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Patti Smith y el fuego de la creación

La cantante, escritora y artista visual ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026

Mayo, 2026

El jurado del Premio Princesa de Asturias de las Artes ha concedido su galardón en este 2026 a la cantante y escritora estadounidense Patti Smith, destacando su “impetuosa creatividad” y su “gran potencia expresiva”. Aunque ha pasado más de un década sin música nueva, Smith ha volcado su talento hacia otro tipo de disciplinas, como la escritura de memorias —sin dejar de publicar poesía— y las artes visuales —incluyendo la fotografía. Además, a sus 79 años, sigue manteniendo su compromiso con distintas causas sociales y políticas. El Princesa de Asturias 2026 se suma a otros reconocimientos y premios que ha recibido y que corroboran su estatus como una de las artistas más influyentes de la música rock. Aquí la celebramos.

I

Aunque lo dijo al hablar de la música y de su hechura, la reflexión que hizo Patti Smith podría adaptarse al contexto de la vida diaria:

—Los invito a ser libres. No tengan temor de lo que la gente pueda decir, de lo que la gente pueda pensar.

Eso le dijo Patti Smith a los periodistas, y su voz retumbó por todo el lugar.

Estábamos en una de las salas del Museo Regional en el estado de Querétaro. El exconvento virreinal es uno de los más hermosos de esta ciudad.

Era una tarde de septiembre de 2018.

Aunque nació en Chicago (Estados Unidos), Patti había llegado a la reunión con la prensa con una puntualidad inglesa. Ni un minuto antes, ni un minuto después. Ante los periodistas, habló de todo: de la música, de la poesía, de la literatura, de los escritores que ahora mismo tienen su atención, del arte, del feminismo, del aborto, del medio ambiente.

Comenzó disculpándose por no hablar español, además de explicar que estaba lesionada de un dedo —motivo por el cual no tocaría la guitarra en esta visita. (Estaba en Querétaro como invitada del Hay Festival.)

Al ser cuestionada sobre el papel del arte en tiempos oscuros, Patti Smith fue directa:

—El arte siempre florece en las épocas violentas —dijo—. Tenemos el ejemplo del Guernica de Picasso, en el que expresa lo que estaba sintiendo la sociedad en aquel momento. No creo que veamos el ocaso del arte, o alguna etapa en la que se pueda perder el arte: los poetas, los músicos, seguirán ahí. Tal vez las nuevas generaciones encontrarán nuevas formas para representar su poesía o su música, porque, a final de cuentas, lo que es el corazón, la mente, la sangre del artista, ahí están.

Puso como ejemplo al escritor chileno Roberto Bolaño:

—Él escribió 2666, una de las mejores obras literarias del siglo XXI. De hecho, creo que los artistas se vuelven todavía más fuertes en los tiempos oscuros, porque son visionarios; es decir, muchos de ellos nos permiten comprender lo que está sucediendo en el presente, pero también lo que puede pasar en el futuro.

Le preguntaron sobre el rock, el cual ahora mismo se encuentra en las sombras ante la popularidad de géneros como el urbano:

—Para mí —dijo—, no importa el nombre que tenga, porque de lo que se trata es de comunicación. Pueden llamarle rock, punk, rap, no importante la etiqueta, lo más importante es la comunicación y expresarte. Lo más importante es la comunicación entre la gente y los músicos.

Más adelante, regresó al tema: “Sean libres”, fue su recomendación al recordar sus inicios en 1971, cuando deseó incluir al guitarrista Lenny Kaye en sus recitales de poesía: “No tuvimos miedo de nada, sólo hicimos lo que quisimos: mezclar poesía con rock… No tengan temor de lo que la gente pueda decir, de lo que la gente pueda pensar”.

Y fue más allá:

—Hablando del poder de la letra, a final de cuentas las canciones son una forma de comunicación. Desde una canción de amor que nos conmueve al escuchar su letra, hasta una canción que invita a la solidaridad, las canciones son una forma de comunicarnos. Una letra exitosa comunica a la gente, sea sobre amor o violencia.

Retratada por su amigo y amante Robert Mapplethorpe, una jovencísima Patti Smith en la portada de su ya legendario disco Horses (Arista Records/Sony Music).

II

Cuando era joven quiso ser escritora, luego quiso ser pintora, pero también le gustaba cantar. Desde entonces —y ya con cinco décadas de trayectoria sobre todo en la música—, Patti Smith forma parte de esa estirpe de artistas que responden desde distintos impulsos, moviéndose por varios lenguajes para expresarse.

Hoy, esta mujer multifuncional e iconoclasta —que ha publicado poesía, libros de no ficción narrando fragmentos de su vida, que ha practicado la fotografía, el performance o la videoinstalación, que es guitarrista y compone canciones—; esta mujer carismática que empezó recitando poesía con un guitarrista en pequeñas librerías de Nueva York y terminó actuando en grandes estadios; esta mujer activista y comprometida con varias causas, con casi ocho décadas de vida —los cumple en diciembre—, ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026.

