Cristal de Aliento: Edición Especial

¿Cómo cantarle a la patria, si no en tu nombre?


Patria del sediento

Jorge Pech Casanova


I

Tengo sed de una fuente que me lanza hacia el exilio.
Por eso abrevo en tus pupilas, después de la aflicción, mi patria.
Aprendí que la patria está en tus ojos y en mi dolor,
en todo lo que contigo amo y estoy esperando,
en todo lo que perdimos y quisiéramos ganar,
en todo lo que amaremos cuando de esta vida
no quede ni el recuerdo.
¿Cómo cantarle a la patria, si no en tu nombre?

II

No me ofrezcan banderas, himnos ni ceremonias,
que todas esas patrias de alboroto, pompa y protocolo
me son ajenas, amenaza de exilio, adverso territorio.
Miro mi patria mínima y estoy contento
porque ningún extraño enemigo la disputa,
ni retiemblan sus centros, ni tiene aras o bridones
que exijan sangre y llanto a cambio de un desfile.

III

Ya me llevo mi patria a compartirla con quien ame,
con quien combata a solas ignominia o sufrimiento,
con quien torne la tierra en espiga, fruto, vianda,
con quien halle en otros ojos una dádiva de apego,
con quien module un nombre ansiado y lo seduzca,
con quien subyugue voluntades tras un roce,
con quien beba dando gracias y resista toda sed cantando,
con quien señale estrellas y caminos en la noche.

IV

De otra nación no sé, no deseo noticias.
No cantaré amenazas al que nació lejos de mí,
ni alabaré a mis vecinos sólo por tenerlos cerca.
Mi patria es un licor inagotable del que todos beben,
mi patria es una hogaza que en el horno se dilata
para que tú, nosotros, todos nos saciemos.

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