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Detenido
Octubre, 2026
El pasado 30 de septiembre, a los 76 años de edad, partió de este mundo Gabino Palomares. Cantante, compositor y guitarrista mexicano —también, activista—, su música y su canto siempre estuvieron ligados a las luchas sociales. Como apuntaron desde la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México: fue un “cantautor fundamental y [una] voz imprescindible de la trova, la memoria social y la lucha por la justicia en América Latina”. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, también tuvo palabras de despedida: “Su voz, su música y su compromiso con las causas más justas, dejan una huella profunda en muchas generaciones. Más allá del artista, queda el recuerdo de una persona que supo mantener sus principios y vivir de acuerdo con ellos”.
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El pasado 30 de septiembre partió de este mundo el incansable e incombustible Gabino Palomares. Tenía 76 años de edad.
Nacido en Comonfort, Guanajuato (México), el 26 de mayo de 1950, Gabino Palomares llevaba en esto de la cantada un poco más de cinco décadas, desde los lejanos años de 1972, 1973, cuando participó (y triunfó) en los festivales de la canción universitaria. Desde entonces, sus composiciones, su voz y su guitarra no habían dejado de sonar en las cuatro esquinas de México y más allá.
Y con justa razón.
Autor de temas como “La maldición de Malinche”, “¿Quién tiene la voz?” o “Si pudiera”, Gabino figuraba como uno de los máximos exponentes del movimiento de la Nueva Canción Internacional, y en nuestro país fue, es, uno de los fundadores del llamado Canto Nuevo, a lado de nombres como Amparo Ochoa, Óscar Chávez o Los Folkloristas.
Pero además, y quizá lo más importante, su música y su canto siempre estuvieron ligados a las luchas sociales. Como apuntaron desde la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México: Gabino fue un “cantautor fundamental y [una] voz imprescindible de la trova, la memoria social y la lucha por la justicia en América Latina”.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, también tuvo palabras de despedida: “Su voz, su música y su compromiso con las causas más justas, dejan una huella profunda en muchas generaciones. Más allá del artista, queda el recuerdo de una persona que supo mantener sus principios y vivir de acuerdo con ellos”.
En un comunicado, la familia del trovador agradeció “infinitamente a quienes en toda su vida acompañaron su incansable andar desde la trinchera que él eligió por un mundo más justo”.
Autor de más de un centenar de temas de contenido político, social y amoroso, y con 14 discos en su haber —que deja como herencia—, la voz de Gabino Palomares se ha apagado.
Recupero ahora este texto para recordar al cantante, compositor, guitarrista y activista, publicado en la hoy desaparecida sección de Cultura del periódico El Financiero. Y, cosas de la vida, el texto vería la luz hace exactamente 20 años, a comienzos de septiembre de 2006.
Era otro México. Era otro mundo.

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Gabino Palomares tiene nuevos vecinos; los tiene desde que se cambió, hace 40 días, ahí donde convergen Paseo de la Reforma con Ignacio Ramírez, Morelos y Atenas, al lado del Monumento a Cristóbal Colón.
En realidad, todos son nuevos vecinos ahí, nunca se habían visto, pero todos coinciden en lo mismo: que “hubo fraude electoral para imponer a un presidente espurio”.
—Eso hay que decirlo fuerte y claro —me dice Gabino Palomares—. De eso estamos convencidos.
De hecho, está convencido desde los primeros días de este conflicto postelectoral. Primero se unió a las marchas para exigir el recuento total de votos; luego decidió meterse a la resistencia civil pacífica completamente. Y no era para menos: el canto de Gabino Palomares siempre ha estado del lado de las luchas sociales desde 1972, año en que decidió dedicarse a la música. Hoy, es considerado uno de los principales representantes del llamado canto nuevo mexicano o también canción de protesta.
Así que de los 40 días que llevan los campamentos, 40 son los que lleva aquí junto con otros trabajadores de la cultura.
—La verdad es que no sé cuántas canciones vayan a salir de aquí —comenta el cantautor—, sin embargo sí te puedo decir que ha sido una de las experiencias más enriquecedoras no sólo en mi vida como artista sino en el aspecto personal; porque ha sido duro resistir… Yo supongo que después de esta decisión del Tribunal Electoral, vamos a tener que desarrollar un trabajo mucho más fuerte.
