Llueve desde hace días. La ciudad empieza a despintarse. El verde, el rojo, el amarillo y todos los azules forman un arco iris que corre calle abajo.

Tienes mucho tratando de acudir a la cita. Te has resbalado en el lodo, no logras evitar los charcos y te salpican los autos. En la mañana te robaron el paraguas y el aguacero te alació el pelo.

Buscas tu teléfono y llamas para explicar el porqué de tu retraso. Aún tardarás horas.

Caminas con dificultad. Te detienes frente a la ventana de un banco y observas que tu ropa anaranjada se destiñe. El color se te escurre hasta los pies y se aleja con la corriente. Te desdibujas. Los trazos que te configuraban son arrastrados por el agua.

Allá vas, de prisa, rumbo a la alcantarilla. Te llevas tu nombre, una cita y la tardanza.

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