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Maryna Viazovska, segunda mujer en la historia que gana la Medalla Fields, considerada el Nobel de Matemáticas

La ucraniana ha sido reconocida junto a otros tres colegas matemáticos: el francés Hugo Duminil-Copin, el estadounidense June Huh y el británico James Maynard.

Julio, 2022

La matemática ucraniana Maryna Viazovska ha sido galardonada con una de las cuatro Medallas Fields, consideradas el ‘Nobel de las Matemáticas’. Se convierte así en la segunda mujer premiada en la historia de este galardón, tras la iraní Maryam Mirzakhan, que la recibió en 2014. En esta edición de 2022 —y como ya es tradición con este premio—, también han resultado galardonados el francés Hugo Duminil-Copin, el estadounidense June Huh y el británico James Maynard. Clara Grima,  profesora de matemática, reflexiona sobre este galardón.

Matemáticas sin Nobel y, por fin, con medallas: enhorabuena, Maryna Viazovska

Clara Grima


Hace algo más de un año, yo imaginaba y soñaba con estar tal día como hoy en San Petersburgo (Rusia). Y no sólo porque no conozco la maravillosa ciudad rusa, ciudad en la que vivió y está enterrado Leonhard Euler, el padre de la teoría de grafos (posiblemente, mi área favorita de las matemáticas), sino porque, hace poco más de un año, había recibido la invitación con la que cualquier matemática o matemático sueña: dar una ponencia en el Congreso Internacional de las Matemáticas, el ICM (por sus siglas en inglés), cuya celebración, en julio de 2022, estaba prevista desde 2018 en esta ciudad. Pero, por las razones que se imaginan, no se está celebrando allí y no tiene nada que ver con un coronavirus sino con algo para lo que la ciencia mundial no ha encontrado ni encontrará vacunas.

El ICM 2022 se estará celebrando casi íntegramente en formato virtual. Sin embargo, lo sobresaliente es que hace unos días fueron anunciados los ganadores de las Medallas Fields. Estos galardones son, junto al Premio Abel, los premios más importantes en el área de las matemáticas a nivel mundial.

Posiblemente, no les suene el nombre de ningún matemático que haya ganado el Nobel de Matemáticas porque no existe tal premio. Aunque sí hay matemáticos que tienen un Nobel. Como José Echegaray (ingeniero, dramaturgo, político y matemático), al que se le concedió el Nobel de Literatura en 1904.

Reconocimiento a menores de 40 años

Las Fields son medallas internacionales para descubrimientos sobresalientes en matemáticas y llevan ese nombre en honor al matemático canadiense John Charles Fields. Se conceden cada cuatro años y tienen una importante restricción sobre la edad: solo se concede a personas con edades no superiores a los 40 años. Es una medalla preciosa, chapada en oro, en la que, junto a una imagen de Arquímedes, se puede leer “Transire suum pectus mundoque potiri” (“Ir más allá de uno mismo y dominar el mundo”).

Puede que a alguien le resulte exagerado lo de dominar el mundo con matemáticas, pero no lo es. Ni mucho menos. Sólo tienen que mirar a su alrededor. Si nos paramos un poco a pensar en quién domina el mundo nos daremos cuenta de que, independientemente de los políticos de turno (que van y vienen), los que de verdad controlan este planeta son el FMI, el BCE, Google, Facebook, Amazon, etc… Y lo hacen con matemáticas. Han conquistado y dominan la Tierra con algoritmos. No han necesitado bombas. Ni siquiera urnas. Solo matemáticas. El matemático Edward Frenkel tiene una frase tan cortita como elocuente para explicarlo: “Hay una pequeña élite que tiene el poder. Y lo tiene porque sabe matemáticas y tú no”.

Pero, volviendo a las Medallas Fields, de las 60 medallas otorgadas en sus 19 ediciones, desde 1936 (se conceden más de una cada año) hasta ayer, sólo a una mujer le había sido concedida. Ocurrió en 2014 y fue para la iraní Maryam Mirzakhani, una de las mejores mentes matemáticas del siglo XXI. Murió en 2017 de cáncer.

Viazovska, mente privilegiada y ucraniana

El pasado 5 de julio, el jurado reconoció la labor de la matemática ucraniana Maryna Viazovska (Kiev, 1984), convirtiéndose así en la segunda mujer en la historia en recibir este prestigioso galardón.

Ya en 2018, una parte muy importante de la comunidad matemática mundial nos quedamos esperando escuchar el nombre de Viazovska para este reconocimiento por la rotundidad, trascendencia y belleza de sus trabajos en problemas de empaquetamiento de esferas. Pero no fue así. Nos dolió en 2018 que ese nombre no apareciera en ninguna de las cuatro medallas Fields que se concedieron ese año, pero en 2022 estamos todos de enhorabuena porque lo ha conseguido. Maryna Viazovska es, además de una mente privilegiada y brillante para las matemáticas, ucraniana.

¿Por qué no hay más mujeres premiadas?

No deja de ser llamativa la ausencia de mujeres en la lista de Medallas Fields, porque si bien las mujeres han tenido prohibido en épocas anteriores el acceso a la educación superior, desde el último tercio del siglo XX y lo que llevamos de este siglo, ha habido, hay y seguramente habrá muchas mujeres menores de 40 años que han merecido, merecen y seguramente merecerán ser reconocidas con esta distinción. ¿Por qué las mujeres no están entre los galardonados con los mejores premios? Ya hay mujeres en todas las áreas de conocimiento (en algunas aún pocas). ¿Por qué no salen sus nombres en las listas de premiados? Es todo muy raro.

En la lista de premiados del otro gran premio de las matemáticas, el Premio Abel, sólo aparece el nombre de otra mujer: Karen Uhlenbeck (2019). Una mujer y 24 hombres en la lista.

