Nobel de Literatura 2021: Abdulrazak Gurnah, la voz de los desplazados y desarraigados

El escritor tanzano se alza con el máximo reconocimiento literario por “su discernimiento inflexible y compasivo de los efectos del colonialismo”. Exiliado en el Reino Unido desde finales de los sesenta, la obra de Gurnah se ubica dentro de la geografía marcada por el contorno del océano Índico, escribe aquí Esther Pujolràs Noguer.


Abdulrazak Gurnah se ha convertido en el ganador del Premio Nobel de Literatura 2021. Así lo ha anunciado el secretario de la Academia sueca, Mats Malm, en la sede de Estocolmo. Ha sido merecedor del reconocimiento, se señala en el acta del jurado, por “su discernimiento inflexible y compasivo de los efectos del colonialismo y el destino de los refugiados, en el abismo entre culturas y continentes”. Gurnah sucede a la poeta estadounidense Louise Glück, una de las voces más destacadas del verso en lengua inglesa.

Abdulrazak Gurnah es desde ahora el quinto escritor africano que entra en el palmarés del Premio Nobel de Literatura; le anteceden: Wole Soyinka, Naguib Mahfouz, W.M. Coetzee y Nadine Gordimer. (También podrían entrar aquí el francés Albert Camus y la inglesa Doris Lessing: él nacido en Argelia y ella criada Zimbabue.) Eso sí: ninguno de ellos significó un ganador tan inesperado como Gurnah, un autor del que sólo se han traducido tres títulos al español, hace ya dos décadas.

De hecho, Gurnah estaba fuera de las listas y de las quinielas: “Todavía estoy intentando hacerme a la idea”, señaló el escritor en sus primeras declaraciones a la prensa. Dedicó su premio “a África y los africanos”, y expresó su confianza en que la distinción sirva para que abra un debate sobre cuestiones como el colonialismo y la crisis de refugiados: “La gente está muriendo y sufriendo en muchas partes. Vivimos en un mundo mucho más violento que el de los años setenta”, dijo a la BBC. “Cuando vine a Inglaterra, todas estas palabras como ‘solicitante de asilo’ no tenían el alcance que tienen hoy, cuando hay más gente que huye de los estados de terror”.

Su experiencia como inmigrante está en el corazón de todo lo que escribe.

“Sólo quiero escribir con la mayor veracidad posible

Abdulrazak Gurnah nació en Zanzíbar, una región semiautónoma de Tanzania que comprende un par de islas alejadas de la costa oriental de África, el 20 de diciembre de 1948. Llegó a Reino Unido con 19 años, en 1967, y huía de una revolución en Zanzíbar que derrocó el sultanato árabe del archipiélago:

“Soy de ahí, de Zanzíbar. No hay ninguna duda al respecto —le dijo Gurnah a la prensa hace unos días—. Pero es la vida que he vivido, y las experiencias que he tenido, lo que ha influido sobre mi escritura. Y la mayoría de mi vida he trabajado y residido en Inglaterra. He enseñado literatura en inglés. Aunque no creo que tu experiencia vital sea lo que construye por completo lo que podríamos llamar tu vida imaginaria o imaginativa”.

Gurnah había estudiado en la Universidad Bayero Kano en Nigeria, y desde allí se trasladó a la Universidad de Kent en Canterbury, donde obtuvo su doctorado en 1982. Escribe en inglés y hasta la fecha ha publicado diez novelas, como Paraíso (1994), nominada al Booker Prize y al Whitebread Prize; By the Sea (2001) y Desertion (2005). Sus últimos títulos, Gravel Heart (2017) y Afterlives (2020) recibieron el elogio de la crítica en Reino Unido.

Al español sólo han sido traducidos tres de sus libros. El más reciente y todavía disponible es En la orilla (2003) —lanzado por el ya desaparecido sello Poliedro—, que narra la historia de dos refugiados africanos en Reino Unido, que han dejado atrás Zanzíbar. Las otras dos novelas traducidas están descatalogadas, editadas por el también desaparecido sello El Aleph: Precario silencio y Paraíso.

Gurnah ha desarrollado su carrera en el mundo anglosajón, aunque como ha recordado su editora inglesa de Bloomsbury, Alexandra Pringle, tampoco allí se le reconocía como una estrella: “Es uno de los más grandes escritores africanos vivos y nadie se había fijado en él… Es algo que me estaba matando”.

En sus libros, el autor explora el profundo impacto que tiene la migración sobre las personas y los lugares donde construyen sus nuevos hogares. Así que ha sido un agudo observador de los efectos del colonialismo y la inmigración durante una carrera de 35 años aclamada por la crítica.

