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Detenido
Octubre, 2026
Anne Carson ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2026. La escritora, poeta y ensayista canadiense ha sido galardonada por “su obra audaz e inventiva” que “ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”. Carson sucede al húngaro László Krasznahorkai, vencedor del año pasado. La también profesora universitaria y académica figuraba como favorita dentro de las apuestas, que incluían nombres como Margaret Atwood, Thomas Pynchon, Amitav Ghosh, Gerald Murnane, Haruki Murakami o Enrique Vila-Matas.
La escritora canadiense Anne Carson, en cuyos singulares ensayos, prosa y poesía conviven lo antiguo y lo moderno, ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2026. Así lo ha anunciado la Academia Sueca desde su sede situada en Estocolmo. Ha sido galardonada por su “audaz e inventiva obra que, en un diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”.
La noticia del premio, que será entregado el 10 de diciembre en Estocolmo y dotado con 12 millones de coronas suecas (más de un millón de dólares), ha llegado a Carson mientras estaba en Islandia “escuchando el viento”, y aunque “sorprendida, estaba contenta”, según ha explicado la secretaria permanente de la Academia Sueca, Ingrid Carlberg. “Creo que están todos locos, es una locura”, dijo la escritora al ser preguntada por sus sentimientos respecto al Nobel.
Con la concesión del premio —para muchos todavía la máxima distinción literaria mundial, pese a sus escándalos de toda índole—, la autora canadiense sustituye al escritor y guionista húngaro László Krasznahorkai, ganador el año pasado por su obra visionaria y apocalíptica. La autora figuraba como favorita dentro de las apuestas, que incluían otros nombres como Margaret Atwood, Thomas Pynchon, Amitav Ghosh, Gerald Murnane, Haruki Murakami o Enrique Vila-Matas.
Considerada por la crítica literaria como la poeta viva más importante de las letras anglosajonas, Carson, de 76 años, es también ensayista, traductora y profesora de literatura clásica y comparada. Fue la primera mujer en recibir el prestigioso premio T. S. Eliot, en 2001, por su meditación sobre el divorcio recogido en La belleza del marido / Un ensayo narrativo en 29 tangos y en 2020 fue condecorada con el premio Princesa de Asturias.
Todo partió de ‘Eros’
Anne Carson nació el 21 de junio de 1950 en Toronto, Canadá. Hija de un empleado de banca, fue a los 15 años cuando una edición bilingüe de los textos de la poeta griega Safo, que encontró en una librería local, cambió su vida para siempre.
“Yo era una adolescente desafecta necesitada de estímulos. La visión de las dos páginas yuxtapuestas, una de ellas un texto impenetrable, pero de gran belleza visual, me cautivó y me compré el libro”, explicó en una entrevista con El País. Al año siguiente, después de que destinaran a su padre a una ciudad “aburrida”, contó que le salvó una profesora de latín que, al conocer su interés por aprender griego, se ofreció a darle clases a la hora del almuerzo.
Gran parte de la trayectoria inicial de Carson estuvo marcada por su trabajo en el campo de los clásicos: estudió licenciatura, maestría y doctorado en la Universidad de Toronto y también obtuvo un diploma en estudios clásicos de la Universidad de St. Andrews en Escocia.
En 1981 publicó su tesis doctoral en Estudios Clásicos, y a lo largo de toda su carrera ha compaginado la escritura de poesía con la traducción y la docencia en diferentes universidades. De hecho, casi toda su producción literaria se ha centrado en la intersección entre la obsesión del filólogo por las palabras y el deseo del poeta de encontrar nuevos significados. Ella misma ha señalado la etimología de las palabras como el punto de partida de toda su obra. De ahí que sus traducciones del griego clásico pueden considerarse obras independientes por derecho propio.

Voces que dialogan y se contraponen
En su primer libro, Eros dulce y amargo (1986), Carson reflexionó sobre el amor romántico y el deseo erótico. En él sentó las bases de su posterior obra literaria, en la que es habitual la contraposición de distintas voces que dialogan y se contraponen entre sí. En Economía de lo que no se pierde (1999) contrapuso al poeta griego del siglo VI a.C con Paul Celan y en Hombres en sus horas libres (2000) al historiador Tucídides con Virginia Woolf.
“Es a través de estas constelaciones literarias, a menudo inesperadas, como Carson se ha desmarcado de la poesía lírica ligada al «yo» narrativo y ha inspirado nuevas formas de literatura contemporánea. Este método de escritura da lugar a obras lúdicas e irónicas que transitan no sólo entre la poesía clásica y la moderna, sino también entre diversos géneros y formas artísticas”, ha explicado Anders Olsson, presidente del Comité Nobel de Literatura.
Otras de sus publicaciones más laureadas es Autobiografía de Rojo: una novela en verso (1998) y La belleza del marido (2001), en el que narra una disputa sarcástica con un marido infiel. Sus veintinueve episodios los arranca con versos del poeta romántico John Keats. Sus palabras sobre la belleza y la verdad aparecen contrapuestas con el agotador drama de la pareja. Más adelante publicó Nox (2010), en memoria de su hermano Michael, que murió en Dinamarca en el 2000. En el volumen se hizo palpable su profundo sentimiento de pérdida, en el que se combinan fotografías, cartas y otros textos. Flota (2016) y Norma enrevesada (2024) destacan igualmente dentro de su amplia bibliografía.
