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Detenido
Octubre, 2026
Hace tres lustros, en julio de 2011, se iba de este mundo Amy Winehouse. Poseedora de una bella y densa voz, la cantante británica tenía 27 años y ya para entonces se había convertido en una estrella del soul y R&B con sólo dos discos publicados; uno de ellos, el incandescente e intenso Back in black, lanzado en octubre de hace justo dos décadas. En este aniversario, Estefania Ibañez repasa aquí el álbum y recuerda a su indómita autora.
Su ecosistema armónico suaviza mi vida y le brinda el suficiente néctar para tolerar la avalancha diaria de emociones. Cuando emprendo el bullicioso rumbo a la faena; cuando me aventuro a la lectura de nuevos versos; cuando me sumerjo en los brazos de Morfeo, escuchar esas letras engendradas desde las entrañas del dolor, la tristeza y la soledad, paradójicamente, me hacen sentir viva. Amy Winehouse (1983-2011) habita aquí: el 14 de septiembre de 2026 hubiera (a veces el hubiera sí existe) cumplido 43, y, aunque sé que suena a cliché, como pocos maestros de la música su arte me ayuda a mantenerme en pie.
Esa sensación de vitalidad la siento cuando escucho Back to black, el álbum más fructífero de la cantante británica, el cual cumplió 20 años el 27 de octubre. El disco está compuesto por once piezas que, juntas, apenas alcanzan los 34 minutos (de pura gloria sonora).
La influencia y resonancia que continúa provocando la producción se hizo notoria cuatro días antes de llegar a las dos décadas, puesto que fue lanzada una reedición que incorpora el “disco original, un disco de caras B, maquetas y temas extra”, de acuerdo a la revista Rolling Stone en Español; adicionalmente, incluye la grabación de un concierto de Amy, filmado en 2007, en Paradiso, Ámsterdam.
Esta edición de aniversario se puede obtener en un lote de tres CDs y en un trío de “vinilos transparentes”. El relanzamiento es tan completo y peculiar que el disco original igualmente será publicado en formato de vinilo, pero estilo zoótropo; además de un CD especial para Amazon.
Pero la conmemoración no se queda solamente en lo musical: la publicación contiene notas al interior con opiniones de los productores Mark Ronson y Salaam Remi, y un compendio fotográfico inédito de Mischa Richter y Alex Lake.

Nunca lejos del color
Amy nació en Enfield, Reino Unido, y se formó en el núcleo de una familia con ascendencia judía en las periferias de Southgate, rodeada de todo tipo de ritmos y música, esencialmente del jazz, gusto que heredó de su padre, Mitchell Winehouse, taxista y cantante no profesional que entonaba de vez en cuando piezas de Ella Fitzgerald y Frank Sinatra, ilustres que también influyeron en la esencia musical de Amy.
En su destino siempre figuraron los géneros soul y jazz, más el segundo. Imposible escapar de él, pues sus tíos, hermanos de su mamá Janis Seaton, farmacéutica de vocación, eran músicos profesionales del género, y su abuela paterna, Cinthya Winehouse, era cantante y mantuvo una relación sentimental con Ronnie Scott, célebre saxofonista y dueño del Ronnie Scott’s Jazz Club, sitio emblemático cuyo escenario “estuvo a los pies” de Amy y donde incluso se presentó, se dice, cuando sólo tenía trece años.
Amy comenzó a consumir antidepresivos a los 14 y, a la misma edad, se vinculó al mundo de la composición lírica. No fue difícil que su mejor amigo, Tyler James —también virtuoso en el soul—, quedara hipnotizado gracias al talento de ella, por lo que envió al productor de una compañía discográfica una cinta donde se veía a la artista cantar con un grupo de jazz.
Ese acto detonó su carrera musical. Amy vivió intensamente ocho años de fama y creación sonora, y todo comenzó con su álbum Frank (2003), una grabación de canciones hermosas. A través de ellas, la artista se muestra completamente vulnerable y al mismo tiempo relajada, al ritmo del jazz, el R&B y el hip hop principalmente.
El único álbum póstumo, hasta ahora, de la considerada ‘Diva del soul’ es Amy Winehouse Lioness: Hidden Treasures, publicado en diciembre de 2011 y que contiene doce temas. Una cantidad del dinero recaudado por las ventas del disco fue donada a la Fundación Winehouse, creada por sus padres con la intención de auxiliar a jóvenes con problemas de alcohol y drogas.
Con todo y que los anteriores discos son verdaderas joyas, pienso que por medio de su segundo álbum, Back to Black, la compositora creó una conexión infinita con su público mundial, por la incorporación y fusión de géneros como R&B, jazz, blues, pop y soul, que hicieron mancuerna con la densidad de su voz.
Es un compendio musical ideal al que no le sobra ni una pieza. Desde la primera canción “Rehab”, hasta la que cierra “Addicted”, Amy habla de temas tan cotidianos como el dolor, los vicios, las relaciones y el amor y sus claroscuros, sólo que en ella no se escuchan comunes, porque su forma de sobrellevarlos siempre estuvo cargada de una profunda intensidad.
Si bien es energizante esta bella y densa producción —inspirada en las experiencias alegres y tortuosas que tuvo con su exesposo Blake Fielder-Civil—, me inyecta buena energía escuchar a cualquier hora “You know i’m no good”, pieza en la que Amy es honesta y habla de sus puntos débiles, como la infidelidad y cómo, por medio de algunas acciones, obstaculizó su estabilidad.