—Parece que la cultura nuevamente ha sido parte fundamental de un movimiento social…
—Por supuesto que la ha sido. Y no sólo: luego de estar metido durante muchos años en esto del trabajo político a través del arte, a través de la cantada, me di cuenta que se había perdido un poco esta perspectiva; sin embargo ahora volvió a surgir. Me parece que, en varios casos, a los artistas y a los promotores culturales nos ha tocado mantener tanto la moral de la gente como la parte ideológica del movimiento de resistencia civil. Tanto, que aquí se han venido a conjuntar una serie de artistas de los más diferentes estilos y niveles, que vienen a ofrecer su solidaridad con el movimiento, que vienen a alzar la voz contra el fraude; precisamente es esto lo que a veces nos hace preguntar sobre el verdadero papel del arte…
—¿Cuál cree que sea éste? ¿Cuál cree que sea el papel del cantautor?
—Yo no puedo hablar por los demás, porque pienso que esto es un asunto más personal. Lo que te puedo decir es que a mí me parece un elemento importantísimo en la formación, en el canalizador de la rabia, un identificador en el sentido ideológico; definitivamente, pienso que el canto cumple un papel fundamental. Las revoluciones siempre han sido acompañadas por el canto, y por el arte en general. En ese sentido, el papel de la canción puede ser muy rico si va acompañado de un movimiento político. Debemos de entender que el canto es una forma de expresión artística profusa, porque se conjugan dos disciplinas artísticas: la literatura y la música. Uno puede hacer con ello una conjunción artística interesante, ya que incluso esto ha tenido un proceso en mí como en el movimiento de la canción política en México: desde cantar con una guitarrita, como se pueda, como he estado cantando aquí, hasta un trabajo más elaborado como es el disco que vamos a presentar.
Desde luego el disco al que se refiere Gabino Palomares es a Salimos, que acaba de aparecer [recuérdese: es 2006] bajo el sello de Pentagrama. Se trata de 15 canciones que ha interpretado el cantautor en su permanente presencia en los campamentos desde su primer día de instalados (como son “A la patria”, “Los mochos”, “La maldición de la Malinche”, “No basta rezar”, “El barzón”, “Sólo le pido a Dios”), y otras más que reflejan el espíritu de este movimiento por la democracia (como son “Cantamos”, “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, “Quiero una canción” o “Capitán”).
Por supuesto también incluye la que se ha convertido en el hit parade de los campamentos, y que es la que le da título al disco: “Salimos”, la cual ha sido compuesta por Gabino Palomares expresamente para este movimiento civil, que recoge imágenes de las últimas marchas, de su experiencia de cantar tres a cinco veces al día en los campamentos —del Zócalo a la Fuente de Petróleos— y de su convivencia con la gente que aún sostiene esta controvertida medida de protesta pacífica.
—¿Cree que la música, a final de cuentas, es política?
—Más que hablar de la música en general, habría que hablar del mensaje, porque es indudable que todas las artes tienen fondo y forma… De hecho, a este tipo de canciones se le ha llamado canción de mensaje, canción de protesta o canción testimonial; al menos para mí, todas las canciones tienen mensajes, los cuales a su vez tienen valores, y ésos son los que te dan una posición política. Por eso no creo que haya canción apolítica; todas conllevan algo de política, ya que todas llevan un mensaje ideológico, político. Pongamos un ejemplo; desde que uno dice en una canción “autos, moda y rock and roll, es nuestra generación”, hay ahí una posición política, una posición de clases. Es sutil, así que generalmente no nos damos cuenta más que cuando es muy evidente.
—Precisamente palabras como dignidad, justicia o democracia son usuales en sus temas…
—Así es; siempre ha sido así porque mi mensaje es social, político. Han sido, y son, pequeñas fotografías de lo que es el país, de lo que es su gente, y, por qué no, de lo que es el mundo. Lo más importante para mí es la gente. Canto por los derechos humanos, porque me preocupa la gente. Es verdad que el monotema del amor y desamor es, por lo general, el monotema de la canción comercial; puede ser importante, yo mismo hago canciones de amor, pero pienso que la vida es mucho más rica que decir que “ella no quiere venir” o “ella ya se fue”. Hay muchas cosas más que decir de la vida. El ser humano es mucho más que eso.

