Phil Manzanera. / Foto de Claire Singers.

Hace medio siglo, para ser roquero, el músico sólo necesitaba ideas

Las siete décadas de Phil Manzanera…

Phil Manzanera nació el 31 de enero de 1951 en Londres bajo el nombre completo de Philip Geoffrey Targett-Adams. Su padre era inglés y su madre colombiana, lo que le llevó a vivir la mayor parte de su juventud en lugares de Sudamérica y Cuba. Fue precisamente en la isla donde se hizo con su primera guitarra, una española, a los seis años de edad. Pero fue en Venezuela, a sus 9 años, donde se enamoró del rock & roll, gracias a gente como Buddy Holly y Elvis Presley, lo que le llevó a pedirle a sus padres que le llevaran a la escuela a Inglaterra, donde más tarde viviría la explosión de la escena británica con grupos como los Beatles y los Stones. Fue ahí, en 1971, cuando se unió a una nueva banda: Roxy Music. Fue ahí, también, cuando su guitarra sirvió para definir el sonido del art rock. Y no sólo eso: su original sonido y sus innovadores solos le dieron mayor angularidad y musicalidad a una banda adelantada a su tiempo que mezclaba arte, moda, cine con música de vanguardia y rock & roll de los cincuenta. En paralelo con Roxy Music, Phil Manzanera ha perseguido siempre proyectos en solitario, con la grabación de sus propios discos y produciendo para otros. Aquí celebramos sus siete décadas de vida…


De la mano con Eno

Nació en Londres el 31 de enero de 1951. Aparte de cumplir, este año, siete décadas de vida, también conmemora en 2021 medio siglo en la música. Formó parte, desde su inicio, de la banda británica Roxy Music cuando en esa legendaria agrupación participaba el mítico Brian Eno.

Hablamos del guitarrista Phil Manzanera.

Hace 50 años

En 1992 se cumplían veinte años de la fundación del grupo inglés, entonces ya disgregado, Roxy Music, de vital importancia en la historia del rock pues se asoma a la escena en un momento de renovación sonora que se hallaba entre el descubrimiento de una industria adentrándose en la perfección tecnológica y la brillantez de la creación musical basada sobre todo en la sencillez, además de pertenecer al periodo pre punk y de vanguardia glam consistente en la visualización de los espectáculos musicales.

Asimismo, en ese 1992 su guitarrista Phil Manzanera también celebraba dos décadas de estar en esta profesión.

Los integrantes de Roxy Music, al principio de los noventa, andaba cada uno por diferentes rutas. Por esos días, Phil Manzanera se encontraba en México. Participó en un festival de Televisa siendo su actuación, en Acapulco, la única que se salió de los moldes ortodoxos al interpretar algunas piezas de su grabación solista Southern Cross, aparecida en el mercado discográfico en 1991 y distribuida en el país hasta el siguiente año.

“La música esta vez es organizada por ordenadores…”

Platicamos, en ese 1992, sobre diversos tópicos musicales.

—De los tiempos de Roxy Music a su trabajo en solitario, ¿cuál considera la diferencia fundamental?

—Las cosas han cambiado. Cuando comenzamos, la industria empezaba a desarrollarse en sus técnicas de grabación. La forma de hacer los discos empezaba a variar. Los experimentos sonoros estaban a la orden del día. Ahora todo ha cambiado. La industria ha dado un salto enorme. En estos momentos hay mucho más dinero y esto influye demasiado en cómo hacer las cosas. Cuando nos iniciamos éramos una especie de amateurs. Nos basábamos sobre todo en la inspiración, no tanto en los recursos tecnológicos.

—Que no despreciaban, por otra parte.

—No. Pero nos importaba más la conjunción de los sonidos elaborados por nosotros mismos. En aquellos tiempos [hace justo medio siglo] cualquier persona que quería ser músico de rock sólo necesitaba ideas. No tenía que ser un virtuoso. Ahí están los punks para demostrarlo. Ahora esto continúa, pero en menor medida. Una persona puede comprar una caja de ritmos y meterse a su cuarto con esa máquina muy barata y hacer una canción que puede ser número uno.

—El camino ahora está muy transitado, quizá.

—No puedo hablar para todos los países, pero en Inglaterra hay muchísimos jóvenes que están trabajando en música de baile y están experimentando con sonidos, combinando cosas rarísimas. En este sentido se sigue la tradición de experimentar con la nueva tecnología, sólo que la música esta vez es organizada por ordenadores. Quizá ahora les falte el factor humano. La gente joven no piensa en eso. Los ordenadores trabajan por ellos.

—Una industria mecanizada del disco.

—Demasiado. Ahora creo que habría que añadir el toque humano.

—¿Cómo lograrlo?

—La cuestión es usar la tecnología como un instrumento, no como una solución de todos los problemas. Yo puedo tener una pila de ordenadores pero también me interesa incluir una batería tocada por un músico o un sax normal ejecutado por otro músico. Yo sé que los ordenadores podrían tocar exactamente igual que los humanos, pero no pueden hacer los errores, o las improvisaciones inesperadas, y esto resulta la función más interesante dentro del concepto global de la música.

“En los sesenta se usaron casi todas las ideas para conceptualizar al rock”

—Sé que no todo tiempo pasado fue mejor necesariamente, pero hoy ya no se esperan con impaciencia los próximos discos del artista como se esperaban las grabaciones siguientes de Roxy Music o de Led Zeppelin.

