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«Una batalla tras otra»: una trepidante y contundente exploración de los Estados Unidos de hoy

Diciembre, 2025

Inspirada libremente en la novela Vineland del escritor de culto estadounidense Thomas Pynchon, la más reciente cinta del cineasta Paul Thomas Anderson, Una batalla tras otra, es muchas cosas a la vez: es un filme abiertamente antifascista, un thriller de conspiración en la era del ICE, una reflexión satírica sobre el clima político gabacho actual, o, incluso, una parábola sobre padres e hijas. En esta entrega de ‘La Mirada Invisible’, Alberto Lima se detiene en este trepidante décimo largometraje del director de cine estadounidense.

Una batalla tras otra (One Battle After Another),
película estadounidense de Paul Thomas Anderson;
con Leonardo DiCaprio, Benicio Del Toro, Teyana Taylor,
Chase Infiniti, Sean Penn. (2025, 161 min).

Para todos aquellos puristas que pegan el grito en el cielo y se desgarran las vestiduras cada vez que un cineasta no respeta al pie de la letra las tramas, los personajes o las formas del texto literario en el cual éste se basó para filmar su película, seguramente las quejas resonarán otra vez ahora que Paul Thomas Anderson “se inspiró” —según rezan los créditos finales— en una novela de Thomas Pynchon para su nueva cinta, Una batalla tras otra, en la que, literal, terminó haciendo con la trama primaria del libro lo que le vino en gana.

Fotogramas de Una batalla tras otra, película de Paul Thomas Anderson. / Warner Bros. Pictures.

En una época contemporánea pero indeterminada, el grupo subversivo French 75, encabezado por la aguerrida cachondísima Perfidia (Teyana Taylor) y su pareja Bob (Leonardo DiCaprio), comete todo tipo de atentados para derrocar al régimen de los Estados Unidos al liberar migrantes a punta de pistola en la frontera México-Estados Unidos, plantar bombas en edificios públicos e incluso cometer una violación contra el temible e impávido coronel afectado Lockjaw (Sean Penn), en el mismo centro de detención de migrantes a manos de Perfidia, quien poco después tendrá un fugaz amorío con el militar, quedará embarazada y, ante su incapacidad para asumirse como madre, optará por dejar a Bob y a su bebé para continuar su lucha, hasta que finalmente sea capturada y convertida en testigo protegido gracias a la intervención del coronel, que intentará valerse de tal situación para consolidar una relación con ella, sin embargo, a la primera oportunidad —“esta vagina no se abre para ti”—, Perfidia escapará rumbo a México mientras el resto de la célula pondrá pies en polvorosa y su pareja Bob terminará haciéndose cargo de la crianza de la hija de ambos. Pero 16 años después, el abominable coronel reiniciará la cacería de los miembros restantes que permanecen aún en el anonimato, como Sommerville (Paul Grimstad), quien al ser detenido acabará por confesar el paradero del drogo paranoico Bob y su ahora adolescente segura de sí misma y eminente estudiante de artes marciales Willa (Chase Infiniti), quienes viven incógnitos en la ciudad santuario de Baktan Cross, y hasta allá arribará el despiadado coronel con sus huestes para cumplir con la encomienda de eliminar al padre y, sobre todo, corroborar sus sospechas acerca de una posible paternidad con Willa, y asegurar así su ingreso al club supremacista de los Aventureros Navideños, provocando entonces que la chica y su padre intenten escapar con la ayuda del excéntrico y simpático sensei Sergio St. Carlos (Benicio Del Toro) y la combativa afroamericana Deandra (Regina Hall).

Como se apunta al comienzo de este texto: el décimo largometraje del estadounidense Paul Thomas Anderson (California, 1970) está inspirado libremente en la chisporroteante novela Vineland (1990), del huraño autor neoyorquino Thomas Pynchon, el cual resulta en un rebelde, enérgico, contundente e inclasificable thriller áspero donde Thomas Anderson recurre a las nociones del ánimo social revolucionario de los años setenta, expuestos con humor y amplitud en la novela, y haciendo en su película una puesta al día con los valores actuales en los que se pondera la visibilidad y protección de las comunidades afroamericanas y latinas en Estados Unidos, frente a la rampante y coercitiva ideología conservadora de la derecha republicana del trumpismo de hoy.

Con una impecable fotografía de Michael Bauman, capaz de generar imágenes rotundas como la de Perfidia disparando un arma de alto calibre mientras ostenta su embarazo con el vientre al desnudo, o de aquellos jóvenes latinos corriendo y saltando deprisa sobre los techos de los edificios mientras intentan llevar a Bob a un sitio seguro antes de que el ejército dé con él, o los close ups que dan cuenta fiel del horripilante rostro del coronel Lockjaw, es la briosa edición de Andy Jurgensen la que sienta el ritmo furioso de la cinta, donde se destacan esos planos subjetivos durante la persecución de autos a toda velocidad en las sinuosas y sofocantes rectas carreteriles, ocurrida durante la huida desesperada de la joven Willa. Y, sin menoscabo alguno, está la presencia de la música discordante, punzante, del ya asentado como compositor para películas, el guitarrista experimental de Radiohead, Jonny Greenwood.

Por supuesto que la postura política elegida por Thomas Anderson en Una batalla tras otra implica riesgos y, no en balde, ha sido objeto de críticas adversas al acusar al filme de ser proclive a favorecer la ideología de izquierda, el cual resulta incómodo para ciertos sectores conservadores dado el carácter provocativo del mismo, al señalar abiertamente los peligros de vivir bajo un régimen autoritario, represor e intolerante, representado fielmente en el personaje del coronel Lockjaw o en el club de los Aventureros Navideños, en oposición a los grupos sociales afroamericanos y latinos que a diario padecen las vejaciones y persecuciones del gobierno de Trump. En este sentido, resulta extraño, pero también saludable, que un cineasta como Thomas Anderson —cuya obra fílmica no se ha caracterizado precisamente por ser contestataria o crítica del sistema—, ahora revele una nueva faceta suya.

Aunque más allá de los aplausos y espaldarazos que también ha recibido la película por parte de otro sector de la crítica, es importante señalar que un cineasta como Spike Lee, que lleva 40 años poniendo el dedo en la llaga desde su propia trinchera afroamericana, estrena una nueva película y nadie se escandaliza. En cambio Thomas Anderson, en su primera travesura, levanta ámpula por todos lados y hasta se le augura una buena presencia en los premios Oscar del año entrante, dejando en claro que no todas las batallas se libran en igualdad de condiciones, ni tampoco son continuas como algunos pretendan hacernos creer, aunque el bolero “Perfidia” resuene como himno reivindicador, interpretado por ese trío sobrevalorado conocido como Los Panchos.

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