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Dos años de pandemia: lo que hemos aprendido y lo que queda por resolver

Hace dos años, el 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente como pandemia al SARS-CoV-2. La revista Science acaba de publicar un especial que ofrece una mirada retrospectiva sobre los éxitos y fracasos en ciencia y política desde el inicio de la covid-19. Expertos de todo el mundo ponen de relieve las lecciones extraídas y cómo este conocimiento nos puede ayudar a la hora de afrontar futuras pandemias.


Este 11 de marzo se cumplen dos años desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia de covid-19, causada por un nuevo coronavirus: el SARS-CoV-2.

Con motivo de este aniversario, Science publica un número especial que, con artículos de investigadores de todo el mundo, ofrece una mirada retrospectiva sobre los éxitos y fracasos en ciencia y política, lo que hemos aprendido hasta ahora sobre el virus y la enfermedad y cómo esto puede ayudar frente a futuras pandemias.

Cuestiones pendientes

Durante 2020 vimos como el nuevo coronavirus se expandía por el mundo con consecuencias catastróficas. “Los epidemiólogos mostraron que la transmisión asintomática permitía que el SARS-CoV-2 escapara al control y que la edad avanzada era un factor de vulnerabilidad”, escriben los autores de la introducción a este especial.

Aun así, los científicos enseguida fueron capaces de secuenciar el virus y la estructura de la proteína spike, lo cual permitió desarrollar distintas vacunas y terapias.

“Sorprendentemente, se desarrollaron varias vacunas y se distribuyeron miles de millones de dosis en menos de un año”, destacan los expertos, encabezados por Caroline Ash, editora de Science.

Pese a todo lo avanzado aún quedan cuestiones por resolver, como una comprensión completa de las respuestas inmunitarias a las infecciones naturales y a las vacunas. También se necesita más investigación sobre la covid persistente y las razones por las que algunas personas sucumben a la enfermedad aguda, subrayan.

“Nuestro mayor fracaso —advierten— ha sido la distribución desigual de las vacunas, las terapias y sus tecnologías. Tampoco debemos olvidar que la desinformación y la mala gestión durante la pandemia han sido responsables de las muertes de tantas personas como en una guerra mundial”.

Mayor frecuencia de enfermedades zoonóticas

La covid-19 ha sido la demostración más reciente de los efectos devastadores que las enfermedades zoonóticas —aquellas que pasan de animales a personas— pueden tener en poblaciones humanas.

En un artículo de perspectiva, Edward Holmes, experto en los mecanismos por los que los virus de ARN saltan entre especies de la Universidad de Sídney (Australia), sostiene que es esencial determinar los factores que impulsan la aparición de dichas enfermedades e identificar las lagunas en nuestro conocimiento sobre ellas.

Aunque estas patologías han estado presentes en la humanidad desde el origen de las especies, los datos recientes indican que la aparición de nuevos virus zoonóticos en humanos, como el SARS-CoV-2, es cada vez más frecuente. Según Holmes, “si se entiende por qué y cómo surgen estas enfermedades en las personas, y se desarrollan sistemas para rastrear estas potenciales amenazas, será posible estar mejor preparados para prevenir o mitigar futuros brotes y pandemias”.

Retos en los países en vías de desarrollo

El rápido desarrollo de las vacunas contra la covid-19 ha contribuido a proteger a millones de personas de desarrollar la enfermedad grave, pero de forma muy desigual. Los países de ingresos bajos y medios se enfrentan a obstáculos considerables tanto para recibir como para distribuir las dosis.

“Para limitar la transmisión del virus, sus efectos devastadores y los riesgos de nuevas mutaciones es necesario que esto cambie”, señala Brad Wible, editor senior de Science, en la introducción a un artículo de varios investigadores en el que se destacan la ciencia y las innovaciones desarrolladas en estos países para acelerar el fin de la covid-19.

Entre los avances, estos expertos destacan la secuenciación que permitió identificar la variante ómicron en Sudáfrica; el desarrollo de la vacuna inyectable e intranasal de Covaxin en la India; y los ensayos de fluvoxamina, un fármaco existente reutilizado para el tratamiento de este coronavirus en Brasil.

Pandemia y perspectiva de género

En el especial de Science, un grupo de investigadores tratan en un artículo sobre otro tipo de desigualdad en la pandemia: la de género. Resaltan el hecho de que la enfermedad de la covid-19 y los controles sociales utilizados para mitigar su propagación hayan tenido efectos más perjudiciales en la seguridad, salud, bienestar, protección y oportunidades económicas de mujeres y niñas.

