Transgresiones sonoras

Celebremos al mariachi

Hace una década, en 2011, este género musical quedó inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Con una lista de reproducción de 156 canciones, queremos celebrar este décimo aniversario…


I

Seamos claros: la ubicuidad del mariachi en la vida del mexicano es ya innegable. Lo acompaña desde que nace —o desde que es bautizado— hasta el día en que —literal— es enterrado. Aunque ha perdido fuelle ante el auge de otros géneros o estilos —por ejemplo, la banda sinaloense—, el mariachi sigue siendo el fiel acompañante de mujeres y hombres —cuando cantan sus amores, lloran sus pesares, celebran la vida—, dispuesto siempre a servir como consejero, amigo fugaz o anfitrión de innumerables parrandas.

Pese a que durante mucho tiempo fue menospreciado, vilipendiado y maltratado por las élites intelectuales y culturales del México —y sus ejecutantes eran algo así como los apestados del lugar—, el mariachi ya es icono de la compleja sociedad mexicana, sin el cual, hoy, resultaría difícil comprender el desarrollo social, artístico y cultural del país.

Y no, no exageración.

Hoy parece mentira, pero hubo un tiempo en el que a los mariachis se les negaba la entrada en las cantinas de la mera capital del estado de Jalisco. Eran otros tiempos —lo sé—, pero en sí mismo el letrero era, por decir lo menos, una vergüenza: “Se prohíbe la entrada de mujeres, militares, uniformados, vendedores, mariachis y perros”.

Me detengo ahora sólo y únicamente en el marichi, pues hace una década la Unesco (la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) inscribió este género musical en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Y sí, en las Sesiones del Pescador —en su episodio 10— queremos celebrar este décimo aniversario, ¡iiiiijaiiiijaiiijaiiii!

II

A iniciativa del fenecido Conaculta —hoy Secretaría de Cultura—, y también del Gobierno de Jalisco, en noviembre de 2011 la música de mariachi ingresó a la lista de patrimonio cultural inmaterial por una decisión unánime del comité de expertos reunido en la isla de Bali. Aquel día, el nombramiento fue celebrado con la irrupción de un grupo de mariachis en la sala de reuniones, donde se entonó nada menos que “El son de la negra”, uno de los más emblemáticos temas de este género.

Transcribo la definición-descripción que se envió al Comité —“El Mariachi, música de cuerdas, canto y trompeta”—, ya que es una síntesis que no admite refutación alguna:

“El mariachi es una música tradicional y un elemento fundamental de la cultura del pueblo mexicano.

“Los mariachis tradicionales cuentan con dos o más músicos vestidos con indumentaria regional, inspirada en el traje de charro, que interpretan un amplio repertorio de canciones acompañándose con instrumentos de cuerda.

“Las orquestas que interpretan la música mariachi ‘moderna’ cuentan con trompetas, violines, vihuelas y guitarrones, y suelen estar compuestas por cuatro o más músicos.

“El vasto repertorio de los mariachis abarca canciones de las diferentes regiones de México: jarabes, minués, polkas, valonas, chotis, valses, serenatas, corridos (baladas típicamente mexicanas que relatan combates, hazañas o historias de amor) y canciones tradicionales de la vida rural. La música mariachi moderna ha adoptado otros géneros musicales como la ranchera, el bolero ranchero, e incluso la cumbia colombiana.

“Las letras de las canciones de los mariachis hablan del amor a la tierra, la ciudad donde se vive, el país natal, la religión, la naturaleza, las mujeres mexicanas y la pujanza del país.

“El aprendizaje de oído es el principal medio de transmisión de la música mariachi tradicional y las competencias técnicas se transmiten de padres a hijos, y también por intermedio de los espectáculos organizados con motivo de festividades, ya sean religiosas o civiles.

“La música mariachi transmite valores que fomentan el respeto del patrimonio natural de las regiones mexicanas y de la historia local, tanto en español como en las diversas lenguas indígenas del oeste del país”.

III

En efecto: es importante distinguir entre el mariachi tradicional, surgido en el México del siglo XVIII, y su derivación más conocida, el llamado “mariachi moderno”, que se fue conformando en las primeras décadas del siglo XX y al que se le agregaron elementos como la trompeta.

En el imprescindible libro El mariachi (INAH/Conaculta/Taurus, 2007), el antropólogo Jesús Jáuregui lo explica muy bien: la tradición original del mariachi se conformó en el noroccidente de la Nueva España durante la segunda mitad del siglo XVIII y su región se extendía por la costa pacífica desde San Francisco, en la Alta California, hasta Oaxaca.

Así que los intentos de atribuirlo a un estado o población resultan en vano, ya que el lugar exacto de nacimiento del mariachi sigue siendo un misterio; se ha encontrado en Jalisco, Nayarit, Zacatecas, Aguascalientes, Guanajuato, Michoacán y Colima. Y se extiende tan al norte como Sinaloa y Durango, y tan al sur como Guerrero.

En sus inicios, el mariachi interpretaba música para ser bailada y no únicamente cantada. Existían los llamados mariachillos, que era un conjunto generalmente de tres integrantes, con instrumentos sólo de cuerdas, que tocaban piezas típicas de la zona a la que pertenecían. Tampoco existía la vestimenta con la que hoy se les conoce.

Fue a principios del siglo XX que tuvo lugar la primera apropiación simbólica de esta macrotradición por parte del estado de Jalisco y, tras la Revolución mexicana, en 1925 la segunda y definitiva, explica Jesús Jáuregui.

