Entrada y salida

Salida vertiginosa


Tomó tan en serio su participación deportiva que su sprint de salida fue vertiginoso, vibrante e impulsivo, rabiosamente desesperado: en tres minutos había dejado atrás a todos los otros competidores; pero cuando sus piernas empezaron a temblar por el inaudito esfuerzo —nadie todavía podía darle alcance, ni siquiera era visible nadie cercano— recordó, con desmenuzada angustia, que corría el maratón.

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