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Alegrías y solidaridades

Julio, 2022

Existen sociedades, asociaciones o colaboraciones que, por una señal del destino, se presentan vigorosas y dejan una estela de fuego en su camino, escribe aquí Constanza Ordaz. Para ilustrar un ejemplo, basta aludir la unidad de acero realizada por Kanda Bongo Man y el principal guitarrista Diblo Dibala, cuyas luces compositivas hicieron que París fuera una fiesta y dieron música, mucha música, a través de los buenos tiempos de la década de los noventa.

El destino de ciertas asociaciones

Las asociaciones humanas a veces salen mal, sobre todo cuando no hay afinidades en cuanto a expectativas y en sensibilidades; pero es peor cuando el objetivo deseado se disuelve ante los embates de la adversidad.

Sin embargo, existen otro tipo de sociedades que, por una señal del destino, se presentan vigorosas y dejan una estela de fuego en su camino. Para ilustrar un ejemplo, basta aludir la unidad de acero realizada por Kanda Bongo Man y el principal guitarrista Diblo Dibala, cuyas luces compositivas hicieron que París fuera una fiesta y dieron música, mucha música a través de los buenos tiempos de la década de los noventa, al pueblo panafricano que ahí vive en los barrios desahuciados.

Conviene rescatar una semblanza de este par de artistas legendarios, de calidad solicitada por los grandes del mundo. No en balde David Byrne tenga considerados a este par de músicos en su lista de acompañantes estelares.

Lo que sigue es un minibreviario de Bongo Man y de Dibala extraído del libro La música es el arma del futuro, de Frank Tenaille (Fifty Years of African Popular Music, Editorial Lawrence Hill Books, Chicago, 2002).

Emigrar por respeto a los viejos

Kanda Bongo Man empezó a cantar en el coro de su escuela católica en Kinshasa, pero a los 15 años su dulce voz ya estaba celebrando los placeres más terrenales con varios grupos eléctricos. Se dio a conocer cantando con Bella Mambo y Bella Bella, grupos liderados por los hermanos Vangu y Dianzenza Soki.

En 1979, presionado por la compleja situación profesional de su país, emigró a París: “Es difícil para los jóvenes evolucionar. Los viejos músicos tienen virtualmente el monopolio: los instrumentos y sus propios locales para tocar”.

Sus primeros discos en solitario: Iyole y Djessi, grabados en París, propulsaron un nuevo estilo de soukous más apto para los gustos europeos con temas cortos que ignoraban la típica introducción lenta en favor del veloz seben.

Sus letras siempre han girado en torno al amor y evitan resueltamente toda controversia. ¿Política? “¡Maldición, con lo que me importa!” ¿Sida? “Hay que informar a la gente, pero yo no he escrito ninguna canción sobre ello porque el asunto ya sale en la radio y la tele”.

Sin embargo, una nota más sombría se testimonia en Zing Zong, álbum grabado en 1992 dedicado a la memoria de los hermanos Soki, fallecidos el mismo año donde Bongo Man inyecta el ritmo típico deñ in crescendo, porque este cantante es un trabajador aplicado en una suerte de festivas alegrías.

La trayectoria de un líder negro

El elemento fundamental del sonido pionero de Kanda Bongo Man es la guitarra de Diblo Dibala, que consigue combinar la energía de los grupos como Zaiko Langa Langa con la nitidez de la alta tecnología parisiense.

Siendo niño, Dibala comenzó a tocar en secreto con un instrumento casero que se construyó mediante los frenos de las bicicletas como cuerdas, pero su ingenio pronto vio la luz gracias a sus estancias en TP OK Jazz y Bella Mambo.

En 1986 Dibala se unió al recién creado grupo Loketo, que hizo mover muchas caderas —“cadera” es el significado del término Loketo, en lengua lingala— con sus discos y conciertos. En sus entrevistas, los componentes de Loketo solían describirse como un equipo, incluso como una familia, aunque, según Dibala, “era imposible. Cuanto más éxito teníamos, más insoportable se hacía la gente. Había un solo coche y todo el mundo quería conducirlo”.

Loketo se disolvió en 1990, cuando Dibala formó Matchatcha, esta vez con las manos seguras al volante y con el objetivo de ampliar el público para el soukous. Ahora en sus canciones lucen frases en inglés y en francés, y su virtuosismo le ha proporcionado una personalidad variopinta.

Además de ser uno de los protagonistas del ambiente panafricano en París, Diblo ha colaborado en discos de David Byrne y de Juan Luis Guerra comenzando a llamar la atención de roqueros en busca de un héroe guitarrero.

Cooperación

Las bandas perdurables sólo se fincan con espíritus humildes y en principios solidarios: ésta podría ser la síntesis que explica la fortaleza artística de las asociaciones musicales que han conmovido al mundo. El caso de Bongo Man y de Dibala son contundentes en poner por delante algo que les falta mucho a los músicos mexicanos: el espíritu de cooperación, de intercambio y de solidaridad en un marco de elevación artística y superación humana.

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