La obra pictórica de José Luis Zesati

Muchas veces ni siquiera sabía lo que estaba haciendo. Entraba en una especie de piloto automático. “No puedo explicarlo”, dice ahora.


Para José Luis Zesati, el arte es un lugar que le ha permitido ir a contracorriente de todo, incluso de su propia manera de vivir, que continúa siendo invariablemente incierta. En el arte, Zesati ha encontrado un lugar fijo, un lugar del que no tiene que moverse, un lugar para quedarse: ha sido su escuela, su casa, su familia, su territorio, su realidad primera. Siempre. Nacido en 1949 en Guadalupe, Zacatecas, y con apenas seis años, Zesati llegó a Chihuahua de la mano de sus padres. Muy pronto empezó a dibujar. Recuerda que dibujaba para olvidar: las broncas en casa, su resentimiento social, las carencias en la familia, su inconformidad, pero también sus anhelos y sus pretensiones. Dibujar le permitía sacar todo lo que tenía metido en su cabeza o en su corazón o quién sabe dónde. Muchas veces ni siquiera sabía lo que estaba haciendo. Entraba en una especie de piloto automático. “No puedo explicarlo”, dice ahora.

[rev_slider alias=”galeria-emergente-4-ignacio-g-1″][/rev_slider]

Aquí pueden leer una entrevista con José Luis Zesati.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *