Ilustración de Nicola Heindl / Putumayo.

Cartografía sonora de México (I)

Sesiones del Pescador, episodio 1…

Sesiones del Pescador, episodio 1: esto es México (I). Comenzamos una nueva serie de listas de reproducción con un único (y sólo) objetivo: compartir y disfrutar de la música. En esta primera entrega: 150 canciones para trazar nuestra cartografía sonora.


Veamos. Si esto fuera un guión de radio, supongo que empezaría más o menos así: bienvenidos al primer episodio de las «Sesiones del Pescador». Mi nombre es José David Cano, y éste será un viaje extraordinario y fascinante por el amplio y ancho mundo de la música. Vamos a descubrir juntos nuevos territorios sonoros; o sea, opciones ante la avalancha de música comercial (y basura musical) que hoy nos llega desde todos los frentes…

De acuerdo, seamos serios.

Bajo el título de «Sesiones del Pescador», comienzo esta nueva serie de listas de reproducción.

Si bien dedicaremos episodios para las novedades discográficas —que semana a semana inundan los estantes virtuales—, éstas no serán la prioridad. Dicho de otro modo: «Sesiones del Pescador» será sobre todo nuestra plataforma para compartir música del pasado y del presente, y, por qué no, intuir el futuro sonoro.

Así, dedicaremos episodios monográficos de artistas y también sobre sellos discográficos (en especial: los independientes, periféricos, alternativos); asimismo, echaremos luz sobre géneros musicales o tendencias sonoras. Ya lo he apuntado aquí, y permítame insistir en ello: como nunca antes en la historia, el acceso a la música es (casi) ilimitado: basta darle un click a los diversos sistemas de streaming —Spotify, YouTube, Deezer o Apple Music— para entrar a un universo sonoro inabarcable, prácticamente imposible de seguir. Y aquí abro un paréntesis: si hemos de creer a las plataformas, spoti tiene en su haber casi 40 millones de canciones; por otra parte, dee, la compañía francesa, cuenta con más de 50 millones; la plataforma de la manzanita ha dicho que tiene más de 45; la empresa del hombre más rico del mundo, por su lado, dice tener más de 50; mientras que Google Play Music ha anunciado el cierre definitivo de su plataforma en favor de YouTube Music, con un catálogo de más de 50 millones de rolitas. ¿Qué siginfica todo esto? Que definitivamente hay más canciones que vida. Cierro el paréntesis.

Episodio 1: esto es México (I)

Ya me extendí demasiado. Sintetizo: nuestro primer episodio de las «Sesiones del Pescador» está dedicado, por supuesto, a la música mexicana. Conste: no es chovinismo; no. De hecho, fueron las circunstancias las que me llevaron a que el estreno de esta columna musical sea ahora en septiembre, el mes más patrio.

Pero, en el fondo, creo que ha sido una feliz coincidencia: nuestra complicada realidad —provocada sobre todo por la inesperada pandemia—, nos induce, nos instiga, nos empuja, nos apremia, a buscar un bálsamo (o respuestas) en nuestra riqueza sonora. No dejaré de insistir en ello: en un momento en el que el mundo no muestra su mejor rostro, la música, y en general la cultura, sigue siendo esa lucecita que nos alumbra en la oscuridad, ofreciéndonos un sentido vital de optimismo, tranquilidad, alegría y, por qué no, también celebración.

Concluyo: esta primera parte (de dos), de este primer episodio de las «Sesiones del Pescador», está confeccionada con 150 canciones de nuestra historia musical. Corrijo: de nuestra estimulante y asombrosa y extraordinaria y genial y maravillosa historia musical.

Aclaro: en esta playlist he tratado de cubrir los principales géneros musicales que se producen en México; música vernácula como sones, mariachi, norteña, banda, pero también danzón, bolero, pop, trova, rock, jazz. (De hecho, el único género global que quedó fuera ha sido la electrónica, que vendrá en la segunda parte.) Hablamos, sí, de 150 canciones para trazar nuestra cartografía sonora.

Por cierto: trataré de que las «Sesiones del Pescador» sean quincenales. (Y sí, yo también espero cumplir los plazos.)

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