Refugiado en la ficción


Después de la primera mentira llegó con prontitud la segunda, y luego la tercera, y la cuarta, y así hasta que se percató, desconcertado, de que todos creían en sus decires. Por eso se rebeló contra sí mismo: diría ahora puras verdades; pero cuando expresó la primera, nadie le creyó. Ni cuando dijo la segunda, ni en la tercera, ni en la cuarta. Realista, entonces se refugió en la ficción.


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