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Luke Kemp, el científico que pide estudiar escenarios climáticos catastróficos para prevenirlos

El objetivo de explorar estos escenarios no el 'voyeurismo' de los desastres, es informar sobre la política y las medidas de respuesta de emergencia, dice el investigador en entrevista.

Agosto, 2022

Un nuevo artículo científico señala que las consecuencias de un calentamiento global más allá de 3 ºC están poco exploradas y que es fundamental comprenderlas para actuar. El periodista Eduardo Robaina ha conversado con el autor principal del artículo, Luke Kemp, investigador del Centro para el Estudio del Riesgo Existencial de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

“Nos basamos en el IPCC y en los datos científicos más recientes para demostrar que existe una gran incertidumbre sobre las emisiones y el calentamiento futuros, y que la posibilidad de que se produzcan cambios climáticos extremos es preocupantemente alta”. Esta afirmación es de Luke Kemp, investigador del Centro para el Estudio del Riesgo Existencial de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y autor principal del artículo que ha generado en días recientes un enorme debate, especialmente dentro de la comunidad científica estadounidense.

Junto a una decena de especialistas han publicado en la revista científica PNAS un texto —que se aproxima más al ensayo y la opinión que a la investigación, si bien ha pasado el mismo estricto proceso de revisión que éste último— en el que piden que se exploren con rigurosidad los escenarios que pueden conducir a un “cambio climático catastrófico”. Hacerlo, dicen, podría ayudar a que los tomadores de políticas estén mejor preparados para actuar en consecuencia. Ojo: no señalan que vaya a haber un apocalipsis climático —como algunos medios ya han titulado— sino que es necesario estudiar todas las vías posibles, incluidas las más devastadoras e inimaginables.

Las consecuencias de tener un planeta 1,2 ºC más caliente que hace poco más de 100 años ya son visibles y devastadoras. Con 1,5 ºC —objetivo principal del Acuerdo de París— los efectos están muy bien estudiados, y serán todavía más graves que ahora. Y con 2 ºC —el segundo de los objetivos del pacto climático internacional— se pueden imaginar. Pero, ¿qué pasaría si la temperatura ascendiera más allá, por ejemplo 3 ºC a finales de este siglo?

Actualmente, con los objetivos climáticos mundiales propuestos, el calentamiento sería de 2,7 ºC. En el escenario más pesimista, donde se disparan las emisiones de gases de efecto invernadero, las proyecciones estiman que la temperatura podría incluso llegar a los 6 ºC para el año 2100. ¿Qué planeta y vida espera a las generaciones futuras? ¿Está la humanidad preparada —a nivel mental y de recursos— para los impactos más duros de la crisis climática?

“El propósito de entender los riesgos extremos es prevenirlos, no el voyeurismo de los desastres”, señala Kemp, quien en los últimos días ha intentado responder a muchas de las críticas surgidas por Twitter. Nosotros hemos querido hablar con él para profundizar en su propuesta, titulada “Climate Endgame: Exploring catastrophic climate change scenarios” (‘Fin del juego climático: explorando escenarios catastróficos del cambio climático’).

—El artículo ha dado pie a muchos comentarios y debates hasta el punto de que no sé si queda clara la intención. ¿Cuál es el mensaje principal que querían transmitir?

—El cambio climático tiene varias vías plausibles de contribuir al riesgo catastrófico global. Estos riesgos extremos son vitales para la gestión del riesgo, y están poco explorados. Proporcionamos una base científica y un marco para comprender y debatir el cambio climático catastrófico.

—Piden un “informe especial del IPCC sobre el cambio climático catastrófico”. Este panel de especialistas que asesora a la ONU en materia climática realmente sólo se encarga de analizar toda la literatura científica publicada y no a elaborar evidencia nueva. Es decir, que si lo que se busca es comprender mejor el peor escenario de cambio climático —como ustedes defienden—, no sería la solución idónea, ¿no?

—Como se menciona en el artículo, esperamos que el anuncio de un informe especial catalice la investigación necesaria. Sin embargo, como ha mencionado Michael Oppenheimer [a través de un tuit, el reconocido científico estadounidense ha dicho que “el IPCC sería cauteloso y podría no hacer un buen trabajo”], el IPCC puede no ser el mejor organismo para realizar este análisis. Este es un punto válido, y cualquier sugerencia alternativa es bienvenida.