Ha recibido el reconocimiento “por su impetuosa creatividad, que conecta el rock, la poesía simbolista y el espíritu de la contracultura con una gran potencia expresiva”, de acuerdo al jurado.

“Intérprete de estilo vigoroso, ha plasmado la rebeldía del individuo en la sociedad en canciones palpitantes, algunas de las cuales ya son iconos de la música popular de nuestro tiempo.

“Como escritora, ha transmitido una visión poética de la vida, comprometida con ofrecer un mensaje de esperanza frente a las injusticias. Con una actitud inconformista y transgresora, ejemplo para muchas artistas, ha conmovido a oyentes y lectores de todo el mundo y sigue inspirando a las nuevas generaciones”, se puede leer en el acta del jurado de estos premios entregados por el heredero al trono español, representado por la Fundación Princesa de Asturias.

Con una decena de álbumes de estudio y una veintena de libros —entre poesía, prosa, memorias y ensayos—, podría parecer que a Patti Smith le queda poco por hacer. Empero, el Premio Princesa de Asturias 2026 no es sino un impulso más para la artista. Como ella misma lo ha dicho en las primeras declaraciones que recoge la organización: “Cumpliré ochenta años en diciembre, pero más que tener la sensación de estar llegando al final de mi camino, este Premio hace que me sienta rejuvenecida. Bendigo cada día como el inicio de algo nuevo, en un mundo que necesita más que nunca de nuestra comprensión, de nuestro trabajo y de nuestro compromiso para seguir llenándolo de amor y de respeto hacia los demás”.

III

Tótem del rock, Patricia Lee ‘Patti’ Smith nació en Chicago el 30 de diciembre de 1946. Cantante, compositora y poeta, conocida como «la madrina del punk», aportó a este movimiento un punto de vista intelectual y se convirtió en una de las artistas más influyentes de la música pop.

Impactó al mundo en 1975 con la publicación de su primer álbum, Horses, del que se han cumplido recientemente 50 años. En él añadía una dimensión poética, punk y feminista al rock de Nueva York y rompía los esquemas de una cantante. Una de las canciones, “Gloria”, comenzaba con una declaración demoledora: «Jesucristo murió por los pecados de alguien, pero no por los míos».

La portada del álbum también era rompedora para la época: hecha por el fotógrafo Robert Mapplethorpe, amigo y amante de Smith en la década de 1970, retrataba a una criatura andrógina elegante con una camisa blanca, una corbata de cinta y un blazer de niño colgado de un hombro. Blanco y negro. Una imagen poderosa.

Cuando la periodista Begoña Gómez le preguntó sobre este álbum hace una década, al cumplirse 40 años de su edición, la respuesta de Patti Smith fue bastante detallada: “Es verdad, cuando lo compuse tenía veintitantos años y me sentía completamente desenganchada del orden social. Lo escribí para personas como yo, no para el mainstream, porque no tenía nada que decirles. Creo que sirvió a la generación que se sintió sola, incomprendida. Pero la gente joven siempre se siente así. Mire cómo está el mundo ahora. Nos invade la tensión económica, medioambiental. Hay tantas guerras, tanta corrupción… Las personas miran a su alrededor y preguntan: «¿Qué están haciendo? ¿Qué le están haciendo a nuestro mundo?». Creo que Horses ofrece una voz que le habla a todas ellas”.

Tras ese disco demoledor, llegaría otros dos del Patti Smith Group: Easter (1978) y Wave (1979). Easter contenía su exitoso “Because the night”, escrito en colaboración con Bruce Springsteen, una oda al amor y a los amantes que los protege la noche.

Después de este volcánico comienzo, Patti Smith se retiró de todo y abrazó la normalidad. Y no es exageración: en 1980, sin siquiera una gira de despedida, abandonó el mundo del rock. Se casó con Fred ‘Sonic’ Smith, miembro de una banda antaño revolucionaria, MC5, y se retiraron a vivir anónimamente en Detroit. Durante 15 años no se supo nada de ella. Precisemos: sí sacó un disco, Dream of Life (1988), pero era tan convencional en mensajes y sonido que apenas parecía conectar con el pasado de ambos músicos.

Hacia mediados de la década de los noventa, la vida de Patti Smith sufrió un completo quiebre: en un lapso muy breve fallecieron su expareja (el fotógrafo Robert Mapplethorpe), su teclista (Richard Sohl), su marido y su hermano Todd. Tras pasar por tratamiento psicológico, hizo las maletas y se volvió a instalar en Nueva York, donde retomó la carrera musical.

Así, en 1996 volvió a trabajar con su banda habitual grabando Gone Again. A este trabajo se sumaron Peace and Noise (1997), Gung Ho (2000), Land (1975-2002) (2002) y Trampin’ (2004), y en 2005 reeditó Horses, grabado en directo en el Festival Meltdown de Londres. Sus dos últimos trabajos han sido Twelve (2007) y Banga (2012).

