Conciertos en casa (II)

Seguimos explorando Internet y su profusa oferta que tiene de música en concierto.


Como toda manifestación artística, la música es un producto cultural con múltiples finalidades. En un momento como el actual, por ejemplo, ésta puede funcionar para mitigar ansiedades, calmar nervios; es decir: para hacer más llevadero el confinamiento.

Con la invitación a quedarse en casa, seguimos explorando Internet y su profusa oferta que tiene de música en concierto.

Advierto: algunas presentaciones ya estaban de tiempo atrás, otras, en cambio, han sido compartidas recientemente por los propios artistas para resistir al encierro o para sumarse al “Quédate en casa”.

Como ya lo apuntamos anteriormente, no hay prisa: estos conciertos los pueden ver hoy, mañana, dentro de un mes, dos, cinco; da lo mismo: todos son imperdibles.

Algo más: día a día estaré actualizando la lista…

Phish: Live in Raleigh (2018)

Son gabachos y son superlocochones. Los Phish son conocidos sobre todo por sus improvisaciones musicales, sus largas jam sessions, por esas aventuras entre géneros musicales, y, claro, por sus fieles seguidores. Para resumir: Pish son herederos directos de (mis amados) The Grateful Dead.

Estuvieron en activo de 1983 a 2004, y luego regresaron en 2009; desde entonces, siguen en carretera. En su música, Phish puede fusionar al mismo tiempo rock, jazz, bluegrass, heavy metal, folk, blues, rock progresivo, incluso elementos de música clásica. La banda es la onda, en serio. Este concierto en el anfiteatro Coastal Credit Union Music Park at Walnut Creek (Raleigh, Carolina del Norte) lo demuestra.

Ojo: el concierto inicia al minuto 17…



Nils Frahm – Montreux Jazz Festival (2015)

Veamos, qué decir de Nils Frahm.

Nacido en 1982, Nils Frahm es músico, compositor y productor alemán de música experimental, avant-garde y ambient; su trabajo se caracteriza por la combinación de sonidos eléctricos y acústicos, con especial énfasis en el uso de sintetizadores y pianos. Su debut fue en 2005 con Streichelfisch; sin embargo, las miradas (y oídos) empezaron a dirigirse a él con la salida en 2009 de Wintermusik, un hermoso EP bajo el sello de AtelierMusik.

Con el final de una década y el principio de una nueva, Nils decidió cambiar de casa discográfica y firmó con el prestigioso sello Erased Tapes Records; desde entonces, su carrera musical sólo ha ido en ascenso. (Un ejemplo: su álbum de 2018, All Melody, se filtró en casi en todas las listas de lo mejor de ese año. Y con justa razón.)

Conocido por su propuesta a caballo entre la música clásica y electrónica, Nils es uno de los artistas que más están haciendo por reformular el uso del piano en la música contemporánea gracias a esas brillantes composiciones que salen de su guarida en el Durton Studio berlinés, que él mismo fundó en 2008. Muy prolífico, sus grabaciones abarcan desde composiciones para piano solo a piezas melódicas para sintetizador y bandas sonoras, además de numerosas colaboraciones con gente como DJ Shadow, Ólafur Arnalds, Machinefabriek o F.S. Blumm.

Aviso: rodeado de sintetizadores, pianos, ordenadores y teclados varios, los sonidos de Nils Frahm son un refugio para públicos necesitados de pausa en un mundo que va a todas luces demasiado rápido. Este concierto es una muestra de ello…



Rubén Blades – Capitol Theatre (1980)

Creo que no necesita demasiada presentación.

Nació en 1948 en Panamá, pero el nombre de Rubén Blades ha estado presente en el continente americano desde principios de los años setenta. Actor, abogado, político, activista social, pero sobre todo cantante, compositor y músico, Blades revolucionó la salsa con sus letras cultas y sus arreglos modernos.

Me explico: líricamente, Blades se convirtió en la voz del pueblo latino al “inventar” la salsa intelectual, utilizando el género como medio para introducir contenidos con narrativa social y política que reflejaban las vicisitudes y encrucijadas de la clase media latinoamericana. (De hecho, hoy es conocido como el «poeta de la salsa», aunque también le han llamado el «Bruce Springsteen latino».)

Musicalmente, Blades ha mostrado una personalidad musical inquieta, atrevida y rompedora en sus repertorio más explorador; su trabajo es un cóctel de salsa, latin jazz o fusión pop (incluso, se adentró al tango hace algunos años).

