Descalabro visual


Salía yo apuradamente por la Salida de Emergencia durante un inesperado contratiempo catastrófico, pero fui detenido, con brusca irrupción, por tres jóvenes vigilantes llamándome la atención por mi torpe urgida maniobra.

—¿Se quiere usted pasar de listo o acaso no sabe leer? —me preguntó uno de ellos evitando mi camino.

Enmudecí.

El humo del incendio empezaba a sentirse ásperamente.

—La Salida de Emergencia —me explicó sin pausa alguna— es para los emergentes, anciano. Busque usted su propia salida, si la encuentra.

¡Cómo no me percaté del descalabro visual, caray!

Corrí, entonces, en sentido contrario en busca de la Salida de Retaguardia.

El humo empezaba a sofocarme.

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