Alfred Hitchcock. / Foto de Facebook.

Alfred Hitchcock en HBO Go

Diez películas que pueden ser vistas ahora mismo en la plataforma, de este cineasta que le retorcía el cuello a lo cotidiano…


Hasta hace poco, seguía siendo una discusión si la experiencia de ver películas a través de streaming, en pantallas como las de un celular o la de una computadora, era equiparable de algún modo a la experiencia de verlas en una sala de cine. Zanjada esa cuestión con más de dos meses de distanciamiento social y sin exhibiciones públicas (ya andan promoviendo la reapertura a pesar de colorados semáforos), entre las alternativas de los distintos ofertantes de servicios de contenido audiovisual se encuentran películas bastante interesantes, algunas de ellas imposibles de recuperar ya no digamos en las salas comerciales sino incluso en los circuitos alternativos.

Es el caso de 10 películas que puedes encontrar en la plataforma HBO Go (las transmiten de vez en vez en sus canales de tele de paga en horarios para trasnochadores y los casi extintos cazadores de horarios) del llamado maestro del suspenso: Alfred Hitchcock, el cineasta que le retorcía el cuello a lo cotidiano, a quien de niño su papá lo hizo encerrar en una celda por unos minutos para darle una lección de vida, que entró a la industria cinematográfica haciendo títulos y dibujos en el cine silente contratado por una compañía estadounidense que se instaló en el Reino Unido y que, como director, hizo la primer película sonora del cine británico. Un autor al que el historiador del cine Georges Sadoul consideraba irregular y en franca decadencia mientras escribía, en los años cincuenta y sesenta, su Historia del cine mundial. Y a quien por esos mismos años François Truffaut le hizo una excelsa entrevista conocida en El cine según Hitchcock (Alianza Editorial, desafortunadamente solo en versión física aunque se venda online), de la que hemos extraído algunos fragmentos.

I

Escribió Jean-Luc Godard en su Historia(s) del cine (Caja Negra):

“olvidamos / por qué razón / Montgomery Clift guarda / un silencio eterno / y por qué Janet Leigh / se aloja en el Bates Motel / y por qué Teresa Wright / sigue enamorada / del tío Charlie / olvidamos / de qué Henry Fonda / no es / del todo culpable / y por qué / el gobierno estadounidense / contrató exactamente a Ingrid Bergman”.

II

Esta es la lista de las 10 películas de Hitchcock, de su periodo americano (y su magnífico retorno británico) que se encuentran en la plataforma HBO Go. Más allá de sus respectivas sinopsis, el factor unitario de todas ellas se encuentra en las propias palabras de Hitchcock, un showman al que conocían y adoraban las masas y alababa la crítica: “La clasificación de las imágenes en la pantalla con objeto de expresar algo no debe jamás verse entorpecida por algo factual. En ningún momento. La técnica cinematográfica permite conseguir todo lo que se desea, realizar todas las imágenes que se han previsto, y por tanto, no hay razón ninguna para renunciar o para llegar a un compromiso entre la imagen prevista y la imagen conseguida. Si todos los films no son rigurosos, se debe a que en nuestra industria hay demasiada gente que no comprende nada del arte de la imagen”. Ahora sí, la lista:

Saboteador (Saboteur, EU, 1942; con guion de Peter Viertel, Joan Harrison y Dorothy Parker), La soga (The Rope, EU, 1948; con guion de Arthur Laurents basado en una adaptación de Hume Cronyn a la obra homónima de Patrick Hamilton), La ventana indiscreta (Rear Window, EU, 1954; con guion de John Michael Hayes basado en un cuento de Cornell Woolrich), Vértigo (aka De entre los muertos, EU, 1958; con guion de Alec Coppel y Samuel A. Taylor basado en la novela D’Entre los Morts de Pierre Boileau y Thomas Narcejac), El hombre que sabía demasiado (The Man Who Knew Too Much, EU,1958; con guion de John Michael Hayes sobre historia de Charles Bennett y D. B. Wyndham-Lewis), Psicosis (Psycho, EU, 1960; con guion de Joseph Stefano basado en una novela de Robert Bloch), Los pájaros (The Birds, EU, 1963; con guion de Evan Hunter basado en un cuento de Daphne Du Maurier), Marnie (EU, 1965; con guion de Jay Presson Alley basado en la novela homónima de Winston Graham), Frenesí (Frenzy, Reino Unido, 1972; con guion de Anthony Shaffer basado en la novela Goodbye Piccadilly, Farewell Leicester Square de Arthur LaBern), Trama macabra (Family Plot, EU, 1972; con guion de Ernest Lehman basado en la novela The Rainbird Pattern de Victor Canning).

III

Escribió Truffaut, cineasta de la Nueva Ola francesa, responsable de Los cuatrocientos golpes, en la introducción de El cine según Hitchcock: “Todos los artistas se indignan con justicia contra la tendencia crítica que consiste en separar la forma y el fondo, y este sistema, aplicado a Hitchcock, esteriliza toda discusión, pues tal y como lo han definido muy bien Eric Rhomer y Claude Chabrol, Alfred Hitchock no es ni un narrador de historias ni un esteta, sino «uno de los más grandes inventores de formas de toda la historia del cine. Posiblemente sólo Murnau y Eisenstein se le puedan comparar en este aspecto… La forma aquí no adorna el contenido, lo crea».

