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Con investigaciones en biomedicina, alumnas del Tec viven su pasión por la ciencia

Febrero, 2026

Integrantes de la comunidad académica, Natalia Enríquez y Denisse Gardea representan 2 etapas de un mismo camino: el de la mujer que no sólo se prepara como científica, sino que traza su propia ruta. Ambas jóvenes impulsan el talento científico desde Chihuahua.


Juan José Flores Nava / Conecta*


Integrantes de la comunidad académica, Natalia Enríquez y Denisse Gardea representan dos etapas de un mismo camino: el de la mujer que no sólo se prepara como científica, sino que traza su propia ruta.

Ambas jóvenes impulsan el talento científico desde Chihuahua.

Aunque Natalia y Denisse se encuentran en etapas distintas, sus historias están unidas por un hilo conductor: la fascinación por los laboratorios y la ciencia desde los 7 años.

Eso sí: mientras Natalia representa el entusiasmo de la formación inicial y la organización estudiantil, Denisse, por su parte, encarna la investigación avanzada con validación internacional mediante revistas indizadas.

Vea si no.

Natalia Enríquez es estudiante de preparatoria. Cursa el cuarto semestre de PrepaTec en Chihuahua. En estos días, además, participa en el Primer Encuentro Anual del Programa Next Gen Scientist, del Tec Science Summit 2026, organizado por el Tec de Monterrey.

Ahí, Natalia se encargará de mostrar los resultados de una revisión científica que realizó bajo la mentoría de algunos investigadores internacionales.

En su trabajo, ella no sólo identifica qué genes específicos están relacionados con la enfermedad de Graves (un trastorno del sistema inmunitario que hace que la glándula tiroides trabaje de más), sino que, en sus conclusiones, establece que la enfermedad es multifactorial (genes y entorno).

En tanto, Denisse Gardea, quien está a punto de graduarse como doctora en Biotecnología por el Tec de Monterrey, acaba de publicar un artículo científico en la más reciente edición de la revista especializada OpenNano, en el que propone el desarrollo de liposomas flexibles como una nueva plataforma para mejorar la entrega de ADN en células.

Esto podría cambiar la forma en que se administran algunos medicamentos, como las vacunas contra el covid que usan ARNm en su composición, pasando de la obligada inyección intramuscular a la colocación, por ejemplo, de un simple parche.

Natalia Enríquez. / Foto: JJFN | Conecta.

Medicamentos que transformen vidas

A decir verdad, Natalia no recuerda un momento de su vida donde la ciencia no estuviera presente. Desde los 7 años el laboratorio fue su patio de juegos mientras acompañaba a su abuelo veterinario.

Este gusto por la ciencia la llevó hace poco a ser seleccionada para participar en el Genetic IRIS, un programa de investigación de alto nivel diseñado para jóvenes, quienes son asesorados por especialista de instituciones como la Johns Hopkins University (JHU), Harvard, Yale o la Universidad de California Los Ángeles (UCLA).

Apoyada desde su escuela por el profesor de preparatoria Joel Flores, y guiada por los científicos Jorge Ávila (UCLA) y Bre Calhoun (JHU), Natalia realizó una investigación documental de genética molecular sobre la enfermedad de Graves. Con este trabajo, busca desentrañar por qué el cuerpo se ataca a sí mismo:

“Es un tema que me interesa porque yo misma fui diagnosticada hace un año; quería entender qué pasaba en mi cuerpo y cómo los factores genéticos y el entorno se alinean”.

(Este proyecto la llevó a representar a su preparatoria en el Next Gen Scientist, en Monterrey, este pasado 24 de febrero.)

Fundadora, junto a otros compañeros, de BioVerse, el primer grupo estudiantil enfocado a las ciencias en su escuela, y líder de Recimed, una campaña local de recolección de medicamentos en Chihuahua para personas de escaso recursos, Natalia apunta hacia su meta: “Quiero estudiar biomedicina y tener mi propio laboratorio farmacéutico para crear medicamentos que transformen vidas”.

Denisse Gardea. / Foto: JJFN | Conecta.

Formar nuevas generaciones interesadas en la ciencia

Denisse Gardea es candidata a doctora y su historia en la ciencia comenzó de forma similar a la de Natalia: con una gran curiosidad que desde los 7 años la llevaba a preguntar el por qué de todo: “Mi sueño siempre fue hacer investigación. De niña, mi tío [Jorge Gardea] y su laboratorio en la Universidad de Texas, en El Paso, fueron una fuente de inspiración para mí”.

La investigación de Denisse para su doctorado fue un trabajo de ingeniería biotecnológica de alta precisión. Asesorada por la doctora Silvia Montes, del Tec de Monterrey campus Chihuahua, y por el doctor Manuel Román, del Centro de Investigación en Materiales Avanzados de Chiuahua, desarrolló “burbujitas” de lípidos inteligentes (o, como ella las llama, “liposomas asimétricos y flexibles”).

Estos liposomas atrapan el material genético y lo conducen de manera segura al interior de una célula. Es un sistema que actúa como un “escudo” para el ADN o ARN, los cuales se degradan al ser introducidos en el cuerpo sin protección alguna, explica Denisse.

Algo muy similar pasa con las vacunas contra el covid-19 que usan material genético (ARNm). Éste debe ser envuelto en un vehículo para protegerlo. La propuesta de Denisse va más allá al lograr que el vehículo (en su caso un liposoma o “burbujita” de grasa) sea asimétrico y flexible, permitiéndole ingresar por una capa de la piel y evitando, con ello, las inyecciones.

“Espero graduarme del doctorado muy pronto”, dice Denisse. “Por ahora, estoy trabajando en una rama administrativa de la industria farmacéutica aquí mismo, en Chihuahua. Sin embargo, mi sueño es fundar mi propio laboratorio y volver a las aulas para formar nuevas generaciones interesadas en la ciencia”.

[*Texto publicado originalmente en la revista Conecta, del Tec de Monterrey.
Ha sido actualizado y ligeramente editado para su publicación.]

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