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La misión Smile y el escudo invisible de la Tierra

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Mayo, 2026

La nave espacial Smile despegó a bordo de un cohete Vega-C desde el puerto espacial europeo de la Guayana Francesa el pasado 19 de mayo. La misión colaborativa de la Agencia Espacial Europea y la Academia China de Ciencias tiene como objetivo comprender mejor las tormentas solares, las tormentas geomagnéticas y la ciencia del clima espacial.


“Estamos a punto de presenciar algo que nunca antes habíamos visto: la armadura invisible de la Tierra en acción”

Redacción SdE


La nave espacial Smile despegó a bordo de un cohete Vega-C desde el puerto espacial europeo de la Guayana Francesa a las 00:52 hora local, el pasado 19 de mayo. El lanzamiento marca el inicio de una ambiciosa misión para comprender mejor las tormentas solares, las tormentas geomagnéticas y la ciencia del clima espacial.

Tras el lanzamiento y la separación del cohete, la estación terrestre de la ESA en New Norcia (Australia) recibió la primera señal de Smile a las 06:48. A continuación, los paneles solares de la nave se desplegaron a las 06:49, lo que significa que Smile ya puede captar la luz solar para abastecer de energía a sus sistemas e instrumentos científicos. La culminación de esta operación supuso el éxito del lanzamiento.

Smile (Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer) es una colaboración entre la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Academia China de Ciencias (CAS). Revelará cómo responde la Tierra a las corrientes de partículas y las ráfagas de radiación procedentes del Sol, utilizando una cámara de rayos X para realizar las primeras observaciones del escudo magnético terrestre en el mundo mediante rayos X, y una cámara ultravioleta para observar la aurora boreal resultante de forma ininterrumpida durante 45 horas seguidas.

“Estamos a punto de presenciar algo que nunca antes habíamos visto: la armadura invisible de la Tierra en acción”, ha señalado el director general de la ESA, Josef Aschbacher. “Con Smile, estamos ampliando los límites de la ciencia en un esfuerzo por responder a grandes preguntas que han permanecido en misterio desde que descubrimos, hace más de setenta años, que la Tierra se encuentra a salvo dentro de una gigantesca burbuja magnética”.

“Smile arrojará luz sobre los misterios del escudo magnético de la Tierra”, ha dicho por su parte David Agnolon, director del proyecto Smile de la ESA. “La misión ha sido posible gracias a una fluida colaboración entre la ESA y la CAS, con contribuciones de socios de toda Europa. Es la primera vez que la ESA y China seleccionan, diseñan, implementan, lanzan y operan conjuntamente una misión y todos estamos ilusionados con los importantes descubrimientos científicos que esperamos obtener durante los próximos tres años”.

Escudo contra el viento solar

En un comunicado, la Agencia Espacial Europea explica con mayor precisión en qué consistirá esta misión.

Durante casi cuatro mil millones de años, la Tierra ha mantenido un “escudo gigante” frente al implacable ataque de partículas cargadas procedentes del Sol. Este viento solar puede dañar cualquier cosa a su paso, especialmente cuando se acumula y se convierte en tormentas solares.

El viento solar convertiría nuestra próspera Tierra verde y azul en un páramo rocoso y marrón si no existiera el campo magnético generado en las profundidades de nuestro planeta. Este campo magnético forma una gigantesca burbuja protectora a nuestro alrededor, llamada magnetosfera.

Hoy, por primera vez en la historia, se cuenta con las herramientas y la tecnología científica necesaria para poder llegar al fondo de cómo funciona exactamente esta defensa contra el viento solar.

Imagen artística de la nave Smile. / ESA, CC BY

La profesora Carole Mundell, directora de ciencia de la ESA, afirma: “Smile es el miembro más reciente de la flota de misiones científicas espaciales de la ESA. Se basa en el innovador legado científico y tecnológico de misiones anteriores, como Cluster y XMM-Newton, y aplica tecnologías probadas y contrastadas de una forma nueva para revelar el entorno magnético de la Tierra como nunca antes se había hecho”.

Y continúa: “La colaboración de confianza entre nuestros equipos en Europa y China de ingeniería y ciencia ha resistido a retos globales como las restricciones de viaje por la pandemia y la distribución geográfica de los equipos. Es emocionante ver cómo todo esto se materializa hoy”.

