La última librería


Leyó el letrero en el pesero: “Favor de quitarse los audífonos antes de tocar el timbre para ser tratado con respeto”. Y recordó otro: “El timbre es un instrumento de notificación de su bajada, no un freno”. Y uno más: “Favor de avisar con tiempo su parada para no tener que llevármelo a casa”. Otro, leído en una combi: “El timbre no es un aviso de ocasión”, lo cual representaba un largo motivo de reflexión. Entonces caviló: “Si hubiera más ingenio en los cafres, los cafres dejarían de serlo de a poco”. Pero en ese momento, luego de pasarse un semáforo en rojo, el vehículo donde viajaba se fue a embarrar en una librería, la última que permanecía abierta en la ciudad, pues ya toda la gente leía libros digitales.


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