—En sus informes, el IPCC ya proyecta escenarios (como el RCP8.5) donde las consecuencias de seguir emitiendo gases de efecto invernadero son lo suficientemente devastadoras como para actuar. ¿Qué puede aportar realmente el informe que ustedes proponen a la acción climática?

—El IPCC estudia las vías de altas emisiones. Sin embargo, en la literatura más amplia faltan estudios sobre escenarios de alta temperatura y evaluaciones de riesgo complejas que consideren las cascadas de riesgo y el riesgo sistémico. Comprender los riesgos extremos puede ayudar a obligar a tomar más medidas, tiene importantes implicaciones para la modelización, la política, la creación de resiliencia y la consideración de respuestas de emergencia.

—Es cierto que no estamos en la película de Adam McKay y Leonardo DiCaprio, Dont Look Up, y que no vendrá un meteorito, pero los muchos puntos de inflexión que el calentamiento global está provocando o provocará pueden llevar a cierto colapso a distintas escalas. Precisamente, muchos titulares y noticias sobre su artículo hablan de “apocalipsis” climático. ¿Esa era la sensación que querían transmitir?

—No intentamos transmitir ninguna sensación. El mensaje que transmitimos es que los riesgos climáticos catastróficos son plausibles, están poco explorados y es fundamental comprenderlos. Proporcionamos una agenda de investigación y un marco para ayudar a guiar la investigación futura en esta área vital. Comprender los riesgos extremos es una gestión de riesgos sensata. Lo hacemos en la mayoría de las áreas de la vida, y necesitamos hacerlo para los desafíos globales como el cambio climático.

—Al hilo de esto último, hay voces científicas que defienden que hay poca evidencia de que el cambio climático sea peor de lo que se sabe, niegan que las evaluaciones estén minimizando los riesgos y también que podamos estar condenados a un final. ¿Considera que la ciencia peca de demasiado prudente o de esconderse tras la incertidumbre?

—Esto es un grave error de interpretación de Climate Endgame. No decimos que “estamos condenados” en ninguna parte del artículo o de la cobertura en medios. Por el contrario, hemos destacado sistemáticamente que se trata de riesgos que podemos prevenir. Esto es lo contrario del fatalismo. No sugerimos que el IPCC esté minimizando los riesgos. Demostramos que faltan estudios sobre los escenarios de mayor temperatura y que las evaluaciones de riesgo existentes son subestimaciones. Esto se debe a que son simplistas y no tienen en cuenta las cascadas de riesgo y otras características. No decimos que el cambio climático sea o pueda ser “peor de lo que se conoce”. Nos basamos en el IPCC y en los datos científicos más recientes para demostrar que existe una gran incertidumbre sobre las emisiones y el calentamiento futuros, y que la posibilidad de que se produzcan cambios climáticos extremos es preocupantemente alta.

—Es cierto que el artículo no menciona que la humanidad esté condenada, pero sí que “hay amplias pruebas de que el cambio climático podría llegar a ser catastrófico […] incluso con niveles modestos de calentamiento”. También menciona los pocos estudios sobre la “eventual extinción humana”. ¿Quizá la frase sería: la humanidad podría estar condenada pero no lo sabemos porque no se ha investigado lo suficiente?

—Eso todavía no lo capta del todo. “La humanidad podría estar condenada, pero necesitamos más investigación” implica que estamos encerrados en un futuro concreto que la investigación puede revelar. No es así. Hay múltiples futuros disponibles, cada uno con diferentes riesgos. Lo que decimos en Climate Endgame es que hay futuros plausibles en los que los riesgos climáticos catastróficos son altos. Tenemos que entenderlos y protegernos de ellos. Hay una gran diferencia entre resignarse a la fatalidad (inevitabilidad) y estar atentos al riesgo (probabilidad). Lo primero es erróneo y paralizante, lo segundo es necesario y estimulante.

El investigador Luke Kemp, en una imagen de 2019. / Foto: Centre for the Study of Existential Risk.

—En los últimos meses y años está aflorando una nueva corriente negacionista: el retardismo. Aunque asumen que el cambio climático existe, hacen todo lo posible para retrasar toda acción. Uno de sus argumentos es que no hay nada que hacer llegados a este punto. ¿Considera que hablar de catástrofe global, extinción y apocalipsis sin ninguna nueva evidencia que lo respalde puede servirles de munición?