Sumada a ésta, también me fascina la elocuencia y sinceridad en “Tears dry on their own”, tema en el que manifiesta su consciencia respecto a una ruptura muy dolorosa y de la cual debe salir bien librada en soledad.
Sin consentir que el olvido defina su futuro, la honestidad que transmite en la canción “Love is a losing game” me motiva, pese a que habla de una relación romántica decepcionante, que desde su inicio fue inquietante y tortuosa.
Aun cuando Amy sufría —porque no es cosa menor— de las constantes controversias en su vida, el acoso implacable por parte de los paparazzi y la dura contienda personal que le produjo el proceso de desintoxicación del alcohol y las drogas, este álbum le trajo más razones para sentirse orgullosa de sí misma. Ganó cinco de las seis nominaciones de la 50 Edición de los Premios Grammy: Mejor Grabación y Mejor Canción del Año, las dos por “Rehab”, además de Artista Revelación, Álbum de Pop Vocal y Mejor Artista de Pop Vocal. Sólo no obtuvo la de Mejor Disco del Año.

Una vida sin reglas
Me gustan las personas que son leales a sí mismas y que defienden sus ideales. Amy era así. Desde menor de edad evidenció que las reglas y las órdenes no tenían afinidad con ella. Algunas voces la consideraron rebelde a partir de su adolescencia, pero, la verdad, para ser escuchada, se debe gritar muy fuerte. Así lo hizo.
Con la complicidad de su abuela, quien realmente valoró sus dotes vocales, a los nueve años Amy adquirió herramientas profesionales para afinar sus talentos en el teatro, la danza y el canto, a través de la distinguida escuela de artes escénicas Susi Earnshaw.
Entrar a la institución ayudó a que Amy se liberara y comenzara a trazar de manera trascendente su camino musical, pues se hizo gran amiga de Juliette Ashby (actualmente cantante) y juntas crearon el dueto de rap y R&B, Sweet n’ Sour.
En la secundaria continuó nutriendo sus sueños, sólo que su comportamiento encaraba las expectativas de sus progenitores. Aunque fue parte de la matrícula de la afamada Escuela de Teatro Sylvia Young, Mitchell y Janis acordaron que lo mejor para ella —siendo una joven de quince— era trasladarla a otro lugar, ya que no le gustaba seguir los parámetros académicos y no le interesaba respetar los códigos de vestimenta; lo dejó claro cuando comenzó a lucir un piercing en la nariz aun siendo menor.
Cobijada por la soledad
En todas sus composiciones Amy se involucró dejando el alma. No le gustaba escribir de otros; le gustaba escribir de sus enardecidas vivencias románticas, las cuales fueron duramente criticadas por los “puristas de la vida”, pero bien recibidas por sus seguidores universales que sí lograron respetar su belleza artística y personal.
Un secreto a voces es la significativa repercusión que la británica aún tiene en los ámbitos de la moda y la imagen: su gusto por la cultura pin-up y el estilo rockabilly que demostró a través de su vestimenta vintage es poco habitual, pero altamente inspirador.
Sus más de diez tatuajes —como el ruiseñor acompañado de notas musicales y la leyenda “Never Clip My Wings” que se hizo en el antebrazo derecho— complementaron su esencia, igualmente que su auténtico peinado beehive y su grueso delineado de ojos.
Se dice mucho que debes separar la vida personal de los creadores de su obra hecha, pero eso no va conmigo: ¡qué pereza! Amy era su propio arte y tristemente dejó este mundo el 23 de julio de 2011, a causa de consumir una exagerada dosis de alcohol, aunado al trastorno de bulimia que padeció desde su juventud.
Trágica, dramática, intensa, talentosa y única: una verdadera genia. Amy Winehouse estuvo casi siempre cobijada por la soledad, pese a tener a su lado gente que procuraba su bienestar. Anhelaba ser amada y amar. Lo bellamente significativo es que sí lo hizo y lo demostró a través de sus canciones. ![]()
Fuentes:
https://es.rollingstone.com/back-to-black-de-amy-winehouse-anuncia-su-reedicion-con-un-nuevo-sencillo/
https://www.bbc.com/mundo/noticias/2011/07/110723_amy_winehouse_obituario_en
https://www.infobae.com/leamos/2023/08/30/la-violencia-de-amy-winehouse-con-sus-seres-queridos-por-mucho-que-diga-lo-siento-es-algo-que-nunca-podran-olvidar/
https://www.elcorreo.com/xlsemanal/personajes/amy-winehouse-vida-drogas-alcohol-muerte-tyler-james-libro.html
https://www.milenio.com/espectaculos/musica/amy-winehouse-como-era-relacion-padre-historia
https://www.infobae.com/cultura/2021/07/23/retrato-de-amy-winehouse-la-voz-sorprendente-e-inolvidable-que-no-pudo-vencer-a-sus-demonios/
https://www.eluniversal.com.mx/articulo/espectaculos/musica/2016/02/28/exploran-la-vida-familiar-de-amy-winehouse/
https://www.infobae.com/historias/2025/07/05/la-foto-acertijo-quien-esta-nina-que-crecio-escuchando-jazz-y-se-convirtio-en-un-fenomeno-musical/



