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Rafa Saavedra y sus postales de Tijuana

Se cumplen 10 años de la partida del escritor mexicano: «Me gusta la noche. Lo digo tranquilamente desde un lugar preferencial, a punto de tomarme otra cerveza»

Septiembre, 2023

Se cumplen 10 años de la partida del escritor mexicano Rafael Saavedra, cronista de la vida nocturna de Tijuana y figura clave cultural de dicha ciudad. Como apuntaba hace un par de meses el narrador Luis Humberto Crosthwite: “Rafa fue polifacético y se enfrentó al arte desde distintas disciplinas. Me quedo con cada una de sus facetas, pero quizás la que más admiro tiene que ver con la forma en que defendía sus ideales, su compromiso con la comunidad y su lealtad a sus amigos, amigas, alumnos y alumnas”. Hoy aquí, a manera de recordación —Rafa nació en Tijuana en 1967 y partió de este mundo el 17 de septiembre de 2013—, L. Carlos Sánchez recupera este texto que nos habla de él.

Nos perdimos en la nocturna Tijuana. Acabábamos de concluir la lectura en el FELINO, Rafa Saavedra, Heriberto Yépez y un servidor. La risa y las palabras, un mundo puesto a nuestros pies, los proyectos. Han pasado tantas madrugadas desde ese día en que Rafita Saavedra entró para no salir. Hoy aquí, a manera de recordación —nació en Tijuana en 1967 y partió de este mundo el 17 de septiembre de 2013—, recupero este texto que nos habla de él, de su creación, las regiones de su mirada.

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Un paseo por la frontera, sus actores, sus creadores. Un paseo por las calles de Tijuana, su cultura, los sudores de la noche, los imprevistos de la vida.

Rafa Saavedra vino a la Feria del Libro Hermosillo 2012, debajo de su hombro el libro de su creación Border pop, (FORCA-Noroeste ICBC), Premio Estatal de Literatura 2010, en Baja California.

Incluye este libro postales de la ciudad que es frontera. El ejercicio periodístico de Rafa quien es académico, investigador, vividor nocturno y especialista en la historia de la ciudad que lo vio nacer, que lo ha visto crecer.

Rafa en su creación desenvaina el discurso para hilvanar los argumentos como escudo y decir las virtudes de Tijuana, los dolores de Tijuana, todo esto desde la existencia de sus personajes a los que escudriña y da voz en la construcción de sus textos.

En Border pop, cita un texto en contraportada: “En el otro extremo, al inicio de la mítica avenida Revolución podemos encontrar un híbrido entre la Zona Rosa, Garibaldi y los espacios alternativos más propios del rock y sus subculturas. Ahí, los pocos turistas que se quedan a vivir la nocturnidad local conviven —en tres cuadras llenas de bares, discotecas y cantinas— con los mariachis y conjuntos norteños, gays de libro, estudiantes universitarios y rockeros. No son precisamente lugares de ligue, aunque la multitud de hoteles de una a tres estrellas te haga sospechar lo contrario”.

Esta sinopsis es la advertencia de lo que se vive en una noche tijuanera, la sugerencia de los pasos que sus protagonistas construyen y hacia a donde se dirigen.

Rafael Saavedra es de a poco y constante el cronista de la ciudad que habita, pero no ese escribidor a partir de la hemeroteca, es el indagador de las madrugadas, el que de pronto reseña la importancia de la existencia de un escritor nacido también en Tijuana, o bien el que construye a partir, otra vez, de la observancia, ese discurso a manera de monólogo de un tipo adicto a la noche:

“Me gusta la noche. Lo digo tranquilamente desde un lugar preferencial, a punto de tomarme otra cerveza, camino al dancefloor, inmerso en una sensación radiante que hace creer al personal que se encuentra en el punto que debe estar. Sí, soy un animal nocturno, pero nunca en el sentido prosaico, aburrido y domesticado que enarbolan ciertos programas. Mi nocturnidad es de esas que hacen de cada hombre y cada mujer, una estrella; que nos recuerda que la buena vida puede estar en cualquier sitio; que provoca esa necesidad urgente de convivir y fluir. Lo acepto, nunca he sido bueno para sentarme muy tranquilo y aplaudir con distancia televisiva”.

Salir es una aventura —agrega el monólogo de la nocturnidad—, la mejor droga, el momento en que las cosas, aún las más impensables y extrañas, pueden ser posibles. Salir es provocar el desborde, perder un poco el control (p) resumir estrategias y tácticas de supervivencia, ponerlas en práctica, divertirse en ello.

En Border pop, Rafa Saavedra deja en claro que “Tijuana es nuestro hogar. Aquí están nuestras raíces, nuestra red de amigos, el futuro de nuestro trabajo y la recompensa de nuestros sueños. Como tantos que salen cada mañana a enfrentar esa incertidumbre y agitación de la caída de un capitalismo feroz, puedo decir esto: no tengo miedo, no quiero tener miedo, me rehúso a tener miedo.

“Una última cosa: si perdemos Tijuana, México se quedará sin futuro”.

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