Hoy, a sus 79 años, Patti Smith no ha cesado su actividad en los escenarios. Y aunque no ha publicado música nueva en más de una década, de un tiempo a la fecha, como ya decíamos líneas arriba, ha volcado su talento hacia otro tipo de disciplinas. Eso sí: sin dejar de lado su compromiso con distintas causas sociales y políticas.

La cantante y poeta estadounidense en la portada de su disco Easter (Arista Records/Sony Music).

IV

En efecto: su compromiso con distintas causas sigue muy presente en sus diversos proyectos.

En la conferencia de prensa ya citada de 2018, le preguntaron sobre el feminismo y el entonces activismo en pro de la despenalización del aborto en Latinoamérica.

Patti Smith fue directa:

—Las mujeres han tenido que batallar absolutamente por todo, han tenido que batallar por el voto, han tenido que batallar por su igualdad, por igualdad de sueldos, por elegir practicarse un aborto, y ahora en los tiempos de Trump vemos que han tenido que batallar una y otra vez. Hablando de las mujeres en Latinoamérica, considero que sus batallas son todavía más complejas, no sólo por cuestiones de los gobiernos, también por la cuestión de la religión.

También hizo un llamado a la solidaridad. Y, sobre todo, a tomar conciencia de lo que estamos haciendo (o dejando de hacer) con el medio ambiente:

—La crisis más importante que estamos enfrentando en la actualidad es la crisis ambiental, principalmente motivada por la avaricia de gobiernos y de la propia gente, pues defenderlo y cuidarlo implica un sacrificio. La gente se está desconectando de la naturaleza. En este momento, las abejas y las mariposas se están muriendo, los océanos están subiendo, vemos cambios ambientales negativos en todos lados. Tenemos que hacer sacrificios globales, tenemos que asegurarnos que nuestros gobiernos y nuestras empresas dejen a un lado la avaricia, y nosotros tenemos que reconectarnos con la naturaleza.

Reconoció que la situación no es nada sencilla, empezando por casa: “Mi país está en un estado de negación, por eso cada hombre, cada mujer, cada niño puede hacer algo por proteger y preservar el ambiente. Debemos dar la pelea”.

Colofón

Aclaremos: nadie que la haya visto actuar puede olvidar esa energía casi primitiva que exhibe en el escenario. Lo vimos en 2012, en el Museo Anahuacalli, en su primera visita oficial a México.

Vestida a la Patti Smith: pantalón de mezclilla, botas, una camiseta y una camisa de cuadros, chaqueta oscura, la melena ya encanecida, aquel fue un concierto volcánico que dejó a muchos boquiabiertos.

Con entonces 65 años a cuestas, y con su mejor momento musical ya lejos en el tiempo, la expectativa era enorme. También las dudas. Todo ello se disipó en los primeros minutos… y, tras casi dos horas de poesía, rock y performance, todos estaban ya venerándola. (He dicho todos: me incluyo también.)

Horas antes, la propia Patti Smith ya había demostrado que venía en plan de paz, y en plan de agradar a todo mundo. En una breve y casi improvisada conferencia de prensa en el Museo Casa Kahlo, la artista estadounidense habló de entre otras cosas su formación, pero también de lo que significa el punk para ella; lo hizo en forma casi poética: “Comenzamos siendo parte de un movimiento que fluía como un río y empezó no se sabe de dónde, quizá con Raffaello, Mozart o Arthur Rimbaud… El punk es un estado mental, es un sentido de libertad y abrazar lo nuevo sin fronteras: The MC5, The Stooges, nosotros… fuimos sólo parte de ese continuo fluir. Creo que ahora las nuevas generaciones lo redefinirán. Para mí ya no nos pertenece, ya es de la gente; el movimiento fue una reacción que muchos emprendimos en contra de la corporativización de la voz cultural. La gente que toca en las calles o en sus garajes, gente que no conocemos, son, para mí, la esencia del llamado movimiento punk que seguirá su curso, como el río”.

Momentos después, al hablar de la creación del arte y la poesía, se puso más espiritual, si se puede permitir el término: “La poesía es gratuita; no necesitas nada para escribirla o para compartirla. Es lo más libre que hay, junto con la música y el arte en general. Un artista lo es todo el tiempo. El éxito o reconocimiento es agradable, pero lo importante es la creación. Es una bendición; es un fuego que no puedes negar. El arte viene de lo más alto, fantástico y amoroso del ser humano. Yo tuve suerte de contar con grandes mentores: Allen Ginsberg, William Burroughs, Gregory Corso, Charles Bukowski”.

Al final del breve encuentro, y en una actitud superpunketa, invitó a su escudero el guitarrista Lenny Kaye a echarse un palomazo de tres canciones. Obvio: los rostros de la veintena de personas (entre reporteros, fotógrafos y camarógrafos) eran puro júbilo.

Casi parecíamos groupies.

Y cómo no: estábamos en presencia de la mismísima «madrina del punk».

(Por cierto: compartiría el archivo digital de las canciones por aquí, pero la policía del Internet me podría acusar de piratería. Será en otra ocasión.)

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