Ilustración de Jorge Flores Manjarrez

¿Hacia qué desenlaces históricos nos acercamos tan rápidamente?

Plegaria de Walt Whitman.


Años de la modernidad

Walt Whitman


¡Años de la modernidad, años de lo no sucedido!
Tu horizonte se eleva: lo veo partir hacia más augustos dramas.
No sólo veo a América; no sólo la nación de la Libertad; también veo a otras naciones preparándose.
Veo tremendas entradas y salidas, nuevas combinaciones, solidaridad de razas.
Veo a la fuerzas que avanza con poder irresistible hacia la escena del mundo.
(¿Han desempeñado las viejas fuerzas y las viejas guerras sus papeles? ¿Se han terminado los actos que tan bien les convenían?)
Veo a la Libertad completamente armada, victoriosa y muy altiva, con la Ley a un lado y la Paz al otro.
Es un trío magnífico que avanza contra la idea de casta.
¿Hacia qué desenlaces históricos nos acercamos tan rápidamente?
Veo hombres que, por millones, ejecutan marchas y contramarchas presurosas.
Veo romperse las fronteras y los límites de las viejas aristocracias.
Veo quitar los lindes de los reyes europeos.
Veo que hoy los pueblos son los que marcan los lindes (todos los demás caen).
Nunca hasta hoy cuestiones tan penetrantes han sido planteadas.
Nunca el hombre común y su alma han sido tan vitales, tan parecidos a Dios.
¡Mira cómo apremia y apremia sin dar respiro a las masas!
Su pie atrevido está en la tierra, en el mar, por doquier; coloniza el Pacífico, los archipiélagos.
Con el barco a vapor, el telégrafo eléctrico, el periódico, las máquinas guerreras al por mayor,
con ello y las fábricas que se extienden por todo el mundo, relaciona la geografía entera y los países todos.
¿Qué murmullos son éstos, oh tierras, que corren delante vuestro y por debajo de los mares?
¿Se unen todas las naciones? ¿Tendrá todo el globo una sola alma?
¿Formará la humanidad una sola masa? Temblad, tiranos: las coronas pierden su brillo poco a poco.
La tierra impaciente encara una era nueva. Quizá una guerra general y divina.
Nadie sabe lo que puede suceder. Los prodigios pueblan los días y las noches.
¡Proféticos años! El espacio que delante tengo al andar y que quiero en vano descifrar está lleno de fantasmas.
Hechos que no han sucedido, cosas que no tardarán en ser, proyectan sus sombras en torno a mí.
¡Esa increíble precipitación y este calor! ¡Esta extraña y extática fiebre de sueños! ¡Oh, años!
Tus sueños, oh años, cómo me atraviesan (aún ignoro si duermo o estoy despierto).
América y Europa, ya cumplidos sus papeles, se van oscureciendo y se retiran hacia las sombras, detrás de mí.
Mientras lo inédito, más grande que nunca, avanza y avanza hacia mí.

Traducción: Pablo Mañé Garzón.

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