«Amarga Navidad»: el amargo regreso de Almodóvar
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Detenido
Agosto, 2026
Lo apunta aquí, en esta nueva entrega de su columna ‘La Mirada Invisible’, Alberto Lima: poco se puede añadir sobre la importancia de la obra fílmica del cineasta Pedro Almodóvar. Su lugar histórico como un director relevante en el panorama del cine contemporáneo está asegurado. Empero, como en toda obra prolífica, existen máculas, sean éstas antiguas o recientes. Como sucede con Amarga Navidad, la nueva cinta del cinerrealizador español: un juego de metaficción imperfecto y confuso que zigzaguea entre la ficción y la realidad, una película sobre autoficción y la crisis creativa; una crisis creativa que, al final, se sale de los márgenes de la pantalla y del propio filme.
Amarga Navidad, película española de Pedro Almodóvar;
con Bárbara Lennie, Leonardo Sbaraglia,
Patrick Criado, Victoria Luengo, Milena Smit,
Aitana Sánchez-Gijón. (2026, 111 min).
Poco se puede añadir para garantizar la trascendencia e importancia de la obra fílmica del cineasta Pedro Almodóvar. Su lugar histórico como un director destacado y relevante dentro del panorama del cine contemporáneo está asegurado. Sin embargo, como en toda obra prolífica, existen máculas, sean éstas antiguas o recientes. Amarga Navidad es la nueva cinta del cinerrealizador español.
En la ciudad de Madrid, en 2004 y durante las fechas navideñas, la medio antipática, medio metiche, medio hipocondríaca cineasta Elsa (Bárbara Lennie), autora de dos películas —según ella, de culto—, y dedicada ahora a dirigir comerciales de calzones masculinos, padece cierta noche una migraña terrible que la obligará a ir a la sala de urgencias en compañía de su guapetón novio stripper y bombero Bonifacio (Patrick Criado). En el hospital pasará una noche internada, no sin antes tener la lucidez, en medio del insoportable dolor, de exigir que le den una de las habitaciones donde rodó su primera cinta, según le contará después a Bonifacio —Bo para los cuates—, aunque no sea en realidad la habitación original porque en ésa —de acuerdo al guión de Elsa— murió uno de los personajes. De vuelta en casa, ella recordará cómo conoció a Bo en el club de strippers cuando buscaba un modelo para el comercial de ropa interior que estaba por realizar. Entre el cúmulo de malestares y dolencias, tendrá tiempo de rememorar a su madre moribunda (Gloria Muñoz), y hasta de sacar fuerzas de flaqueza para introducirse subrepticiamente, junto con Bo, en la fiesta de su amiga Gabriela (Rossy de Palma) para conseguir que ésta la provea de tranquilizantes en medio de una crisis de ansiedad, y, de paso, mientras está tendida en una cama, tiene el humor de escuchar ahí mismo, en vivo, a una cantante (Amaia Romero) interpretarle la “Canción de las cosas simples”.

Sin embargo, pronto nos enteraremos que en realidad Elsa y Bo no son más que personajes de un guión que está escribiendo en 2026 el director de cine canoso pelos parados Raúl Rossetti (Leonardo Sbaraglia), y cuya parte final del mismo será una escapada que tendrá Elsa a la isla de Lanzarote en compañía de su amiga Patricia (Victoria Luengo) y el hijito de ésta última, tras descubrir una aparente infidelidad del marido de ella mientras ambas escuchan y chillan con la canción “Amarga Navidad”, en voz de —quien si no—Chabela Vargas. Allá, entre la tranquilidad y el calor propios de la isla, Elsa se sentirá inspirada para comenzar a escribir un nuevo guión, cuyo contenido irritará a Patricia al ser incluida en éste, provocando así que abandone la vacación y vuelva a los brazos del marido infiel, y entonces Elsa invite a Lanzarote a su otra amiga, la guapa modelo ahora sumida en depresión Natalia (Milena Smit), para pasar tiempo juntas y de paso ayudarla para que supere la muerte de su hijo pequeño, logrando nada más que Natalia intente suicidarse sin éxito. De esta manera, el guión del director Rossetti tendrá un final satisfactorio para él pero no para su asistente fiel por veinte años Mónica (Aitana Sánchez-Gijón), quien tras leerlo descubrirá que el director tomó deliberadamente episodios de la vida de ella y su novia Elena referidos a la muerte de un hijo y posterior intento de suicido, desatando así un encabronamiento atroz de Mónica hacia Raúl, lo cual pondrá en riesgo la realización del nuevo filme del cineasta. Amén.