El lanzamiento es solo el principio

Smile está equipada con un conjunto de instrumentos único diseñado para ofrecernos la primera visión completa de cómo responde el campo magnético de la Tierra al implacable ataque del Sol.

Será la primera misión en observar el escudo magnético de la Tierra con visión de rayos X, para revelar dónde y cómo le impacta el viento solar. Esta interacción provoca perturbaciones, desde subtormentas menores hasta grandes tormentas geomagnéticas, que se propagan a través de nuestra magnetosfera hacia los polos Norte y Sur.

Allí, las tormentas magnéticas dan lugar a un espectáculo de luces conocido como auroras (la aurora boreal y la aurora austral). Smile utilizará visión ultravioleta para grabar la aurora boreal durante 45 horas seguidas, convirtiéndose en la primera misión en observarla durante tanto tiempo, y la primera desde 2008 en observar el círculo completo de auroras alrededor del Polo Norte en luz ultravioleta.

Al comparar las imágenes de rayos X y ultravioleta, podremos leer en tiempo real la historia de cómo responde la Tierra al embate del viento solar.

“Los datos que recopile Smile nos ayudarán a comprender mejor el planeta Tierra y nuestro Sistema Solar en su conjunto”, afirma Philippe Escoubet, científico del proyecto Smile de la ESA. “Y los descubrimientos científicos que revele mejorarán nuestros modelos del entorno magnético de la Tierra, lo que, en última instancia, podría ayudar a mantener la seguridad de nuestros astronautas y tecnologías espaciales durante las próximas décadas”.

El lanzamiento es solo el principio. Durante el próximo mes, Smile irá aumentando lentamente su altitud a través de 11 encendidos del motor, hasta situarse finalmente en una órbita extremadamente elíptica que la llevará a 121 000 km por encima del Polo Norte para recopilar datos, antes de descender a 5000 km por encima del Polo Sur para transmitirlos de forma eficiente a los científicos que los esperan con impaciencia en la Tierra.

La recopilación de datos comenzará en julio, una vez que el equipo haya desplegado los brazos, abierto las cubiertas de las cámaras y confirmado que todo funciona según lo previsto.

Fuente: ESA

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¿En qué consiste la misión Smile que une a China y Europa en el espacio?

Carlos Vázquez Monzón


La Tierra vive rodeada por un escudo invisible que la protege continuamente de la actividad del Sol. Aunque no podamos verlo directamente, su existencia resulta esencial: sin él, la radiación solar erosionaría la atmósfera, los satélites quedarían mucho más expuestos y las tormentas geomagnéticas afectarían con mucha mayor intensidad a nuestra tecnología. Ese escudo recibe el nombre de magnetosfera, una gigantesca burbuja creada por el campo magnético terrestre que desvía gran parte de las partículas cargadas procedentes del Sol.

La misión Smile

Hoy en día, todavía conocemos de forma incompleta cómo funciona la magnetosfera. Precisamente para responder a esa cuestión nace Smile (Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer), una misión conjunta de la Agencia Espacial Europea ESA y la Academia China de Ciencias (CAS) diseñada para estudiar de manera global la interacción entre el Sol y la Tierra.

La misión supone un importante cambio de perspectiva. Durante décadas hemos estudiado la magnetosfera mediante mediciones realizadas en puntos concretos del espacio, como si intentáramos comprender un huracán observando únicamente pequeñas corrientes de aire aisladas. Smile ofrecerá, por primera vez, una visión global del sistema.

El aspecto más fascinante de la misión es que nos permitirá contemplar nuestro planeta desde una perspectiva diferente: no como un mundo aislado, sino como parte de un sistema dinámico conectado permanentemente con el Sol. Smile va a radiografíar el lazo que nos conecta directamente con nuestra estrella, un lazo convulso.

Imagen artística de la magnetosfera terrestre y su interacción con el viento solar. NASA, CC BY

Una visión completamente nueva

Aunque solemos imaginar el espacio como un lugar vacío y tranquilo, el Sol emite continuamente un flujo de partículas cargadas conocido como viento solar. Cuando este flujo alcanza la Tierra, la magnetosfera actúa como una barrera protectora: comprime el campo magnético en el lado orientado hacia el Sol y genera una larga cola magnética en el lado nocturno del planeta.

