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De una contemporaneidad libertaria

Nació el 9 de septiembre de 1911 y falleció el 2 de agosto de 1972. Paul Goodman fue sociólogo, escritor y activista anarquista estadounidense, adscrito a la llamada New Left (Nueva Izquierda) de su país. Partidario de las estructuras comunitarias y de la no violencia, fue una referencia clave de la contracultura de la década de 1960. Aquí lo recordamos, en el 110 aniversario de su nacimiento…


Paul Goodman (teórico: activista y crítico del movimiento de la contracultura característica de la década de los sesenta) nació en la ciudad de Nueva York el 9 de septiembre de 1911, hijo ya último de un padre que lo abandonará aún bebé, y de una madre que de inmediato casi lo dejará al cuidado básico de su primogénita. Libre entonces de la común atmósfera que impregna la infancia, el conjunto de las calles y de los jardines y de los museos y de las bocacalles y de los jardines y de las bibliotecas de un (amorfo acaso) Greenwich Village de comienzos del siglo XX constituye un universo mago para él, todo lleno de preguntas y de respuestas, factibles ambas de traducirse luego en un cierto e involuntario tipo de aprendizaje, fundamentado en la experiencia misma de un grupo o de una persona (según lo esboza en su ilustre Growing Up Absurd, de 1960, y lo profundiza a extremo en la mayoría de su posterior obra tanto sociológica como pedagógica y filosófica). De los vagabundeos estrictos bajo el propositivo cielo del barrio, quizá también adquiere entonces la intuición y la lucidez que le permiten distinguir entre la cantidad y la calidad de la vida, y que (efecto o causa, no importa) le permiten comportarse en consecuencia. Complementariamente justo ahora: académico formal, Paul Goodman cursa la licenciatura en Letras (una crónica verídica narra que asiste a determinadas clases que le entusiasman dentro de la vecina oferta de las universidades de Harvard y de Columbia, esto incluso no matriculándose en ninguna) y cursa el doctorado, y desde el fin de la licenciatura, y hasta su ingreso al doctorado, ejercita el temple en el magisterio apenas (una crónica verídica narra que es de continuo objeto de conflictos y de polémicas siempre a causa de opciones que involucran una ubicua lógica heterogénea, al estilo de aquella que le lleva al cabo a reivindicar su derecho pleno a enamorarse de los alumnos), y desde antes, y hasta las fronteras de una época que lo encontrará radicalizándose, lo ejercita en la poesía y en la narrativa y en la dramaturgia (sobresale de la absorta muestra The Empire City, una inmune novela). Complementariamente justo ahora: el verdadero aporte histórico de Paul Goldman radica entonces en su denuncia de un sistema organizado de vida que asesina de letal manera la vida al despojarla de su innata espontaneidad, al reducir al mínimo toda su umbrosa luz, al estratificarla, al burocratizarla (y cuya escolarización oculta y/o mitifica el cruel furor, la barbarie). Pionero clave de la terapia Gestalt y prosélito de alcurnia del anarquismo estadounidense a lo Thomas Jefferson, introduce las entrecruzadas curvas limpias de sus discursos a su discurso de hombre íntegro e indivisible y consigue darle vuelo y solidez a una propuesta utópica (entiéndase y léase aquí: propuesta utópica, programática). Imagen y acto y circunstancia: aprende entonces sólo a decirle No a quien te impida la esperanza. Paul Goodman murió el 2 de agosto de 1972 en Nuevo Hampshire.

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