En fin: este concierto lo muestra en su estado natural…

Aquí dejo un segundo concierto: Rubén Blades – Heineken Jazzaldia (2018)



Einstürzende Neubauten live at Primavera Sound (2015)

Este 15 de mayo la banda publica su nuevo álbum, Alles in Allem, y de paso festeja 40 años de revolucionar y convulsionar el sonido.

En efecto: el grupo berlinés Einstürzende Neubauten lleva cuatro décadas de no abandonar por un solo momento los terrenos de la vanguardia musical.

Liderado por Blixa Bargeld —él mismo guitarrista y vocalista secundario de 1984 hasta 2003 en los Bad Seeds de Nick Cave—, Einstürzende Neubauten es, grosso modo, una banda de rock experimental que definió el avant-garde industrial, y lo hizo combinando el instrumental del rock con maquinaria pesada y materiales de desecho. Leyó bien: los Einstürzende Neubauten agarraron los escombros y la chatarra que les ofrecía el Berlín Occidental, y con ello trazaron uno de los sonidos más vanguardistas del momento, y, sin duda, aún actual. Sierras, taladros, cadenas, planchas de metal, y, sobre todo, los alaridos sobrehumanos de Blixa Bargeld, hacen que esta banda sea única. (Por cierto: desconocidos para el gran público, el nombre de Einstürzende Neubauten viene a ser algo así como “nuevas edificaciones que se derrumban”.) Concierto atronador.



Jordi Savall – Lachrimae Caravaggio (Hespèrion XXI) (2012)

Perdón, pero esto no está a discusión: hoy por hoy, el español Jordi Savall representa un caso único en el panorama musical actual. Concertista, pedagogo, investigador y creador de nuevos proyectos —tanto musicales como culturales—, a Savall se le sitúa como uno de los principales responsables de la revalorización de la música antigua y barroca.

Y no sólo eso: poseedor de un enorme conocimiento musical del pasado, su obra discográfica y sus interpretaciones —tanto en solitario como junto a su grupo Hespèrion XXI— resultan siempre acertadas cuando no excelsas y brillantes. Este concierto que ahora comparto es un ejemplo de ello.

Grabado durante el Maguelone Festival de 2012, el concierto toma como punto de partida el disco Lachrimae Caravaggio, que Jordi Savall y Hespèrion XXI publicaran en 2007.

Sintetizo: inspirándose en algunos de los cuadros de tema religioso de Caravaggio —pintor revolucionario y artista provocador—, Jordi Savall realizó un disco (magnífico) en el que mezcla composiciones propias con otras de autores del Renacimiento. La pregunta a la que Savall se quiere responder es: ¿cómo suenan los cuadros de Caravaggio?

El concierto es intenso, a veces dramático, pero también hay momento de luz y consuelo.

(Atención: si el video no se reproduce puede dar click aquí: enlace.)



Jazz at Lincoln Center Orchestra with Wynton Marsalis – The Music of Miles Davis (2018)

Su nivel de ejecución es impresionante; roza la perfección. Fundada en 1988 y comandada por Wynton Marsalis desde 1991, la Jazz at the Lincoln Center Orchestra lleva por lo menos tres décadas dedicada en cuerpo y alma a revisar y reactualizar el legado del jazz. Considerados a veces una entidad conservadora —como siempre sucede en estos casos: depende desde qué ángulo se vea—, Marsalis y su orquesta hace tiempo que proponen ambiciosos programas que pueden ir de los orígenes del jazz con Buddy Bolden y Nueva Orleans como epicentros hasta Ornette Coleman y Chick Corea, el jazz cubano o Rubén Blades.

Formada por quince de los mejores solistas de jazz actuales, hoy por hoy nadie discute de la ejemplaridad jazzística de la Jazz at Lincoln Center Orchestra, una de las maquinarias orquestales más eruditas y mejor engrasadas. Y aquí lo demuestra, enfrentando la obra de uno de los músicos más vanguardistas e innovadores en la historia no sólo del jazz, sino de la música toda: el gran Miles Davis. Se enfoca en la época que va de los cuarenta a los sesenta —se explica en la nota introductoria—, años en los que el trabajo de Davis no tiene paralelo en su rango estilístico, impacto y popularidad.

Aviso: todo aquí funciona como un reloj suizo, con un sentimiento matemático del swing apabullante.

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