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Prince, una década después

Más allá del pop

Abril, 2026

Quizá Michael Jackson haya vendido más disco en su estancia en esta tierra, pero, musicalmente hablando, los años ochenta y parte de los noventa fueron del dominio de Prince Rogers Nelson, mejor conocido como Prince. Talento descomunal de la música estadounidense, fue todo a la vez: era cantante, compositor, letrista, músico, multinstrumentista, bailarín, pero, también, productor y empresario. Conocido por su ecléctico trabajo, su puesta en escena extravagante, vestuario y aspecto; su vida llena de polémicas y su amplio registro vocal, además de haber sido un virtuoso ícono de la guitarra, Prince fue uno de los artistas más completos y extraordinarios de la historia de la música pop. Sus canciones, perfectamente envueltas en géneros afroamericanos como funk, R&B o soul con el rock, el pop y la psicodelia, no sólo desafiaron barreras estilísticas, en varios aspectos marcaron el futuro de la música bailable. En muchas de ella, además, sus letras e imágenes desafiaban estereotipos sexuales. Nacido en junio de 1958, sorpresivamente fallecería en abril de 2016. En este décimo aniversario luctuoso, el cronista musical Víctor Roura lo evoca.

Lo primero que uno sabe de Prince (Prince Rogers Nelson, nacido en Minnesota el 7 de junio de 1958 y fallecido el 21 de abril de 2016 a la edad de 57 años) es una frivolidad musical: que era el único cantante, compositor, bailarín, letrista, empresario, productor y multinstrumentista que odiaba el cantante, compositor, productor y bailarín estadounidense Michael Jackson (nacido dos meses después que Prince, el 29 de agosto de 1958, e ido de este mundo el 25 de junio de 2009 en su medio siglo de vida), a quien temía por considerarlo superior a él, a Michael Jackson, en todos los sentidos, razón por la cual estaba siempre pendiente de la salida de sus discos, que envidiaba por su alta calidad musical, aunque Jackson nada podía decir sobre eso ya que sus producciones provenían del experto Quincy Jones (nacido en Illinois y fallecido 91 años después el 3 de noviembre de 2024), prácticamente el creador del “sonido Michael Jackson” al que el joven compositor le arreglara coreografías impresionantes que lo destacarían, sin duda, en el ámbito pop, ingeniería musical de la que carecía Prince orquestando él mismo su sonido, argumento que le causaba dolores de cabeza e inquina a Jackson al no poder, él mismo, hacer lo que oía en las grabaciones de su único rival musical.

Sin ambos saberlo, lo que a uno le sobraba al otro le faltaba.

Porque Prince, en efecto, creó con el paso de los años, y cerca de medio centenar de álbumes (creó tres grabaciones específicamente sólo para escucharse en Internet: Xpectation 2003, The Chocolate Invasion de 2004 y The Slaughterhouse de 2004), su propia sonoridad que modificaba, diestramente, en cada álbum, si bien el más conocido de todos ellos se llama Purple Rain de 1984, el disco a la postre más vendido del artista con ventas superiores, según las cifras oficiales, a los 40 millones de ejemplares, apenas la mitad de lo que ha vendido el álbum Thriller de Michael Jackson, de 1982, aunque es sabido que, en música, lo de menos son las ventas ante la importancia de la composición musical. De lo contrario, se tomaría la versión que hiciera Sinéad O’Connor en 1990 de la canción “Nothing compares 2 U” (incluida en el segundo álbum, intitulado I Do Not Want What I Havent Got, de la cantante irlandesa, nacida Shuhada’ Sadaqat, después Sinéad Marie Bernadette O’Connor, después nada más Sinéad O’Connor, fallecida a los 56 años el 26 de julio de 2023 en Londres) para considerar la valía musical de Prince, quien por cierto en 1993 cambiaría voluntariamente su nombre por un símbolo impronunciable que era una mezcla de los símbolos de los géneros masculino y femenino, adoptado el 7 de junio de ese año como una protesta contra su sello discográfico Warner Bros, debate judicial que finalizara en el año 2000 retornando el compositor a su viejo nombre: Prince.

Prince en la portada de su álbum The Hits 1 (NPG Records/Warner Music).

Prince, envidiado por Michael Jackson, tenía la desventaja, si es que puede llamársele así, de no haber principiado de niño, como Jackson acuciado por su padre Joseph Jackson (1928-2018), sino su debut lo efectuó a los 20 años de edad, en 1978, con la salida de su disco For You, diez años más tarde que Jackson quien iniciara a los diez años con los Jackson Five (todos ellos hijos del productor Joseph Jackson), debutando como solista en el año 1972, a sus 14 años de edad, con el álbum Got to be There, el primero de la decena que realizara (dejó de grabar ocho años antes de su muerte, ya que el último de sus discos, Invincible, salió en 2001). Todas estas referencias, incómodas, son debidas al mismo aliento producido por Michael Jackson, la última de las cuales, acaso la que los condujera a su jovial muerte (Michael Kackson a los 50 y Prince a los 57), fue su adicción, millonarios al fin que no sabían, nunca supieron, cómo gastar su abultado dinero, a las sustancias ilegales (sin contar el gusto de Michael Jackson por la pederastia, que acallaba otorgando millones de dólares a las familias afectadas), al grado de que, en el caso de Prince, jamás nadie fue enterado de las causas reales de su extraña muerte, encontrado sin vida al lado de un elevador de su residencia, prontamente su cuerpo incinerado para alejar las sospechas y empezar un largo periodo judicial vinculado a los reclamos de sus numerosas propiedades.

Se dice que Prince, con posibilidades económicas (finalmente los hombres que sostienen la independencia del mercado de la droga), era un aficionado, entre otras veintenas de sustancias, al fentanilo, que ingería a solas ya que en el momento de morir vivía sin compañía (divorciado dos veces, en 2000 y en 2007, y con multiplicidad de relaciones amorosas por ser el ídolo de multitud de mujeres): de ahí el profundo misterio de su deceso, pues carecía de testigo alguno.

Sus discos, ciertamente con interjecciones coincidentes, no parecidas, a las de Michael Jackson (y que seguramente éste pensaba que Prince se las copiaba), como Purple Rain de 1984, Musicology de 2004 o 3121 de 2006 exponen a un músico, fincado en lo mejor del pop rock, completo que dominaba todos los instrumentos, además de saber cómo técnicamente arreglar los materiales compuestos; distanciado de la música Motown, que así entonces se le llamaba a la corriente negra del pop, Prince se despegaba de los aquellos facilismos musicales, siempre intentando, a veces sin conseguirlo, escapar del pop negro, en la búsqueda de estar un poco más allá del pop.

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