Una fantasía más de Leonardo

“Era el animal tan inexplicable que decidió desaparecer del mundo”.


Tenía patas de armadillo, cola de rinoceronte, nariz de cerdo, melena de león, cuerpo de gallina, cuernos de elefante, orejas de gacela, cuello de jirafa, pico de águila, cantaba como ballena y aullaba como mono, se inmovilizaba como los cocodrilos, mudaba de piel como las serpientes, cambiaba de color como los camaleones, corría como caracol.

Era el animal tan inexplicable que decidió desaparecer del mundo.

No dejó rastro ninguno. Se extinguió sin que nadie pudiera darle un nombre, ignorado completamente por los zoólogos.

Sólo Leonardo da Vinci quedó fascinado con él. En alguno de sus dibujos lo bocetó, pero todos creyeron que se trataba de una más de sus numerosas fantasías. Por eso el pintor lo destruyó durante una tarde en que contemplaba, extasiado, la dulce sonrisa de la hermosa Lisa Gherardini.

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