ha sido expulsada de las estructuras del sistema, de modo que tiene que sobrevivir por sí misma”

—Has sido reportero, columnista, coordinador e incluso director de un medio, ¿ya el periodismo ha dejado atrás estas alternancias escriturales?

—El periodismo sigue siendo el mismo, con la única novedad en que los estilos pasados toleraban a la prensa y la 4 T sencillamente la detesta. Y esa novedad es la que ha creado el clima de adversidad contra los medios por parte de políticos y delincuentes que golpean y asesinan periodistas que denostan al gobierno. Desde 2018 la prensa ha sido expulsada de las estructuras del sistema/régimen/Estado, de modo que tiene que sobrevivir por sí misma.

“La clave está en ofrecer algo que le interese a la sociedad y lograr ventas y anuncios para sobrevivir”

—La prensa, en ningún país, sobrevive por sí misma, aunque se dice que la India es la excepción. En México ni periodistas afamados como Scherer lo ha logrado. La apología mediática ha sido hoy más marcada que nunca, ¿ese es el futuro nacional informativo?

—La prensa es el negocio más dependiente que existe porque no genera bienes ni servicios tangibles. El Washington Post no pudo lidiar con sus ingresos en Estados Unidos y sucumbió en su venta, a pesar de Watergate. El New York Times cotiza en Bolsa. Pero de lo que se trata es de ofertar un producto que interese a la sociedad y no soñar con grandes ingresos. La clave está en ofrecer algo que le interese a la sociedad y lograr ventas y anuncios para sobrevivir. Se puede, pero ahí está el primer apostolado.

“El periodismo que ha sobrevivido es el que le dice cosas a la sociedad”

—La corrupción no ha desaparecido en México, a pesar del discurso político vigente. El periodismo honorable fue despreciado por el morenismo, ¿la prensa tiene que ser siempre discreta en su práctica para no ahogarse económicamente?

—El periodismo que ha sobrevivido es el que le dice cosas a la sociedad. Pero los factores de poder (privados, políticos, sociales) tendrán que lidiar con la prensa que revela y denuncia. Se puede ser una prensa muy crítica, pero siempre y cuando cumpla con las reglas de los no-compromisos. Pero creo que tu preocupación es cierta: el periodismo está condenado a la represión, pero en el camino hay mucho qué hacer. Y hay que entrenar a la sociedad para que pague por una prensa democrática.

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