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Cuatro décadas (y un piquito) de El Personal

Abril, 2026

En la entrada dedicada al grupo, la llamada enciclopedia universal Wikipedia apunta: “El Personal es un grupo de fusión musical fundado en Guadalajara, México, por Julio Haro Gracia y Andrés ‘el Boy’ Haro, en 1986”. Pero algo no cuadra. Pues, hasta donde el propio Andrés ha señalado, el grupo tuvo su primera tocada en 1985. De eso va este texto: de celebrar a esta banda de culto que marcó la escena local y nacional desde entonces.

UNO. Sabedor de que sigo siendo fiel seguidor de El Personal, un amigo me dice que en este 2026 el grupo cumpliría cuatro décadas de haberse formado.

—Al menos eso señala la llamada enciclopedia universal, Wikipedia —me aclara.

—No lo sé, kimosabi —le digo a mi amigo—. Hasta donde recuerdo —añado—, fue en 1985.

Algo es cierto: El Personal sigue siendo recordado como uno de los grupos esenciales en la historia del rock nacional: primero por su bien lograda fusión de géneros musicales como el reggae, la rumba y la cumbia, que los convirtió en uno de los grupos más influyentes de la segunda mitad de los ochenta. Pero también por sus letras, las cuales estaban salpimentadas con un toque sarcástico, irreverente y divertido. Julio Haro, voz y letrista principal del grupo, murió de sida hace tres décadas, en 1992, en una Guadalajara que hoy ha dejado de existir.

DOS. Aunque fechado en 2003, en 2005 el sello Discos Imposibles, con distribución de Ediciones Pentagrama, puso en circulación en DVD el documental El Personal, con la producción de Andrés Haro Gutiérrez Zamora.

Se trata de una serie de archivos jamás vistos —se puede leer en la contra—, incluyendo un documental de 30 minutos realizado en 1995. “Conciertos, comentarios, ensayos, gira por España y canciones inéditas”.

Y, sí: con sus varios limitantes, el DVD es un verdadero agasajo. Al menos para los fieles seguidores. Y, quiero creer, también para los nuevos.

Ahí, al inicio, uno de los fundadores del grupo mexicano recibe al espectador:

“Qué tal, les saluda Andrés Haro. Bienvenidos a este singular DVD en donde podrán encontrar una serie de documentos que muestran gran parte de la historia de El Personal.

“Y, por cierto, quiero aclarar un error histórico, largamente cometido: no soy ni primo ni hermano ni amante de Julio Haro. Simplemente fuimos cómplices en esta aventura musical.

“En aquel entonces, éramos un grupo de amigos que íbamos juntos a todas partes. De modo que, cuando llegábamos a las fiestas, la gente decía: «Ya llegó el personal». Así fue cómo surgió el nombre del grupo.

“Lo primero que hicimos fue un demo de cuatro canales, mismo que llegó a oídos de Mongo, un productor del [entonces] Distrito Federal; él nos invitó a abrirle un concierto a la Maldita Vecindad, en el Bar 9. Esto fue en el año de 1985”.

TRES. Desde entonces, El Personal se convirtió, primero, en un grupo pionero dentro del rock nacional —aunque ellos mismos aseguraban siempre que eran todo menos rock—; y, segundo, en el mito que ahora son.

Desde Guadalajara, desde el otro lado de la línea telefónica, Andrés Haro me explicaba así lo que era el grupo:

—Alguien ya lo decía en su momento: en El Personal había tres músicos, un director y una diva. Y no me preguntes quién era cuál, porque un tarde Julio era la diva; al siguiente era yo; luego era Pedro, y así nos íbamos. Era muy difícil trabajar en ese grupo.

Desde luego que Andrés se refiere a Julio Haro, Pedro Fernández, Lalo Parra, Alfredo Sánchez, Óscar Ortiz, Lalo Green, Daniel Kitroser, Pili Reyes y otros personajes más que fueron, en algún momento dado, parte de la banda. (En el DVD desfilan todos: unos hablando para el documental, otros más en pleno concierto o ensayando.)

—Al inicio Julio dice que El Personal es un desmadre… —le digo a Andrés Haro desde este lado de la línea telefónica. (Y aquí aclaro: es el año de 2005.)

—Literalmente —me corrige Andrés—, Julio dice: “Es una porquería”. Y sí: Julio era un hombre sabio. De hecho, creo que seguimos siendo una porquería, nada más que logramos confundir a más de uno, y, bueno, la historia nos juntó y creo que la historia nos trató bien.