A partir de grupos residentes en la Ciudad de México —algunos de ellos provenientes del interior del país— se conformó el nuevo mariachi, propiciado por la política nacionalista del periodo cardenista y, sobre todo, en íntima subordinación con las disqueras y las compañías de radio y de cinematografía.

Así, el nuevo estilo mariachi, diseñado en la capital del país —entre cuyas características destacan el traje de charro y la trompeta—, se difundió como “jalisciense” y, asociado a los entonces mediáticos ídolos de la canción ranchera, se convirtió en el símbolo musical de México.

Hoy, algo es innegable: el mariachi moderno es el que se conoce de manera masiva y, por ende, el que se ha impuesto en el gusto popular, extendiéndose ya por varias partes de mundo: de Japón a China, de Chile a Brasil, incluyendo Europa y desde luego Estados Unidos —en donde, como es usual, su serio estudio e investigación desde los años sesenta ha consolidado una tradición académica de “mariachiólogos”, así como asignaturas escolares.

IV

Precisamente el episodio 10 de las Sesiones del Pescador quiere homenajear este género musical, tomando como pretexto este décimo aniversario de su inscripción en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Aviso: integrada por 156 canciones, esta lista de reproducción no está confeccionada para congraciarse con los artistas de moda, muchos de ellos productos nacidos y salidos de las oficinas corporativas de las grandes disqueras o de las dos televisoras que imponen “artistas” a base de repetición (moldeando así el gusto de gran parte de la sociedad mexicana).

Sí es, en cambio, una playlist que intenta ser lo más redonda posible: hay aquí mariachi tradicional y moderno —al menos lo que se puede hallar en streaming—; hay agrupaciones masculinas y femeninas; también he incluido formas y estilos musicales diversos: sones, polkas, huapangos, ranchera, boleros, cumbias, baladas o danzones.

¿Nombres? Están aquí el Mariachi Tapatio de José Marmolejo; Mariachi Los Camperos de Nati Cano; el Mariachi Vargas de Tecalitlán; Mariachi México 70 de Pepe López; Mariachi Coculense de Cirilo Marmolejo; también, el Mariachi Tradicional Azteca, el Mariachi México de Pepe Villa o el Mariachi Silvestre Vargas.

No se asusten: también he incluido aquí algunos de los intérpretes de canciones para mariachi más importantes: Lucha Reyes, Jorge Negrete, Antonio Aguilar, Pedro Infante, Cuco Sánchez, Javier Solís, Miguel Aceves Mejía, José Alfredo Jiménez, Lola Beltrán y Amalia Mendoza, entre otros.

Al final de la playlist, he añadido también curiosidades: Leonard Cohen cantando dos temas folk con aires de corrido; Elvis Presley cantando “Guadalajara”; Mariachi Femenil Innovación Mexicana haciendo un cover de “Bohemian rhapsody” de Queen, o Metalachi haciendo lo mismo con “Sweet child O’ mine” de Guns N’ Roses, y así.

Aclaro y subrayo: las 156 canciones es sólo un breve acercamiento a la enorme cantidad de música y de agrupaciones que abundan en las plataformas online.

Aclaro y subrayo: mucha de la música tradicional mexicana no está en las plataformas online. Sin embargo, sí está en el página web de la Fonoteca del INAH, que tiene publicada una de las series más importantes —si no es que la más importante del país— de música tradicional y popular, bajo el nombre de Testimonio musical de México, la cual cubre diferentes regiones culturales, poblaciones y etnias, así como géneros, estilos y agrupaciones musicales (incluida, desde luego, el mariachi). En el siguiente enlace pueden escuchar varios álbumes.

V

Abro paréntesis. En un reportaje publicado en septiembre pasado en El Economista, la colega Blanca Juárez apunta: “Desde hace más de un año que la muerte, las secuelas físicas de la covid-19 y la falta de trabajo no se van del todo de la Plaza Santa Cecilia, o Garibaldi. Las trajo la pandemia y ha sido difícil echarlas. Poco a poco, visitantes de la ciudad, de otras entidades y de otros países han ahuyentado la desocupación y la carencia de ingresos”.

La recuperación de las actividades para los mariachis ha sido lenta entre las diferentes olas de covid-19 en el país, explica el reportaje. La emergencia sanitaria no sólo los dejó sin trabajo y sin ingresos, también los dejó sin una parte de sus integrantes. De acuerdo al trompetista Fernando Carmona Coronel, actual secretario general de la Unión Mexicana de Mariachis, más de 100 mariachis han fallecido a causa de la covid-19.

El presente (y futuro inmediato) es un gran reto, explica Fernando en el reportaje: “Vamos a buscar mejorar las condiciones laborales para todos los músicos”. Para ello, ya existe un acercamiento con el Gobierno de la Ciudad de México. “Pediremos difusión de la Plaza Garibaldi pues el mariachi, nosotros, somos patrimonio inmaterial de la humanidad y tenemos que preservar esta tradición que es parte esencial de la vida de los mexicanos”. Cierro el paréntesis.

VI

Ahora sí, la última y nos vamos. Encuentros académicos, congresos, concursos, publicación de libros e investigaciones, exposiciones y demás actividades en torno al mariachi lo han hecho renacer en los últimos años. Es cuestión de mirar no sólo el país, sino los diversos continentes, para corroborarlo.

Es un hecho: hoy, el mariachi se ha vuelto un fenómeno mundial. ¡Salud, por eso!; ¡ayayayayaayayayayay!

Escucha Sesiones del Pescador, episodio 10:

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