Con profuso, confuso, obtuso, nebuloso y verborrágico guión propio del solipsista ahora rehén de sí mismo director manchego Pedro Almodóvar, su vigésimo tercer largometraje es un fallidísimo drama disfrazado de dizque autoficción, pero que en realidad encubre un mero eructo de autovanidad y oquedad emocional, compuesto sobre una estructura de cajas chinas almodovariana —ya reiterativa desde La mala educación (2004)—, que apunta en todas direcciones pero sin dar en el blanco en ninguna diana dramática, pese a la exuberante, atrayente y magnífica fotografía de Pau Esteve Birba; pese a la edición detallista de Teresa Font; pese a la música siempre soberbia y señorial de Alberto Iglesias; pese a los bellos decorados de Carlota Casado; y pese a los imponentes vestuarios de Paco Delgado. Porque de nada sirve soplar una botella hermosa si el elíxir que se halla en su interior está avinagrado y carente de discurso y poesía.
En 1991, el crítico literario Christopher Domínguez Michael (revista Vuelta, número 176), mutatis mutandis, acusaba a la soledad del escritor Gustavo Sainz de ser la responsable de que éste pretendiera, en un ejercicio de pura vanidad, llenar de sí mismo las 787 páginas de su novela A la salud de la serpiente. Al igual que Sainz, Almodóvar ahora anda en las mismas. Si bien ese interés en mezclar la autoficción y el metacine lo desarrolló con gracia y picardía en el filme Dolor y gloria (2019), en Amarga Navidad hay apenas un remilgo vacuo de filmar porque me da la regalada gana, tal y como repiten todo el tiempo sus alter egos (“si no filmo mi vida carece de sentido”), aunque al final no tenga nada valioso para contar. Y prueba de ello son las incontables costuras de una cinta donde los personajes sufren porque lo verbalizan, pero no lo representan, como sí ocurría en los sublimes dramas de Todo sobre mi madre (1999) o Hable con ella (2002).

Y ni qué decir de las jaladas visuales con frases huecas (“Cae la noche. Elsa se levanta de la mesa, como para desentumecerse.”) que incluso merecen ser superpuestas en la imagen; o la otra jalada con Elsa anotando ideas en los márgenes de un libro; o aquellas con la propia Elsa o el cineasta Raúl que escriben como si nada, como si tejieran, enfrente de la amiga en turno o el novio de aquél, respectivamente. O peor aún la secuencia ridícula donde Elsa está con la ansiedad a todo lo que da en la fiesta ya referida, cuando de pronto llega a la habitación la cantante Amaia Romero acompañada de un chelista y, luego de una platicada, le ofrenda ahí mismo la “Canción de las cosas simples” y Elsa y su novio se sueltan a llorar. Pero por si no fuese suficiente, está la inverosimilitud de la secuencia a bordo de una ambulancia donde Elsa acompaña a la amiga Natalia, quien acaba de intentar suicidarse con pastillas, y de pronto recibe un llamada de Bo en su celular y la escena cae en lo absurdo debido a que ella se comporta durante la conversación como si viajara a bordo de un tren que atraviesa la campiña, sin sobresaltos ni preocupaciones.
Una lástima desperdiciar 111 minutos de película para exhibir un Almodóvar extraviado, necio en hablar de sí mismo cuando al parecer ya lo dijo todo de sí en Dolor y gloria, mientras su Amarga Navidad naufraga en vaguedades, como por ejemplo la madre moribunda que apenas y figura en la cinta, a diferencia de la fuerza expresiva con la que muestra la relación del propio Almodóvar con su madre en la citada Dolor y gloria, con ese desparpajado Antonio Banderas divirtiéndose horrores interpretando/parodiando al propio Almodóvar, en tanto aquí ni Elsa ni Raúl —sus bisexuales bífidos alter egos—: su simplicidad es tan abrumadora que sorprende y decepciona que, luego de una interesante serie de entrañables películas de buena factura como Julieta (2016) o Madres paralelas (2021), ahora todo termine en un amargo tropezón. ![]()