—Creo que los juzgó bastante bien… ¿Algún día se imaginaron que llegarían a tener tal poder de convocatoria?

—Es curioso lo que apuntas, porque, en realidad, El Personal nunca tuvo convocatoria en cuanto a llenar conciertos. Creo que la mejor presentación fue con la segunda versión de El Personal [después de la muerte de Julio], cuando dimos a conocer nuestro segundo disco, Melodías inmortales (que lo produjo Tania Libertad), en el Centro Nacional de las Artes. Reunimos como a dos mil 500 personas. Fue el punto culminante en cuanto a convocatoria. Pero a los conciertos de El Personal iban 80 personas, a lo mucho 150. Por eso, cuando teníamos la oportunidad de colarnos con otra gente con más poder de convocatoria, lo hacíamos. Pero nunca fuimos un fenómeno de masas.

El disco debut de El Personal.

CUATRO. “Esto que hicimos ahí está, representado en tres discos, especialmente en el primero. Me da gusto que nuestro disco debut haya podido soportar la prueba del tiempo, que es el más estricto juzgador. El balance es totalmente positivo”, me dice Andrés.

—¿Cree que fueron poco valorados en su momento?

—En parte. Julio siempre buscó que reconocieran a El Personal, que le dieran su lugar. A él le afectó mucho eso; no sabes en qué medida. Al final de su vida, casi un mes antes de que muriera, a Julio se le reconoció como se merecía. A mí, en lo personal, me han pasado cosas muy gratas. Algo así como un “pago”. Por ejemplo, en una ocasión, estando en un bar de España, y sin que nadie me conociera, pusieron a El Personal. También nos ponían en el Zipolite, y en La Tapatía. Incluso, estando en Nueva York en una fiesta privada, pusieron música de El Personal. Recuerdo que una vez, estando en la Ciudad de México, también en una fiesta privada, alguien me dijo “te voy a poner algo”: era la grabación primaria que Julio y yo hicimos de la canción “El conejito”; incluso, antes de que formáramos a El Personal. ¡Yo no tengo ese casete! Les pregunté que de dónde lo habían sacado. Me respondieron que lo compraron en el Chopo…

—¿O sea que las ‘rarezas’ de El Personal andan circulando?

—¡El Chopo se la rifa! ¡Es increíble! Y eso no es todo. Hace poco me enviaron un correo electrónico diciéndome que ya estaba pirateado el DVD de El Personal en los tianguis de Madrid [recordemos que la entrevista es de 2005]. Entonces, por eso entiendo tu pregunta: me cae que nunca he visto a alguien que haya escuchado a El Personal y no le guste. Pero nunca tuvimos reconocimiento a nivel masivo. Seguramente porque nos tocó abrir cancha. Cuando El Personal surgió, aún te podían meter a la cárcel por hacer un concierto… al menos aquí en Guadalajara.

—Pero terminaron por ser uno de los grupos más influyentes.

—Sí, creo que sí, y jamás nos lo imaginamos. Había un trabajo que hacer y lo hicimos. Junto con Splash, fuimos los primeros en hacer reggae en México. No covers, sino reggae en español. Bueno, no en español, en mexicano. Así que de pronto nos sentimos ajenos a la escena. Siempre nos catalogaron como un grupo de rock, pero nosotros insistíamos en que no éramos una banda de rock. Nuestra propuesta iba mucho más allá. En realidad, El Personal nació de una necesidad, porque antes de formar el grupo hacíamos una revista de humor guarro llamada Galimatías. No habían las revistas que queríamos leer, no había la música que queríamos escuchar, no habían los bailes que queríamos bailar. Entonces, hubo que hacerlos. Y lo hicimos sin la menor pretensión o intención de renovar o rediseñar las estructuras del rock mexicano. Es grandioso que hayamos podido dejar un testimonio de una banda que, si bien no fueron los Beatles, parece que sí pudimos transitar por la originalidad y la invención.

CINCO. Si alguien sabe cómo contactar a la Wiki, avísele, porfa, que corrija la fecha. Al menos la voz de Andrés Haro lo dice.

⠀⠀Nota bene (1): una versión de esta entrevista fue publicada en la sección cultural de El Financiero en 2005.

⠀⠀Nota bene (2): en 2022, al cumplirse tres décadas del fallecimiento de Julio Haro, el periodista y cronista musical Víctor Roura publicó en estas mismas páginas culturales y digitales una conversación con el músico: aquí el enlace.

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