La mayor parte del tiempo, este escudo funciona de manera eficaz. Sin embargo, durante episodios de intensa actividad solar, como las erupciones solares o las eyecciones de masa coronal, enormes cantidades de energía alcanzan el entorno terrestre y alteran ese equilibrio. Entonces pueden producirse tormentas geomagnéticas capaces de afectar a satélites, sistemas GPS, comunicaciones de radio e incluso redes eléctricas.

Uno de los grandes problemas abiertos de la física espacial es comprender cómo se transfiere exactamente esa energía desde el Sol hasta la Tierra. Y precisamente ahí es donde Smile aportará una visión completamente nueva.

La gran innovación de la misión es que observará la magnetosfera terrestre en rayos X blandos, algo que nunca se ha realizado de forma global.

Cuando las partículas del viento solar interactúan con átomos neutros presentes alrededor de la Tierra, se produce un fenómeno denominado intercambio de carga. Durante ese proceso se generan emisiones débiles de rayos X que Smile podrá detectar. Gracias a ello, la misión será capaz de “dibujar” los límites de la magnetosfera y seguir sus cambios casi en tiempo real.

La idea recuerda a iluminar los bordes de una burbuja transparente para poder distinguir finalmente su forma. De esta manera, los científicos podrán observar cómo el escudo magnético terrestre se comprime, se expande y se deforma bajo la influencia del viento solar.

Al mismo tiempo, la misión estudiará las auroras boreales y australes, que constituyen la manifestación visible de esa interacción entre el Sol y la Tierra. Cuando partículas solares penetran cerca de los polos y chocan con los gases de la atmósfera, generan emisiones luminosas de distintos colores.

Lo novedoso es que Smile observará simultáneamente las auroras y la magnetosfera completa. Gracias a ello, los investigadores podrán relacionar directamente los cambios en el entorno magnético terrestre con sus efectos visibles en la atmósfera superior.

Imagen de una mancha solar tomada por TRACE, observatorio Solar de la NASA. Wikimedia Commons, CC BY

Una órbita diseñada para mirar la Tierra desde lejos

El lanzamiento de Smile ha sido mediante un cohete Vega-C desde la Guayana Francesa, el pasado 19 de mayo. Una vez en el espacio, la nave seguirá una órbita muy elíptica que la llevará hasta unos 121 000 kilómetros de distancia sobre el hemisferio norte.

Esta trayectoria resulta fundamental para los objetivos científicos de la misión. Desde tan lejos, la sonda podrá contemplar enormes regiones de la magnetosfera de una sola vez, algo imposible para satélites situados en órbitas bajas.

La nave incorporará cuatro instrumentos científicos destinados a analizar partículas, campos magnéticos y emisiones en rayos X y ultravioleta. Con ellos, los investigadores esperan responder a tres preguntas esenciales: cómo entra la energía solar en la magnetosfera, qué desencadena determinadas perturbaciones magnéticas y cómo evolucionan las tormentas geomagnéticas.

Smile busca responder cuestiones fundamentales sobre la relación entre el Sol y la Tierra, pero sus resultados tendrán también implicaciones prácticas importantes.

Nuestra sociedad depende cada vez más de tecnologías vulnerables al clima espacial. Satélites de comunicaciones, sistemas de navegación, aviación y redes eléctricas pueden verse afectados por episodios extremos de actividad solar.

De hecho, en 1859 una gigantesca tormenta geomagnética, el llamado evento Carrington, provocó fallos masivos en los sistemas telegráficos de la época. Un fenómeno similar tendría hoy consecuencias mucho mayores en una civilización profundamente dependiente de la electrónica y de la infraestructura espacial.

Comprender mejor el comportamiento de la magnetosfera podría permitir anticipar y mitigar los efectos del clima espacial. Pero, además, Smile va a ofrecer datos nuevos sobre ese vínculo en permanente actividad que nos vincula al Sol.

[Carlos Vázquez Monzón: profesor ayudante doctor, especializado en Astrofísica y Astrodinámica, Universidad Loyola Andalucía. // Fuente: The Conversation. Licencia Creative Commons — CC BY-ND 4.0]

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