Educación y políticas culturales
Ante el inédito perfil que tomó la resistencia civil —como un inmenso corredor cultural donde el arte tiene un papel protagónico en los 40 foros instalados por espontáneos, improvisados y experimentados promotores culturales—, el canto y la música de Gabino Palomares no podía faltar. De hecho, la presentación de Salimos es [terminaría siendo] en el escenario instalado en la Glorieta de Colón, a un lado del campamento que los artistas e intelectuales tienen instalado, desde donde coordinan una parte de la programación de los foros.
—¿Cree que ha llegado el momento en que los músicos han venido a sustituir, o estén ya sustituyendo, a los medios de comunicación?
—La canción, con estas dos disciplinas que maneja (que es la música y la letra), tiene muchas posibilidades de educar. Sin embargo, y es un hecho (leía hace unos días un estudio sobre qué es lo que educa a los jóvenes), últimamente la formación formal es menos importante para los muchachos. En este momento, Televisa y TV Azteca son las instituciones de educación, pues son las que están educando este país. Contrarrestar esa potente voz informativa, esa potente “institución de educación”, es difícil. De hecho, creo que ahora los artistas nos hemos dividido igual que como en la Edad Media cuando surgen los juglares. El papel que desempeñaban era justamente el de educar como informadores, ir de mercado en mercado llevando las noticias de su pueblo; estos juglares se involucraban con la gente, con sus problemas, y cumplían una función de medios informativos. Había otros artistas, en cambio, que estaban en el palacio, y que sólo hacían reír al rey; sólo decían lo que el rey quería oír. Desde mi punto de vista, creo que no han cambiado las cosas: muchos de los músicos que estamos aquí somos precisamente como esos juglares; por otro lado, los bufones están en los medios que el palacio tiene para educar. A mí no me interesa hacer reír al rey. A mí me interesa informar a mi gente. Decir lo que está pasando.
—¿Y cómo ha visto este sexenio que va concluyendo?
—Terrible. Puso a las instituciones de cultura en su punto de quiebra; sólo falta un empujón para que caigan. En este sexenio se redujo el presupuesto para el sector cultural. Ahí te das cuenta que no solamente la torpeza, sino también la ignorancia de los panistas, es atroz. Por eso yo no reconozco a este presidente [es decir, Felipe Calderón], porque tengo la experiencia inmediata de Fox… Yo no lo elegí. Para mí, es un presidente espurio. Yo no lo voy a reconocer.
3
En efecto: era otro México, era otro mundo.
Con la partida de Gabino Palomares se va un voz imprescindible de la lucha social.
Desde luego, el deceso del compositor y cantante ha causado un profundo pesar en los ámbitos cultural, artístico y social. A las condolencias y despedidas de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México —ya citadas líneas arriba—, se han sumado varias más.
Ligado desde siempre al país cubano (su labor como cantautor y luchador social hicieron que en 1982 fuera elegido en Cuba como Secretario General del Comité Internacional de la Nueva Canción, puesto que ocupó hasta 1988), la embajada de Cuba en México expresó sus condolencias: “Lamentamos profundamente la partida física de Gabino Palomares, destacado cantautor y activista que siempre defendió las causas justas”, escribió el embajador Eugenio Martínez Enríquez. El diplomático añadió: “En particular apreciamos mucho su defensa de la revolución cubana y de nuestro pueblo”.
También el Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba lamentó “profundamente la partida física de nuestro querido Gabino Palomares, cantautor, activista, luchador incansable por un mundo mejor, defensor incondicional de la revolución cubana, siempre al lado de los pueblos del mundo. Amigo, maestro. Nos deja su canto, que seguirá siendo nuestro canto. ¡Hasta la victoria siempre!”
Colegas de trincheras, Los Folkloristas expresaron: “Con profunda tristeza recibimos la noticia del fallecimiento de nuestro querido compañero de canto. Su voz, sus canciones y su compromiso con la música popular mexicana y latinoamericana dejarán una huella profunda. Compartimos escenarios, canciones y momentos que permanecerán en nuestra memoria. Gracias por la música, por la amistad y por tantos años compartidos. Que tu voz siga acompañándonos en cada canción”. ![]()



