Entrada y Salida
Una lítote es
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Detenido
Cuando ella le preguntó cuánto la quería, el hombre le contestó que sin duda la quería más con el paso del tiempo.
—¡A mí no me vengas con lítotes enmarañados, desgraciado! —respondió ella asestándole una sonora cachetada.
El amante sólo la vio irse con apesadumbrada resignación, mas lo primero que hizo al llegar a su casa fue consultar el diccionario para entender lo que la mujer le había dicho.