“Sólo quiero escribir con la mayor veracidad posible y tratar de decir ‘algo noble’”, señaló en una entrevista concedida en Alemania en 2016.

En cierto sentido —dijo en dicha entrevista—, la escritura “fue algo con lo que tropecé por accidente más que el cumplimiento de un plan. En gran medida, tuvo que ver con la abrumadora sensación de extrañeza y diferencia que sentí (en Inglaterra)”.

“Su obra nos brinda una imagen vívida y precisa de otra África

Anders Olsson, presidente del Comité del Nobel de Literatura, calificó al autor como “uno de los escritores poscoloniales más destacados” y declaró que es significativo que sus raíces estén en Zanzíbar, un lugar que “fue cosmopolita mucho antes del bono de la globalización”. Gurnah “ha incursionado sistemáticamente y con gran compasión en los efectos del colonialismo en África Oriental y sus efectos en la vida de las personas desarraigadas y emigrantes”.

El trabajo del Premio Nobel de Literatura 2021, agregó el académico, “nos brinda una imagen vívida y muy precisa de otra África no tan conocida para muchos lectores: una zona costera en y alrededor del océano Índico marcada por la esclavitud y formas cambiantes de represión bajo diferentes regímenes y las potencias coloniales portuguesa, india, árabe, alemana y británica”.

Añadió que los personajes de Gurnah “se encuentran en el golfo entre culturas, entre la vida que quedó atrás y la que comienza, enfrentando el racismo y el prejuicio, pero obligándose a acallar la verdad o reinventar una biografía para evitar el conflicto con la realidad”.

En su primera entrevista con la Fundación Nobel, Gurnah instó a Europa a cambiar su mirada sobre los refugiados de su continente y la crisis migratoria: “Muchas de estas personas que vienen, lo hacen por necesidad y también, francamente, porque tienen algo que dar. No llegan con las manos vacías”, afirmó el escritor al hacer hincapié de que se trata de “gente con talento y llena de energía”.

Hasta su reciente jubilación como profesor de la Universidad de Kent, a Gurnah se le reconocía por su conocimiento de la obra de Soyinka y del keniano Ngugi wa Thiong’o, quien paradójicamente figuraba entre los favoritos para este año.

Un último detalle: de los 117 galardonados desde que se instauró este premio, 95 habían sido europeos o norteamericanos, es decir, un 80% del total. Entre ellos, ha habido 101 hombres y sólo 16 mujeres. El escritor chino Mo Yan había sido el último galardonado no europeo o estadounidense, en 2012. (Agencias/Redacción SdE)


▪ ▪ ▪


Adbulrazak Gurnah: Una biografía indoceánica

Esther Pujolràs Noguer

Corre el año 1963 y Rashid, un joven procedente de la isla de Zanzíbar, llega a Londres, metrópolis colonial por excelencia, movido por un sueño: estudiar en una universidad inglesa que le permita adentrarse en los vericuetos de una literatura inglesa forjada en unos cimientos imperialistas inquebrantables. Su intención es adquirir conocimiento para retornar a su tierra e iniciar así una nueva vida en un país nuevo, no en vano Zanzíbar ha logrado independizarse del Reino Unido.

Pero sus planes se tambalean al poco de pisar tierra inglesa: tras once meses de independencia, Zanzíbar se ve envuelto en una de las más sangrientas revoluciones de la historia reciente de África y Rashid, instigado por su padre que intuye el duro porvenir de la isla, toma la terrible decisión de quedarse en Inglaterra.

Y digo “terrible” porque en este instante Rashid, como él mismo percibe, se convierte en un exiliado. En una novela anclada en el siglo XIX, diríamos que contemplamos el preciso instante en que el protagonista “crece” emocionalmente y racionalmente, en otras palabras, el joven Rashid se transforma en adulto. Pero la novela que da vida a Rashid no es una novela a la antigua usanza, sino que debe situarse en las aguas turbulentas de un mundo poscolonial que, como el mismo título de la novela indica, Desertion (Deserción), está plagado de abandonos, ausencias y traiciones.

Desertion, publicada en el año 2005, es un intento fallido de novela histórica, puesto que la historia que Rashid cuenta no tiene cabida en los anales del imperio británico. Desde la experiencia desgarradora del exilio, Rashid desvela el romance prohibido entre Martin Pearce, inglés, y Rehana, una historia de amor que se desarrolla a finales del siglo XIX y que ataca, de forma contundente, la creencia imperialista sobre la inexistencia de relaciones interraciales “serias”.

El escritor Abdulrazak Gurnah . / Ilustración de Niklas Elmehed/Nobel Prize.