“Alfred Hitchcock resulta ser prácticamente el único que filma directamente, es decir, sin recurrir al diálogo explicativo, sentimientos tales como la sospecha, los celos, el deseo, la envidia… y ello nos conduce a una paradoja: Alfred Hitchcock, el cineasta más accesible a todos los públicos por la simplicidad y la claridad de su trabajo es, a la vez, quien más sobresale al filmar las relaciones más sutiles entre los seres humanos”.

IV

Como puede notarse después de revisar el listado, la mayoría de esas diez películas (de las cincuenta y seis de su filmografía total) son adaptaciones de obras literarias. Decía Hitchcock que las secuencias de una película nunca deben estancarse, sino avanzar siempre. Para él, jamás se debería comparar una película a una obra de teatro o a una novela. Una película, decía, “implica la necesidad de un firme desarrollo de la intriga, y la creación de situaciones punzantes que se desprenden de la propia intriga y que deben presentarse, ante todo, con habilidad visual. Esto nos conduce al suspense, que es el medio más poderoso de mantener la atención del espectador, ya sea el suspense de situación o el que incita al espectador a preguntarse: «¿Y ahora qué sucederá?»”.

Y también comentaba: “No filmo nunca un trozo de vida porque esto la gente puede encontrarlo muy bien en su casa o en la calle o incluso delante de la puerta del cine. No tiene necesidad de pagar para ver un trozo de vida. Por otra parte, rechazo también los productos de pura fantasía, porque es importante que el público pueda reconocerse en los personajes. Rodar películas, para mí, quiere decir en primer lugar y ante todo contar una historia. Esta historia puede ser inverosímil, pero no debe ser jamás banal. Es preferible que sea dramática y humana. El drama es una vida de la que se han eliminado los momentos aburridos. Luego, entra en juego la técnica y aquí soy enemigo del virtuosismo. Hay que sumar la técnica a la acción. No se trata de colocar la cámara en un ángulo que provoque el entusiasmo del operador. La única cuestión que me planteo es la de saber si el emplazamiento de la cámara en tal o cual sitio dará su fuerza máxima a la escena. La belleza de las imágenes, la belleza de los movimientos, el ritmo, los efectos, todo debe someterse y sacrificarse a la acción”

V

Escribió Godard:

“pero / nos acordamos / de un bolso de mano / pero / nos acordamos de un autocar / en el desierto / pero, nos acordamos / de un vaso de leche / de las aspas de un molino / de un cepillo para cabello / pero / nos acordamos / de una hilera de botellas / de un par de anteojos / de una partitura de música / de un manojo de llaves

“porque con ellos / y a través de ellos / Alfred Hitchcock logró / allí donde fracasaron / Alejandro, Julio César / Napoleón / tomar el control / del universo

“[…] y si Alfred Hitchcock / fue el único / poeta maldito / que conoció el éxito / es porque fue / el más grande / creador de formas / del siglo veinte / y porque son las formas / las que nos dicen / finalmente / qué hay en el fondo / de las cosas / ahora bien, qué es el arte / sino aquello por lo cual / las formas devienen estilo / y qué es el estilo / sino el hombre

“entonces es una rubia / sin sostén / seguida por un detective / que tiene pánico al vacío / los que nos aportarán / la prueba / de que todo eso / no es más que cine / dicho de otra manera / la infancia del arte”

VI

Escribió Truffaut: “Si el trabajo de Hitchcock me parece tan completo es porque veo en él búsquedas y hallazgos, el sentido de lo concreto y el de lo abstracto, el drama casi siempre intenso y, a veces, el humor más fino. Su obra es a la vez comercial y experimental, universal como Ben Hur de William Wyler y confidencial como Fireworks de Kenneth Angers. Un film como Psycho (Psicosis), que ha reunido masas de espectadores en todo el mundo, sobrepasa, sin embargo, por su libertad y su salvajismo a esos pequeños films de vanguardia que algunos artistas jóvenes ruedan en 16 mm. y que ninguna censura autorizaría jamás. Determinada maqueta de North by Northwest (Con la muerte en los talones), determinado trucaje de The Birds (Los pájaros) tienen la calidad poética del cine experimental que practican el checo Jiri Trinka con marionetas, o el canadiense Norman Mac Laren con sus pequeños films dibujados directamente sobre película”.

Y Hitchcock enfatizaba: “Pedir a un hombre que cuenta historias que tome en consideración la verosimilitud me parece tan ridículo como pedir a un pintor figurativo que represente las cosas con exactitud. ¿Cuál es el colmo de la pintura figurativa? Es la fotografía en color, ¿no?… Hay una gran diferencia entre la creación de un film y la de un documental. En un documental, Dios es el director, el que ha creado el material de base. En el film de acción, es el director quien es un dios, quien debe crear la vida. Para hacer un film, hay que yuxtaponer montones de impresiones, montones de expresiones, montones de puntos de vista y, con tal de que nada sea monótono, deberíamos disponer de una libertad total. Un crítico que me habla de verosimilitud es un tipo sin imaginación”.

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