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Los restos de un año subversivo

Enero, 2026

En esta entrega de sus ‘Voces Insurrectas’, Estefania Ibañez hace un corte de caja de lo que fue 2025 en cuestión de lecturas y obras confeccionadas por mujeres. Eso sí, advierte aquí: “En lo que menos pretendo caer es en el horroroso cliché de ‘literatura femenina’ como género literario: las escritoras no necesitan de ninguna etiqueta y menos el trío que más me hizo sentir (de todo) a partir de febrero, junio y octubre de 2025”. He aquí este recuento.

La verdad es que siempre vivo en una ambivalencia: mi visión y comprensión de la literatura viajan entre el sentimiento de alivio y el debate de su existencia. Pienso que este arte no tiene un deber ser, no tiene la responsabilidad de limpiarnos las marañas mentales y, sobre todo, su objetivo no es enseñarnos valores como la empatía, la comprensión, el respeto, el amor.

Sólo que, este año, después de leer a más autoras de antaño y contemporáneas, mexicanas y extranjeras, y sentir a través de sus personajes cómo se entregaron por completo a sus obras, sentir incluso sus noches de insomnio y las horas matutinas y vespertinas de investigación, sería llano y cruel afirmar que la literatura no tiene la intención de sanar a las escritoras y a sus lectores.

No es una novedad que las morras escriben más de la vejez, la maternidad, las fricciones hogareñas, las relaciones, la identidad, el feminismo, las violencias, la opresión, la insurrección y la equidad en sus novelas, cuentos, poemas y ensayos, entre otros géneros, sólo que sí es necesario valorar con urgencia que se atreven a indagar en estos temas que tanto duelen y que, a lo largo de las historias familiares, sociales y políticas, se han relegado al silencio, al abandono y a las ambigüedades.

El trío que más me hizo sentir

En lo que menos pretendo caer es en el horroroso cliché de “literatura femenina” como género literario: las escritoras no necesitan de ninguna etiqueta y menos el trío que más me hizo sentir (de todo) a partir de febrero, junio y octubre de 2025.

Carmen Mondragón (Ciudad de México, 1893–1978) —porque no simpatizo, a pesar de su bello significado, con el sobrenombre Nahui Olin, que le otorgó quien fuera su pareja, el pintor Gerardo Murillo/Dr. Atl— me enseña, de forma involuntaria, que una se puede reconstruir a pesar de estar hecha trizas, de sentirse indefensa y de experimentar los estragos de la intensidad mal dirigida.

La responsable de ello es la obra Nahui Olin, el volcán que nunca se apaga (Gedisa, 2022), de la serie InSurrectAs, editada, prologada y con notas de Patricia Rosas Lopátegui (Tuxpan, Veracruz, 1954). La pieza contiene un sutil y bello registro de poemas de la también pintora y música; textos de opinión, charlas, cartas y fotografías.

Las líneas de Carmen están cargadas de rabia y ternura. Gozó de un pensamiento crítico desde su infancia, particularidad que dejó en evidencia en su poesía sublime y con cierta tendencia científica y filosófica, que definitivamente me incita a renunciar a los preceptos machistas, conservadores y opresores; y a tener una mayor apertura respecto a la sexualidad.

La aceptación del paso del tiempo y la consciencia de la decadencia física y mental me coquetean gracias al espléndido y doloroso —en el mejor de los sentidos— Instantes oscuros (Malabar Editorial, 2025), de la extraordinaria escritora, editora, encuadernadora y danzarina Bibiana Camacho (Ciudad de México, 1974).

Es admirable que Bibiana escribió los siete escalofriantes relatos (protagonizados por féminas rebeldes) durante el encierro ocasionado por la pandemia de covid-19. Así pues, mantienen esa sensación de privación, pero, al mismo tiempo, todos los cuentos acarician con suavidad, no porque tengan finales felices —otro punto a favor— sino porque son actuales, sinceros y necesarios de leer una y otra vez… una y otra vez.

Si bien son piezas de terror en las que los personajes llegan a los límites de las emociones densas y locuras, Bibiana los colmó de muy buen humor, percepción que me recuerda lo bien que me hace reírme de la vida y de mí misma, aunque esté llena de contrastes.

Y el golpe de realidad respecto al aún potente machismo y a otras violencias me llega desde el libro La vegetariana (Random House, 2024) de la ahora Premio Nobel de Literatura, Han Kang (Gwangju, Corea del Sur, 1970), traducido por Sunme Yoon (Corea, 1965).

La historia triste, alentadora y poética por igual, originalmente lanzada en 2007, profundiza en la vida de Yeonghye, una morra rendida que se desentiende de la alimentación tradicional como forma de rebelión a las injusticias, y todo el caos a su alrededor: un patriarcado descomunal y la normalización del mismo; además de una sociedad mega conservadora y ultracapitalista.

Y aunque la novela está basada en la Corea del Sur de hace poco más de una década, lo que me genera temor es que mantiene eco contemporáneo y las escenas de la pieza se asemejen a una de las tantas realidades mexicanas.

Gracias, siempre

Si algo de nuevo se instaló en mí —porque sí, la tenía olvidada— es la actitud de agradecer, agradecer todito el amor nuevo y el acceso a otras autoras que me guiaron durante 2025, como las indomables Gioconda Belli y Vivian Sánchez Barajas, y a las recientes en mi vida como Marie de la Trinité, Mai Mochizuki, Luciana Cadahia y las hermanas Gloria y Nellie Campobello.

No es un secreto ni es tan relevante saber que escribir me mantiene con vida y en ese tema siento verdadero agradecimiento por esta columna, llamada ‘Voces Insurrectas’, mediante la que libero sugerencias literarias, emociones y, por qué no, algunas quejas. Una iniciativa del noble, genuino y entusiasta periodista y consejero editorial Juan José Flores Nava, y bien cobijada por la generosidad, paciencia y tolerancia del director general de este medio, José David Cano.

En un país donde la única certeza es la incertidumbre y donde realmente es un peligro ejercer el periodismo —en 2025 asesinaron a nueve periodistas y existen 28 desapariciones forzadas, de acuerdo al Balance 2025 de Reporteros Sin Fronteras— agradezco el profesionalismo, la valentía y la libertad —porque ésta se ha convertido en un privilegio— de Salida de Emergencia, a la que le deseo larga vida y amor, amor a raudales. Salud y salú.

Fuente: https://animalpolitico.com/sociedad/mexico-segundo-pais-letal-desaparecidos-prensa-2025-reporteros-sinfronteras

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