Premio Nobel de Literatura 2021

¿Por qué iniciar este artículo sobre Abdulrazak Gurnah, flamante —e inesperado— ganador del Premio Nobel de Literatura 2021, con el protagonista de una de sus novelas más elegantes, más espléndidamente bellas?

Creo firmemente que hay mucho de Gurnah en Rashid. Abdulrazak Gurnah nació en Zanzíbar en el año 1948 y abandonó su Zanzíbar natal junto con su hermano cuando solo tenía 17 años. También como Gurnah, profesor retirado de la Universidad de Kent, Rashid acaba trabajando de profesor de literatura poscolonial en una universidad inglesa.

A menudo he especulado sobre el paralelismo de sus personajes exiliados con su vida, ya que ningún otro autor que yo conozca ha conseguido captar con tanta pulcritud afectiva lo que significa estar lejos de los tuyos y haber de afrontar día tras día el desdén constante de un mundo occidental que se estima superior.

El exilio en sus personajes

Como confiesa en una entrevista del año 2004, después de años de vivir en Inglaterra, su aspecto físico aún provoca rechazo y no puede evitar sentirse “extraño” ante las miradas insultantes de transeúntes que no le conocen de nada. Este es, sin duda, el sentimiento que lleva a Latif Mahmud, uno de los protagonistas de By the Sea (En la orilla), y por cierto también profesor universitario, a iniciar una larga diatriba sobre el significado de “grinning blackamoor” (moro sonriente), después de ser insultado con este término en la calle.

Los exilios de Rashid y Latif Mahmud se unen a los de Saleh Omar, el otro protagonista de By the Sea (2001), Hassan en Memory of Departure (1987), Daud en Pilgrim’s Way (1988), Dottie Balfour en la novela de su mismo nombre, Dottie (1990), el narrador sin nombre de Admiring Silence / Precario silencio (1996), Abbas en The Last Gift (2011) y Salim en Gravel Heart (2017).

La obra de Gurnah debe ubicarse dentro de la geografía marcada por el contorno del océano Índico. Definir a Gurnah como un autor tanzano es minimizar la esencia cosmopolita de un litoral indoceánico que se distingue precisamente por su fluidez y su animadversión a fronteras nacionales. Siguiendo la ruta delineada por la lengua franca del África oriental, suajili, los textos en inglés de Gurnah navegan por la historia de esta zona geográfica mostrando un mundo fascinante que, envuelto en una narración apasionante, descubre y denuncia la presencia endémica de la esclavitud.

El mundo ficticio de Gurnah

Esta es la historia de Yusuf que a los doce años de edad es vendido por sus padres a un rico mercader al que llama “Uncle Aziz” (tío Aziz). De la mano del tío Aziz, Yusuf es introducido en el negocio de la venta de seres humanos. El viaje desde la costa al interior que emprende Yusuf como miembro de la expedición liderada por el tío Aziz nos ofrece un testimonio detallado y doloroso, a la par que conmovedor, de pura supervivencia.

El “paraíso” del título de la novela —Paradise (Paraíso)—, que acoge la historia de Yusuf, es un espejismo ininterrumpido de los anhelos de un joven africano que quiere ser libre y feliz. La aventura de Yusuf termina abruptamente con la llegada del ejército alemán que se prepara para la Primera Guerra Mundial. Debemos recordar aquí algo que la historia frecuentemente obvia y que la ficción de Gurnah insistentemente subraya, es decir, el hecho de que el África oriental fue campo de batalla durante la Primera Guerra Mundial y que numerosos africanos perdieron la vida en una guerra que, sinceramente, poco tenía que ver con ellos.

Paradise, publicada en 1994, fue nominada en ese mismo año para el prestigioso premio Booker Prize, sin duda el premio literario más representativo otorgado en el Reino Unido.

Sin embargo, el personaje no desaparece del mundo ficticio de Gurnah ya que lo recupera en su novela más reciente, Afterlives, publicada en 2020, en la que tenemos acceso a la vida de Yusuf, rebautizado como Hamza, posteriormente a haberse alistado al ejército alemán.

La presencia de los mismos personajes en varias novelas es un signo distintivo de Gurnah, lo cual contribuye a crear una red literaria que nos traslada al mundo imaginario de Las mil y una noches, emblemático texto indoceánico que es, además, citado reiteradamente en su obra.

Así pues, imbuida por el espíritu indoceánico que se desprende de la obra de Gurnah, tal cual Scherezade, me dispongo a concluir este artículo con la convicción más absoluta de que la experiencia vital de Gurnah en su proyección más humanitaria prevalece en su obra dotándola de una sensibilidad estética que bien merece el premio literario más importante del mundo.

Esther Pujolràs Noguer.
Profesora Serra-Húnter en Literatura Poscolonial , Universitat de Lleida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *