Entrada y Salida

Las manos calcinadas

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Detenido


Cuando tronó el rayo, el hombre lo sujetó con destreza en sus manos, y luego, con una calma admirable, lo arrojó como si se tratara de una liviana jabalina. Sus manos quedaron calcinadas, casi. Fue la única huella visible de su inadvertido prodigio.


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