“El aumento de las desigualdades de género debido a la covid-19 ha reforzado la importancia de invertir en una protección social que tenga en cuenta las cuestiones de género como respuesta política clave para hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de la pandemia”, destacan los investigadores.

La cambiante epidemiología del SARS-CoV-2

“La comunidad mundial de epidemiólogos y biólogos evolutivos ha avanzado mucho en la comprensión de la compleja y cambiante dinámica del SARS-CoV-2 desde que se iniciara la pandemia”, dicen los autores de una revisión publicada en este especial.

En su artículo, los firmantes revisitan las cuestiones a las que se enfrentaron los epidemiólogos a medida que se expandía el virus. Entre otras, el papel clave que la modelización matemática y los análisis cuantitativos de los datos empíricos han desempeñado para abordar estas cuestiones y, en última instancia, comprender y controlar mejor la pandemia.

La vuelta a la normalidad no es suficiente

Las medidas adoptadas contra una enfermedad infecciosa pueden ser eficaces contra otras, como se ha demostrado con las adoptadas contra la covid-19, dice en un editorial Christina Pagel, investigadora del departamento de Matemáticas de University College London.

Gracias a estas medidas, “la gripe casi desapareció del mundo en el primer año de pandemia”, señala Pagel. Este invierno “muchos esperaban una reaparición, pero en Reino Unido, donde se mantuvieron medidas como el uso de mascarillas, el teletrabajo y la reducción de los contactos sociales, los ingresos hospitalarios por gripe se redujeron un 10 % frente a periodos equivalentes en los dos años prepandémicos”, subraya la experta.

“Está claro —añade— que la carga invernal anual de enfermedades respiratorias no es inevitable. Más bien, la cuestión es hasta dónde quiere llegar la sociedad para reducirlas. Por lo tanto, cabría preguntarse si en lugar de pedir que se vuelva a la normalidad, no deberíamos plantearnos si lo normal es mejorable”, concluye. (Referencia: “COVID-19 Retrospective Special Issue”, Science).

Dos años de la pandemia que cambió nuestras vidas

El 1 de diciembre de 2019, un hombre de 70 años cayó enfermo en China por una neumonía. Apenas 30 días después, el Hospital Central de Wuhan confirmó que el virus que estaba detrás de esa y otras infecciones era el SARS. La noticia fue notificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 31 de diciembre y solo unos días después, el 12 de enero de 2020, China hizo pública la secuencia genética del agente causante de la llamada covid-19: el SARS-CoV-2.

Durante los dos primeros meses del año los casos empezaron a aumentar y a diseminarse por todo el mundo, aunque fue hasta el 11 de marzo cuando la institución sanitaria declaró la pandemia y se empezaron a tomar medidas serias, como los confinamientos.

México registró su primer caso de covid-19 el 27 de febrero 2020, y el 18 de marzo ocurrió la primera defunción. El 23 de marzo, la Secretaría de Salud anunció la declaratoria de la Jornada Nacional de Sana Distancia y, unos días después, el 1 de abril, la declaratoria de emergencia.

Desde el inicio, los científicos se pusieron a trabajar en encontrar tratamientos y vacunas eficaces. De hecho, la clave en la lucha contra el virus ha sido la inmunización, que comenzó en diciembre de ese mismo año en todo el mundo y se normalizó durante todo 2021, con una marcada desigualdad entre naciones y continentes, y una heterogénea respuesta entre la población del primer mundo.

En estos dos años ha habido 455,249,252 casos en todo el mundo y 6,036,276 fallecidos, según el mapa global elaborado por el Centro de Ciencia e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins (consultado el 11 de marzo en curso). En México, de acuerdo a datos de la Secretaría de Salud, ha habido (hasta el 11 de marzo) 5,599,284 casos confirmados, y 320,851 defunciones.

Hoy, tras meses combatiendo las nuevas variantes del virus, todavía quedan muchas incógnitas por resolver, como su origen preciso o el nivel de anticuerpos necesarios para prevenir la infección. Médicos y epidemiólogos lo tienen claro: son necesarios más recursos para hacer frente a esta y otras posibles futuras pandemias. (Redacción SdE)

Fuente: agencia SINC / Redacción SdE.

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