Corrió a los brazos del primero que le cerró groseramente el paso


Cuando creyó encontrar por fin al hombre ideal se hartó a los tres meses de tanta cortesía, delicadeza, modestia, perfección, caballerosidad, decencia, respeto, recato, pudor, decoro, comedimiento, circunspección, puntualidad, mesura, vergüenza, cautela, prudencia, cuidado, reserva, bonhomía, generosidad, pureza, magnanimidad, elegancia, bondad, educación, honradez, compostura, urbanidad, discreción, amabilidad, finura, consideración, entereza, entendimiento, comprensión, gentileza, tacto, calidez, afabilidad, buen humor, benevolencia, dulzura, cordialidad, benignidad, afecto, ternura, abnegación, fidelidad e indulgencia. Corrió entonces a los brazos del primero que le cerró groseramente el paso para corroborar que todavía estaba viva, que aún no había ascendido al Paraíso, que los ángeles terrenales pueden proferir con desmedida fruición insultos al menor descuido.


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