Carson también se ha adentrado en otras disciplinas artísticas, colaborando con artistas visuales, coreógrafos y directores de ópera y teatro. Esta transición a diversos campos artísticos, ha señalado Anders Olsson, “demuestra la libertad con la que se relaciona con las expectativas y normas literarias, lo que a su vez explica la extraordinaria importancia que su obra ha tenido desde la década de 1990 para el panorama artístico y literario internacional”.
Creado por Alfred Nobel, el premio fue entregado por primera vez en 1901 y hasta la fecha lo han recibido 122 autores. En siete ocasiones quedó desierto y en cuatro lo recibieron dos autores el mismo año. En los últimos años lo han ganado el húngaro László Krasznahorkai (2025), la coreana Han Kang (2024) y el noruego Jon Fosse (2023).
(Fuente: Nobel Prize/Con información de agencias)
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Cómo Anne Carson descubrió nuevas posibilidades en el lenguaje
Laura Jansen
Durante más de cuatro décadas, Anne Carson ha ido redefiniendo discretamente el panorama de la literatura contemporánea. Poeta, traductora, clasicista, ensayista, intérprete y artista plástica, ha creado una obra que se resiste a cualquier categorización sencilla.
Sin embargo, lo más llamativo de Carson, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2026, no es su originalidad formal, por extraordinaria que sea, sino su capacidad para convertir el pensamiento en sí mismo en un acontecimiento literario.

En una época en la que la investigación académica y la escritura creativa suelen tratarse como actividades separadas, Carson ha demostrado hasta qué punto están íntimamente unidas. Su obra nos recuerda que el pensamiento y la imaginación no compiten entre sí, sino que se enriquecen mutuamente de forma continua. El resultado es una obra literaria que es a la vez intelectualmente exigente y creativamente audaz.
Carson se mueve con naturalidad entre el mundo antiguo y el moderno, no suprimiendo la diferencia histórica, sino habitándola. En sus manos, la Antigüedad nunca es un depósito de autoridad cultural ni un almacén de textos ejemplares. Es un terreno vivo e inestable de voces, fragmentos, silencios y ausencias.
Esto quizá resulte más evidente en su tratamiento de la literatura griega antigua. La Safo, el Simónides, el Sófocles y el Eurípides de Carson no aparecen como objetos de reconstrucción académica. Son interlocutores. Sus palabras atraviesan los siglos para iluminar experiencias que siguen eludiéndonos: el deseo, el dolor, la nostalgia, el distanciamiento, la mortalidad. El diálogo de Carson con la Antigüedad revela que el mundo antiguo sobrevive no porque se conserve, sino porque sigue generando nuevos significados.
Una y otra vez, su obra vuelve a las cuestiones de la distancia. Entre amantes. Entre lenguas. Entre los vivos y los muertos. Entre lo que se puede conocer y lo que debe seguir siendo inalcanzable. El deseo en Carson rara vez es un movimiento hacia la posesión; es un encuentro con la ausencia. Su escritura se adentra en los huecos y los intervalos que estructuran la experiencia humana, encontrando allí tanto dolor como posibilidad. Pocos autores contemporáneos han escrito con tanta perspicacia sobre el anhelo y las múltiples formas que adopta.
Esta preocupación por la distancia es inseparable de su experimentación radical con la forma. La fragmentación, la cita, la interrupción y el collage se convierten en formas de reflexionar sobre la memoria, el deseo y la pérdida. Publicaciones como Eros dulce y amargo (1986), Autobiografía de Rojo (1998), La belleza del marido (2001), Nox (2010) y Flota (2016) desafían continuamente las expectativas de los lectores sobre lo que puede ser un poema, un ensayo, una traducción o un libro.
Sin embargo, las innovaciones formales de Carson nunca parecen meramente innovadoras. Surgen de las exigencias de los temas que explora. La forma nunca es mera decoración; es indagación.
La influencia de Carson
Lo que distingue a Anne Carson de muchos de sus contemporáneos es la combinación de audacia intelectual y moderación emocional. Aborda el lenguaje, la literatura y la experiencia humana con una osadía poco común. Sin embargo, su obra sigue caracterizándose por una profunda atención a la ausencia, la incertidumbre y lo que no se puede expresar plenamente. Ingeniosa, a veces devastadora y casi siempre impredecible, su escritura exige mucho a sus lectores, pero recompensa esa atención con una intensidad poco común. Al leer a Carson, los lectores tienen la sensación de encontrarse ante una autora que descubre nuevas posibilidades dentro del lenguaje sin dejar de ser plenamente consciente de sus límites.
La influencia de la obra de Carson ya es evidente en una generación más joven de escritores y estudiosos que se mueven con soltura entre la crítica, la traducción, la poesía y la prosa creativa. Muchos, yo incluida, hemos aprendido de su ejemplo que estas actividades no tienen por qué estar separadas unas de otras. Lo que Carson nos ha legado no es un método que imitar, sino un sentido de libertad intelectual: la voluntad de experimentar, de aceptar la incertidumbre y de confiar en que el pensamiento riguroso puede convertirse en sí mismo en un acto de creación literaria.
El Premio Nobel ha reconocido a menudo a escritores que amplían nuestra comprensión de lo que puede ser la literatura. Anne Carson pertenece sin lugar a dudas a ese grupo. Su obra ha transformado la relación entre la poesía y la erudición, la antigüedad y la modernidad, el pensamiento y el sentimiento. Y lo que es más importante, ha demostrado a innumerables lectores que la literatura sigue siendo una de las formas más poderosas de acercarse a lo lejano, lo difícil y lo ajeno. ![]()



