Hojas como puñales


De los árboles de pronto empezaron incomprensiblemente a caer hojas como puñales que herían a los sorprendidos viandantes. Fue cuando se inició la poda más escalofriante de la que se tiene memoria. Con justificada razón, por supuesto. Los ecologistas decidieron entonces prestar su atención a los mares inundados de animales que se matan, ¡por Dios!, a sí mismos.


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