—En primer lugar, hay nuevas pruebas y análisis en el artículo, sobre todo en la figura 2. Además, se trata de una síntesis y un análisis novedosos que aporta razones plausibles para tomarse en serio los riesgos climáticos catastróficos. En segundo lugar, no, es infundado creer que esto se convertirá en munición para los negadores del clima. Al contrario, en el artículo queda claro que se trata de riesgos, no de escenarios inevitables. El objetivo de explorar los escenarios de riesgo extremo es informar sobre la gestión del riesgo, informar sobre la política y las medidas de respuesta de emergencia, crear resiliencia y obligar a actuar. El propósito de entender los riesgos extremos es prevenirlos, no el voyeurismo de los desastres.

—En el artículo se menciona el libro de David Wallace-Wells como uno de los “intentos más cercanos de estudiar directamente o abordar de manera integral cómo el cambio climático podría conducir a la extinción humana o a una catástrofe global”. Este libro, que se sustenta sobre una gran cantidad de bibliografía y literatura científica, fue tachado de apocalíptico y desmovilizador. ¿Quizá por eso no se han explotado lo suficiente los finales más catastrofistas, porque generan rechazo e inacción?

—No hay ninguna prueba de que El planeta inhóspito haya desmovilizado a nadie. Destaca muchas de las opciones que tenemos para reducir las emisiones y evitar los riesgos extremos del cambio climático. Wallace-Wells tiene claro que no hay lugar para el fatalismo (véase este artículo, por ejemplo).

“La idea de que hablar de riesgos extremos desmovilizará a la gente se basa en una lectura errónea de la literatura. Como destacamos en el artículo, los datos sobre el uso de mensajes ‘esperanzadores’ frente a los ‘temerosos’ son contradictorios y, de hecho, no existe una dicotomía clara entre ambos. Podemos hacer evaluaciones de riesgo honestas y dar a la gente la posibilidad de prevenir escenarios catastróficos. Además, es condescendiente pensar que el público es tan frágil que tenemos que convertir cada investigación en un ejercicio de defensa y relaciones públicas. Como investigadores en este campo, tenemos el deber de realizar y comunicar evaluaciones de riesgo veraces”.

—¿Qué es para usted un “cambio climático catastrófico”? ¿A partir de qué temperatura o cambios entraríamos en ese escenario?

—En la Tabla 1 del artículo lo definimos. Como se señala en éste, necesitamos más investigación antes de poder establecer estimaciones probabilísticas fiables.

—En el texto se dice que “existen amplias razones para sospechar que el cambio climático podría resultar en una catástrofe global”. ¿En qué se basa, por dónde cree que pueden venir estos primeros síntomas de catástrofe?

—Me parece que en el artículo lo señalamos: observamos cuatro causas principales de preocupación catastrófica: los precedentes, las cascadas de riesgo, el riesgo sistémico y el riesgo latente. Las señales de alerta temprana son algo que podemos desarrollar con más investigación.

—Han pasado unos días desde que se publicó el artículo, ¿cómo se siente? ¿Cree que se ha entendido lo que querían expresar?

—Estoy bastante satisfecho con la acogida que ha tenido hasta ahora. La mayoría de los científicos del clima han apoyado la necesidad de explorar los riesgos extremos. Del mismo modo, la mayor parte de los medios de comunicación han reflejado con precisión el mensaje de que existen riesgos catastróficos plausibles, pero que requieren más investigación.

—Hablemos de las soluciones para evitar esos escenarios climáticos catastróficos. ¿Qué acciones de calado ve urgentes abordar?

—En primer lugar, hay que reducir las emisiones lo antes posible. Hay medidas bien conocidas sobre las que muchos de los autores, incluido yo mismo, han escrito ampliamente. En segundo lugar, crear resiliencia en las sociedades frente a futuros impactos. En tercer lugar, aplicar medidas para mitigar los riesgos sistémicos y los efectos secundarios. Es especialmente en estas dos últimas áreas donde la investigación de Climate Endgame puede ser útil para desarrollar políticas y acciones.

—El artículo se titula Climate Endgame. Entiendo que es un guiño a la película de Marvel, Los Vengadores. En la cinta, mientras los superhéroes pelean contra el malo (Thanos), uno de ellos (Doctor Strange) puede ver millones de futuros posibles y sólo en uno ellos vencen. ¿Cómo imagina nuestro futuro?

—Imagino un futuro en el que limitamos democráticamente el calentamiento global a 1,5 °C y minimizamos otros riesgos globales. Este artículo es un modesto paso para intentar conseguirlo.

[Entrevista publicada originalmente en “Climática”, suplemento de la revista La Marea; es reproducida aquí bajo la licencia Creative Commons.]

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