Entrada y salida

Después de pintarse los labios


Después de comer opíparamente, apagó los reflectores. Después de ducharse, apagó la grabación del video que siempre hacía de sí misma aseándose. Después de fotografiarse frente al espejo, lentamente se vistió. Después de cepillarse el cabello, pidió a la servidumbre que la aplaudieran intercambiando gritos de júbilo. Después de modelar la sexta tanga en el multitudinario desfile de modas, cobró cien mil dólares a la empresa mediática. Después de pintarse los labios en su alcoba, esperó en vano el beso del hombre amado.

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