Phil Manzanera. / Ilustración de Silvia Vacca.

—También es asunto de generaciones. Como yo tengo una compañía de discos y grabo a conjuntos de gente joven [Phil Manzanera produjo, por ejemplo, el primer disco de los españoles Héroes del Silencio], yo sé que ellos esperan el disco nuevo de su grupo favorito. Pero ciertamente no creo que lo esperen tanto como yo esperaba el nuevo disco de Los Beatles o el de David Bowie. Y uno los esperaba porque sabía que su próximo trabajo iba a ser una cosa diferente. En este punto también sería adecuado hablar de que el artista tiene que educar, de algún modo, a su público para que éste esté dispuesto a escuchar los cambios, no acostumbrarlo siempre a una misma tendencia. Depende del artista, porque hay quienes gustan de no apartarse de una fórmula que les ha dado cierto éxito. Estos artistas pertenecen al medio corriente. No les interesa avanzar personalmente en su arte, sino no abandonar el negocio.

—Es decir, la idea del arte en el rock es un pensamiento ahora de polémica. Importa producir discos en serie.

—Es difícil precisarlo. Lo cierto es que yo no espero ya con impaciencia una nueva grabación.

—Quizá no importa tanto si el nuevo disco de REM es un éxito, porque el que está circulando ya lo es.

—También es importante decir, para apoyar tal vez esta tesis, que en el medio del rock se han usado ya todas las ideas. Desde mi punto de vista, en los sesenta se usaron casi todas las ideas para conceptualizar al rock. Por lo tanto es difícil ser original, ahora. Muy difícil. Porque hemos tenido 30 o 40 años escuchando a gente cantando canciones que abarcan todos los temas. Es complicado que ahora salga algo fresco, novedoso, único. En cambio en los sesenta y un poquito en los setenta se podían aún descubrir sonidos desconocidos.

—Era más visible, por lo menos.

—Sí. Ahora es más difícil.

“En los grupos nuevos me gustan, de diez, dos canciones”

—¿Quién estará haciendo, en este momento [recuérdese que la entrevista data de 1992], cosas originales?

—Prince [1958-2016] puede ser un ejemplo del músico interesado aún en crear experimentos. En su formato, Sting también; es un músico que hace en cada disco una cosa interesante. Y avanza en su propio camino. Hablar de si esto ocurre en los grupos nuevos es difícil. Además de que yo me olvido con facilidad de sus nombres. ¡Hay tantos conjuntos ahora! A veces escucho canciones que me gustan y voy a comprar el disco y casi nunca encuentro un elepé entero que me guste por completo. No es como antes, yo creo. En los grupos nuevos me gustan, de diez, dos canciones.

—El principio de arte en el rock ha finalizado. Su ideología actual se la encuentra en el dinero, tal vez.

—Quizá sea cierto, pero es también un tema complicado. Si entendemos que el rock refleja lo ocurrido en la sociedad donde se desarrolla, lo que salió musicalmente en Inglaterra en el periodo de Margaret Thatcher era muy blando. Eso de algún modo evidencia que en dicho periodo había mucho dinero. Era un tiempo de comodidades en el cual los jóvenes ganaban un sueldo superior y no tenían para qué ser rebeldes. Ahora hay un momento de depresión y recesión y probablemente salga una música mucho mejor. También en el periodo de Reagan se puede hablar de modo similar. Ahora empieza a haber disturbios. Y los movimientos sociales siempre han influido en la música. Quizás estemos cerca de escuchar cosas interesantes.

“Ya sabemos que no todo en la vida es rock and roll”

—Con Roxy Music las ideas brotaban con asiduidad, ¿cuál fue la etapa más productiva?

—La pienso en dos periodos. En el primero grabamos cinco discos y tres en el segundo. Del primer periodo, el disco mayor, para mí, fue el segundo: For your pleasure, que fue el último con Brian Eno. En esa época todo marchó muy bien. Luego, no hubo una unidad de conjunto. En el segundo periodo tuvimos un punto alto que fue la grabación Avalon y sus escalones fueron Manifesto y Flesh and blood. Y, bueno, si hacemos algo en el futuro, que es posible, habrá que repensar en una cosa completamente diferente.

—¿Roxy Music decide terminar con esta etapa por los ordenadores que detuvieron la creatividad en el rock o fue porque los separaban otros intereses?

—Una combinación de muchas cosas. La cuestión humana influyó mucho. Llegamos a una etapa, después de 12 años de trabajar más o menos juntos, en la cual todos estábamos casados y empezamos a tener niños. El asunto así cambia. Empezamos a pensar de diversa manera y a preocuparnos por el otro lado de la vida que no habíamos vivido. Comenzamos a desarrollar otro tipo de vivencias. En la vinculación de la familia o en absorber nuestro interés en otras vertientes humanas. Con el grupo teníamos una vida como en el ejército. Todo programado. Hacer giras, grabar discos, dar entrevistas, filmar programas. Un poco demasiado una fórmula. Sin investigar otras cosas de la vida. Y ya sabemos que no todo en la vida es rock and roll. Hay más que eso. Desde entonces todos hemos andado en proyectos personales. Avalon, nuestro último disco, se grabó en 1982. Quizá ahora volvamos a reunirnos. Pero es cuestión de tener ideas buenas. No sería prudente arruinar nuestro pasado para hacer algo irregular sólo por las ganas de estar de nuevo en el mercado.

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