El extemporáneo filósofo


Víctor Roura


El filósofo comprendió que su oficio era ya extemporáneo cuando en su lugar, para explicar las nociones del éxito momentáneo en las sociedades masivas, dejaron que hablase el futbolista que en ese momento merecía todas las atenciones de la industria mediática. Pero fue tal el alarido del público que el goleador apenas pudo medio balbucir algunas palabras, las suficientes para que fuera motivo de una ardua polémica posterior durante siete semanas continuas en las columnas de los apasionados comentaristas no sólo deportivos sino también políticos.

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