Respondo, por si surge, a la pregunta de que, si lo que les interesa a las mujeres es hacer matemáticas para dominar o salvar el mundo, ¿para qué quieren los premios?

Porque los merecen. Podría añadir “y punto”. Pero es que, además, los premios sirven para visibilizar y mostrar referentes. Para contarles a las niñas que, si quieren, pueden ser matemáticas. Para que tengan mujeres en las que inspirarse. No es necesario tener el talento de Mirzakhani, Viazovska o Uhlenbeck para mejorar y ayudar al mundo haciendo matemáticas.

Una herramienta para salvar al mundo

Como dice mi amigo Enrique F. Borja, “la ciencia ya no necesita gigantes, sino montañas de enanos”. Enanos y enanas que hacen de este un mundo mejor. Enanos y enanas que conozcan, analicen y expriman todas las posibilidades que nos brindan las matemáticas porque, y esto es así, las matemáticas son la herramienta más poderosa que tenemos para salvar el mundo. Piensen un poco en lo que está consiguiendo la inteligencia artificial, por ejemplo, en el diagnóstico de enfermedades o el diseño de medicamentos.

Y necesitamos eso, que sea una montaña de enanos y enanas, de todos los colores, con todas la lenguas, con todos los acentos, con todas las identidades de género, con todas las creencias religiosas. Porque no soy experta en evolución, pero creo que a estas alturas todos somos conscientes del deterioro al que nos lleva la endogamia.

Por cierto, si buscan información sobre por qué no hay Nobel de Matemáticas, es posible que lleguen al bulo de que fue porque un matemático tuvo acercamientos indebidos con la mujer de Alfred Nobel. Alfred Nobel nunca se casó. Lo que parece más probable es que Nobel no eligiera esta área del conocimiento porque quiso premiar a aquellas áreas de ciencia que tuvieran una aplicación práctica y real en la vida humana. Y las matemáticas, según él, no las tenían. ¿Es para darle con Google en la foto o no es para darle?

[Clara Grima: investigadora de Geometría Computacional, y profesora de Matemática Aplicada, Universidad de Sevilla. // Este artículo fue publicado originalmente en Science Media Centre (España); es reproducido bajo la licencia Creative Commons.]

Los (otros) galardonados

Durante el Congreso Internacional de Matemáticas (ICM) que se está celebrando de forma doble: virtual y presencial en Helsinki —en lugar de en San Petersburgo como estaba previsto, debido a las sanciones a Rusia—, se han anunciado los cuatro ganadores de la Medalla Fields 2022, considerado el ‘Nobel’ de las matemáticas junto al Premio Abel.

Entre los galardonados de este año figura, por segunda vez en la historia de estas medallas, una mujer: Maryna Viazovska, tras la que recibió en 2014 la iraní Maryam Mirzakhan.

Ganadores de la Medalla Fields 2022. Arriba, la ucraniana Maryna Viazovska y el francés Hugo Duminil-Copin; abajo, el estadounidense June Huh y el británico James Maynard.

Maryna Viazovska (Kiev-Ucrania, 1984) se formó en la universidad de su ciudad natal y varios centros alemanes. Actualmente, trabaja en el École Polytechnique Fédérale de Lausanne (Suiza).

El galardón lo recibe, entre otros motivos, por sus trabajos en el empaquetamiento de esferas.​En concreto, “por la demostración de que el entramado E8 proporciona el empaquetamiento más denso de esferas idénticas en 8 dimensiones, y otras contribuciones a problemas extremos relacionados y problemas de interpolación en el análisis de Fourier”.

Los otros tres premiados con la medalla Fields de este año son el francés Hugo Duminil-Copin (Châtenay-Malabry, Francia, 1985), del Instituto de Estudios Científicos Avanzados (IHÉS) de su país y la Universidad de Ginebra (Suiza), “por resolver problemas, sin resolver desde hace mucho tiempo, en la teoría de la probabilidad de las transiciones de fase en la física estadística, especialmente en las dimensiones tres y cuatro”.

Por su parte, June Huh, nacido en Stanford (Estados Unidos) en 1983, aunque creció en Corea del Sur, está vinculado a la universidad de su ciudad natal y la de Princeton, y ha sido premiado “por llevar las ideas de la teoría de Hodge a la combinatoria, la demostración de la conjetura de Dowling-Wilson para retículos geométricos, la demostración de la conjetura de Heron-Rota-Welsh para matroides, el desarrollo de la teoría de los polinomios lorentzianos y la demostración de la conjetura fuerte de Mason”.

El cuarto galardonado es el británico James Maynard (Chelmsford, 1987), profesor de la Universidad de Oxford. Se reconocen “sus contribuciones a la teoría analítica de los números, que han permitido importantes avances en la comprensión de la estructura de los números primos y en la aproximación diofantica”.

La Medalla Fields se concede, cada cuatro años, a matemáticos y matemáticas que no superen los 40 años de edad como reconocimiento a sus logros más destacados existentes y los que podrían aportar en el futuro.

Estos premios están financiados por un fideicomiso establecido a principios del siglo XX por el matemático canadiense John Charles Fields en la Universidad de Toronto (Canadá), que se ha ido reponiendo periódicamente, “pero que sigue teniendo una financiación muy insuficiente”, según reconocen los promotores, que este año han contado con el apoyo de la fundación Heidelberg Laureate Forum Foundation/Klaus Tschira Stiftung.

Es importante recordar que el otro prestigioso premio dedicado al área de las matemáticas lo mereció Dennis Sullivan. En marzo, el Premio Abel 2022 recayó en este catedrático estadounidense que, con gran originalidad, ha resuelto importantes problemas topológicos en diversidad de aspectos: algebraicos, geométricos y dinámicos.

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