Luto en la playa

La gente no se percató del triste funeral. Siguió atenta a sus cosas…


El salvavidas fue despertado por los gritos de la niña, que lloraba con desesperación porque su oso de peluche se estaba ahogando ante la indiferencia de la gente. Nadie le hacía caso.

El salvavidas se puso de pie, con rapidez. Y, corriendo, se introdujo en el mar para buscar el juguete de la angustiada niña.

Y lo halló, en efecto, completamente lleno de agua, ya sin vida.

Ambos, la niña y el salvavidas, lo enterraron en la arena, con los ojos llenos de lágrimas.

La gente no se percató del triste funeral. Siguió atenta a sus cosas.

El salvavidas llevó, luego, a la niña al hotel donde se hospedaba. Le contó a la madre lo ocurrido y vio cómo madre e hija se fundían en un abrazo inconsolable. Las dos lloraban quedito.

El salvavidas optó por retirarse, no sin sentir que sus sentimientos volvían a quebrantarse.

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