«Alberca vacía», un tributo al ayer
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Detenido
Agosto, 2026
En esta nueva entrega de ‘Voces Insurrectas’, Estefania Ibañez se detiene en «Alberca vacía», libro de la escritora, traductora y editora mexicana Isabel Zapata. En él, su autora nos recuerda que la vida se descubre y se significa en la danza de lo inmediato, en cada gesto, en cada duelo, o, incluso, en cada plato de lentejas. O como escribe Estefania Ibañez aquí: hacía tiempo no “escuchaba” a una extraña tan familiar.
Hacía tiempo no “escuchaba” a una extraña tan familiar. Isabel Zapata (Ciudad de México, 1984) me concedió la oportunidad con Alberca vacía (Lumen, 2022), libro de ensayos personales cuya esencia lírica, elegante y directa simbolizó para mí “una charla” con ella; sentí que estaba frente a la autora escuchándola en vez de leyéndola.
Mi experiencia con su libro fue como un repentino aguacero de los habituales en la capital del país: cada página trajo consigo grandes gotas y fuertes ráfagas de viento, provocadoras lo mismo de nostalgia y tristeza que de alegría y paz.
Mediante los textos, Isabel —haciendo acotaciones muy propias— me presentó el mapa de su vida hasta la fecha en que compuso el ejemplar. Me habló con delicadeza y humor sobre las pérdidas, los duelos, los animales, los bufets, los libros y las fotografías; además, me mostró algunas de sus influencias y referencias, como Susan Sontag, Peter Godfrey-Smith y T. S. Eliot.
Un viaje por su esencia
Los textos abarcan temáticas universales y algunos secretos de la también editora. Al sumergirme en la esencia de sus letras, encontré que Breve historia de las virtudes perrunas es un homenaje emotivo a la lealtad de los perros hacia los humanos.
Y que Notas para una versión de segunda mano es una divertida narración donde aclara que, al traducir —una acción que la autora igualmente realiza—, no es necesario conocer la lengua original de la obra para poder desarrollar la interpretación.

Si bien es apreciable el trabajo de investigación y dominio de los temas, lo que más me conmovió es que, por medio de los textos, Isabel se deja conocer. Eso percibí en Síndrome del oído irritable, narración en la que expone con honestidad su desagrado por el ruido o música de fondo (en casi cualquier lugar). Pero no intenta evidenciarse como una persona quejosa; simplemente, confiesa, le cuesta concentrarse cuando se ve envuelta en atmósferas altamente melodiosas.
“La música de fondo no me deja escribir, no me deja platicar, no me deja ni escuchar mis propios pensamientos (lo cual en ocasiones se agradece, pero ésa es otra historia)”, dice en su ensayo. En efecto: definitivamente me identifiqué con ella, y particularmente con esas líneas.
Sacar las emociones
En los escritos Isabel hace referencia a su niñez, adolescencia y adultez; de igual modo a su faceta como madre y escritora. En algunos, invita a su clan biológico: relata viajes familiares, habla del carácter de sus padres y cómo fue su doloroso proceso de duelo cuando ambos fallecieron.
Dos de los textos son especiales porque su forma de narrar características de su mamá y de su papá es simplemente hermosa. En Mi madre vive aquí (texto con el que abre el libro), la autora platica que, pese a la ausencia física, su mamá está representada tiernamente en los objetos y en los libros; los segundos, como un amoroso método para comunicarse con ella.
En Maneras de desaparecer (pieza con la que cierra el ejemplar), la escritora hace alusión a las albercas y se detiene en la que pertenecía a su padre, la cual estuvo abandonada largos años. En este texto Isabel Zapata evoca al pasado y, aunque no manifiesta enojo, en sus letras sí se siente la melancolía por los días que jamás volverán.
Alberca vacía es un libro que puede leerse como más se antoje; no es necesario seguir el orden de los ensayos, pues de igual manera conducirá a los lectores por un colorido camino temático que les motivará sacar emociones que quizá llevaban mucho tiempo guardadas. ![]()



