El ratón como una linda paloma


El gato jugaba a que era perro y el perro a que era gato, de manera que el ratón, mirando la demencial ocurrencia, para no verse rezagado se puso a jugar a que era una linda paloma que alzaba, distraída, el vuelo, cosa que hizo ante la callada estupefacción tanto del perro como del gato, que en ese momento se olvidaron del juego para, avergonzados, retomar sus propios papeles mientras el ratón, espantado, era perseguido por un diminuto colibrí que jugaba a que era un enfurecido y hambriento dragón.


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