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Mejor Docudrama en Camerimage para el cinefotógrafo Jano Mejía por «499»

“Decidí usar luz natural porque se me hacía importante que hubiera un equipo reducido, no quería incomodar a estos personajes que ya han sufrido por la terrible violencia que azota a nuestro país”, ha explicado.


El pasado 21 de noviembre, el cinefotógrafo morelense radicado en Nueva York, Alejandro “Jano” Mejía, fue reconocido por su trabajo en la película 499 con la Golden Frog al Mejor Docudrama en el 28º Festival Internacional de Cine del Arte de la Fotografía Camerimage, en Polonia. Fundado en 1993, el certamen es el más importante de la especialidad y se realiza anualmente en Torún —ciudad medieval situada en el norte de dicho país—; se trata de un espacio de encuentro y reconocimiento a profesionales, estudiantes y representantes de la industria, concentrado en la dirección de foto y en la celebración de los cinefotógrafos.

Anteriormente, la Golden Frog en Ficción había sido concedida, entre otros, a los connacionales Rodrigo Prieto (Amores perros, 2000, de Alejandro González Iñárritu) y Guillermo Navarro (El Laberinto del Fauno, 2006, de Guillermo del Toro).

Entrelazando elementos del documental y la ficción, 499 (2020), del director mexicano Rodrigo Reyes, sigue a un conquistador fantasma quien llega al México moderno 499 años después de la conquista española, recordando momentos de su pasado y encontrando testimonios de personas reales, sobrevivientes de violencia contemporánea.

La idea del conquistador español que deambula por territorios mexicanos y trata de entender la incertidumbre y la violencia extrema del presente, ha conseguido buenos resultados. La película fue premiada como Mejor Fotografía Internacional en su estreno mundial a finales de abril durante el 19º Festival de Tribeca, en Nueva York; el Premio Especial del Jurado en el 27º Hot Docs, de Toronto, a mediados de mayo; y con el Premio Especial del Jurado en el EBS International Documentary Festival (en Corea del Sur).

Jano decidió trabajar solamente con luz natural y con lentes anamórficos antiguos que le ayudaron a crear un mundo audiovisual, lo que conllevaba riesgos, pues “podía ser que no nos saliera, pero si lo lográbamos, saldría algo interesante que iba a dar de qué hablar, porque era único”, le explicó, tras este premio, a La Jornada.

“Decidí usar luz natural porque se me hacía importante que hubiera un equipo reducido, pues no quería incomodar a estos personajes, que han sufrido por la terrible violencia que azota a nuestro país, con una lámpara o con un equipo más grande. Era muy importante lograr intimidad y, aunque fue una decisión arriesgada, resultó fundamental para lograr esa estética”.

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